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El Diario de Cantabria

Las carencias siguen ahí

  • Tras el cambio de entrenador, el Racing transmitió en Lugo una mejoría en el balance defensivo pero siguió fallando en las áreas  
  • Se ha adelantado en cuatro de sus últimos seis partidos
Sergio, defendiendo la posesión en Lugo. / lof
Sergio, defendiendo la posesión en Lugo. / lof
Las carencias siguen ahí

Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí. Don Augusto Monterroso bien podía haber pensando en el Racing y en su último cambio de entrenador para inspirarse y escribir su más celebrado microrrelato. Porque es cierto que ha habido un cambio de capitán al frente de la nave verdiblanca que ha introducido algunos conceptos nuevos, sobre todo en campo propio, pero las carencias de la plantilla siguen ahí. Por eso el desarrollo de los acontecimientos en Lugo fue similar al que tantas veces se ha visto este mismo curso. Por eso quizá también el resultado fue el mismo que se ha dado en diez de los dieciséis partidos que ha disputado el equipo hasta la fecha. Cuando algo se repite tantas veces suele ser porque esconde una culpa. Y es difícil quitársela de encima.

La alineación del pasado domingo en Lugo bien la pudo haber firmado Iván Ania, lo que ya de por sí da muestras del poco margen de maniobra que tiene un entrenador que, aún así, seguramente no supiera quiénes eran Berto Cayarga, Jon Ander u Olaortua hasta el día que se presentó en Santander. Y el partido en sí podría haber formado parte de la etapa del anterior entrenador, sobre todo de medio campo para arriba. Atrás sí hubo cambios porque se percibió un equipo con las líneas más juntas y quizá las ideas más claras, lo que, sobre todo, benefició a los medio centros y a los laterales. Los primeros se liberaron de la faceta creativa y los segundos no tuvieron que adelantar su posición al iniciar el juego, por lo que corrieron menos riesgos, abandonaron menos su sitio y ya no cayeron en pérdidas fuera de la cueva que les dejaba vendidos. Quizá no fuera casualidad que fuera uno de los primeros partidos en los que los laterales no quedaran en evidencia. Y eso que fueron dos laterales de excepción como Carmona y, sobre todo, Kitoko.

Dio la sensación de que el Racing se sintió más seguro y resguardado. Cristóbal ya había dejado claro el pasado viernes que para él era una prioridad armar a su equipo desde la defensa y, de esta manera, hizo bueno también el mensaje de Chuti Molina hace una semana, cuando insistió en que el problema del equipo no estaba en que le faltara un nueve goleador, sino en la retaguardia y en su incapacidad de dejar la portería a cero. Y a ello se encomendó el nuevo entrenador. Éste es consciente de que en la línea de tres media puntas tiene calidad y confía en ellos para marcar. El problema está en el nueve, que apenas lo hace. En el Racing, el gol lleva el nombre de Yoda.

El gran problema del conjunto cántabro en el Anxo Carro fue el mismo de las últimas jornadas: tiene que hacer mucho para marcar mientras que el rival lo hace con poco. El pasado domingo, bastó un centro al área a Manu Barreiro para que éste se hiciera gigante y marcara el tanto del empate. No tiró el Lugo mucho más entre palos pero no le hizo falta más para sumar un punto. El Racing, en cambio, firmó hasta seis remates en todo el primer tiempo y durante el segundo tuvo ocasiones para haber incrementado la renta, pero no acertó. Da la impresión de que necesita golear para quedarse con los tres puntos porque, de hecho, el único partido que ha ganado fue goleando. Sólo así logra estabilizar sus constantes vitales e impide que un gol en contra se convierta en un mazazo irrecuperable.

La diferencia entre la Ponferradina y el Racing fue que la primera tenía a Yuri y el segundo a David Rodríguez. Asimismo, la diferencia que hubo entre el Lugo y el Racing fue que el primero tenía a Manu Barreiro y el segundo a Nuha. Sigue careciendo el conjunto cántabro de una figura que atemorice de verdad a los centrales rivales. El conjunto cántabro ha probado ya con sus cuatro nueves aunque falta por conocer el rendimiento como titular de Jon Ander, que ha participado ya en los dos últimos partidos dando muestras de que todavía le falta. Es normal. En Lugo dispuso de unos 25 minutos pero lo cierto es que apenas tuvo oportunidad de enseñar nada porque el balón no pasó de medio campo durante todo ese tiempo. Quizá le falta jugar de inicio para comprobar lo que puede dar de sí pero también da la sensación de que Nuha ha de jugar sí o sí porque, aunque no aporta gol, sí aporta otras cosas. El hecho de que el ariete que llegó del Atlético Baleares dé la sensación de ser hoy insustituible es un buen síntoma de lo que está lastrando a un equipo que, en definitiva, está pagando caro su incapacidad para matar partidos.

Con ventaja. El conjunto cántabro se ha adelantado en siete de los 16 partidos que ha disputado hasta la fecha. Y también lo ha hecho en tres de sus últimos cuatro partidos y en cuatro de los últimos seis. Lo hizo contra el Huesca, el Deportivo, la Ponferradina y el pasado domingo en Lugo. No ganó ninguno. No fue capaz de romper el partido en ningún momento porque le faltan argumentos en las dos áreas. En la suya propia, Alexis y Jordi Figueras se diluyeron contra un ariete como Manu Barreiro en al Anxo Carro. Ambos habían sufrido contra delanteros veloces y con gran movilidad pero fue sorprendente que se mostraran tan vulnerables ante otro que era todo lo contrario. Se puede decir que no es una pareja que esté llamada a marcar una época en el equipo verdiblanco.

Si en Lugo, en el debut de Cristóbal, volvieron a quedare en evidencia las carencias en las dos áreas, más de lo mismo sucedió en la sala de máquinas. El Racing no sólo jugó a enviar balones en largo, sino que, cuando tocaba, también intentó hacerlo en corto. La apuesta por el juego directo no fue tan descarada como había parecido que iba a ser en los entrenamientos semanales y por eso volvió a quedar al descubierto la incapacidad de la sala de máquinas para superar líneas o filtrar pases. Fue el segundo partido consecutivo con Dani Toribio junto a Mario Ortiz y, por ahora, no está siendo un futbolista diferencial. Ni siquiera dentro de su propio equipo. En su ‘redebut’ ante el Deportivo mostró un liderazgo que, en verdad, se ha diluido en las siguientes semanas.

Con estas carencias y estas cartas deberá jugar Cristóbal hasta que se reabra el mercado y se puedan corregir los errores del verano. Toca ejercer una pura supervivencia hasta entonces intentando sacar el mayor partido posible de sus virtudes y esconder dichas carencias. Para ello, resulta obligatorio una portería a cero que no consigue el Racing desde Albacete. Y de aquello hace ya siete partidos. Demasiados.

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