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El Diario de Cantabria

RACING

Lagunas al descubierto

El partido de Tenerife hizo patentes muchas carencias en la plantilla del Racing, como la endeblez defensiva de los laterales, la dificultad de los centrales para frenar ataques con movilidad o la falta de un medio centro creativo
Iván Ania, dando indicaciones a Alexis antes del descanso, cuando decidió dejarle en el banquillo. / LOF
Iván Ania, dando indicaciones a Alexis antes del descanso, cuando decidió dejarle en el banquillo. / LOF
Lagunas al descubierto

Marcar un gol en el descuento que vale un empate disimula cualquier mal, pero éste sigue estando ahí. El Racing lo sabe y tampoco se engaña en ese sentido. Está en un punto en el que firmar tablas como visitante le resulta a todas luces insuficiente porque no se están haciendo los deberes en casa. Se ha superado ya el primer cuarto de competición y el conjunto cántabro suma diez puntos. A este ritmo, no llegaría ni a cuarenta y le hacen falta al menos cincuenta para mantenerse a flote. Poco a poco se ha ido hundiendo en la clasificación y por eso no pudo volver con una sonrisa de las islas a pesar de ese empate en el 93, algo que supone un goce para cualquiera. Y no sólo por haber visto pasar otra jornada sin haber conseguido una segunda victoria, sino por la inferioridad mostrada en muchas fases del partido y por las lagunas que aparecieron en noventa minutos que sirvieron para poner en primer plano las carencias de la plantilla verdiblanca.

La primera de ellas está en el centro de la retaguardia. Al igual que tuvo que hacer con Figueras en el partido ante el Numancia, Ania tuvo que dejar a uno de sus centrales en el banquillo tras el descanso para que no siguiera profundizando en la traca que estaba quemando. Esta vez fue Alexis, un jugador que hasta la fecha ha brillado de manera puntual pero que no termina de enseñar el poderío que a buen seguro el director deportivo presuponía que iba a tener cuando le fichó. Chuti Molina apostó por conformar un dúo veterano y experimentado que no está funcionando cada vez que le toca medirse a un delantero rápido y con movilidad. Ahí sufren y se les ven las costuras.

Tanto el día del Numancia como el domingo en Tenerife tuvo que entrar Iñaki Olaortua, un central joven, con ganas de comerse el mundo y que está debutando en Segunda División. Él, al contrario de sus dos compañeros, es rápido y no teme adelantar líneas. Sin embargo, cuando Alexis y Figueras se encuentran ante atacantes que constantemente buscan el desmarque en ruptura y las espaldas de los propios defensores, ellos mismos reculan, se echan para atrás y se acaban generando unos espacios entre líneas que los rivales encuentran con facilidad. Es por ahí por donde se han doctorado ya varios rivales en la presente campaña. El último de ellos fue Bermejo en el Heliodoro Rodríguez López. Ante el Racing se sintió un jugador superior capaz de todo en las cercanías del área porque aprovechaba un espacio en blanco que nadie cerraba. A esto hay que sumar la inseguridad que transmitía el propio Alexis, por lo que entró Olaortua para intentar empujar esa línea defensiva y acercarla más a los medio centros. Fue así como, por lo menos, en el segundo tiempo se corrigió esa fuga que se estaba produciendo en las inmediaciones de la portería verdiblanca.

Lo malo es que a esa escasa solvencia en el centro de la zaga le acompañaron unos laterales que siguen sin responder. David Carmona se ha mostrado como un defensor con enormes limitaciones. Se supone que sus mejores virtudes están en su ímpetu atacante, pero el Racing en Segunda División apenas va a tener posibilidad de dar alegría a los laterales para irse más allá de la línea de medios. Sin embargo, todos los que ha fichado tienen un cariz más ofensivo que defensivo, lo que es difícil de entender en un proyecto que era consciente de que le iba a tocar jugar por la supervivencia.

Este problema se acentuó por las bajas de Moi Delgado y Abraham Minero, los dos laterales izquierdos del equipo. El segundo de ellos dio una pobre imagen cada vez que pudo jugar y Ania ya ha demostrado que no tiene demasiada fe en el jugador cedido por el Valladolid. Tanto es así, que en los dos últimos partidos en los que estuvo disponible prefirió dejarle en el banquillo para cambiar de banda a Buñuel. Y Buñuel es un notable lateral derecho, pero un mediocre lateral izquierdo. Nunca habría llegado a la selección sub 21 jugando en la banda zurda. De este modo, el conjunto cántabro ha de sacrificar a un futbolista internacional sólo para tapar una vía de agua de la que, en el fondo, poca culpa tiene el entrenador.

Obviamente, cuando uno ve el pobre rendimiento de los laterales zurdos es fácil acordarse de Julen Castañeda, un hombre cumplidor, identificado con el proyecto y al que despidieron de mala manera cuando, según la versión del propio jugador, le habían prometido lo contrario. Le echaron para fichar a Abraham y Moi Delgado mientras que en el filial está jugando un ‘tres’ que ni siquiera puede jugar en el primer equipo, lo cual no tiene sentido alguno. Es Jesús Puras quien está ocupando esa posición en el Rayo Cantabria y tiene el hándicap de tener ya más de 23 años, por lo que no puede estar moviéndose entre el primer y el segundo equipo. Para jugar en Segunda División, deberían hacerle ficha profesional, algo que no van a hacer. De este modo, se ha encontrado el Racing con un problema que le está haciendo daño porque, como evidenció el Tenerife, los rivales ya van teniendo claro que tienen una autopista sin peaje en las bandas racinguistas.

Comodín Cejudo. En territorio canario también quedó acreditado que faltan cartas en el centro del campo. Todas son similares y cuesta encontrar algo diferente. Quien más lo es quizá sea Sergio Ruiz, pero Iván Ania le está dejando en un segundo plano. Los demás ofrecen cosas muy similares. Son los casos de los que jugaron el domingo (Kitoko y Mario Ortiz) y de otros dos que no lo hicieron (Dani Toribio y Nkaka). Desde un principio era obvio que falta fútbol y creatividad a ese listado de medio centros. Se habían ido Quique Rivero y Rafa de Vicente y no había llegado nadie que se acercara al perfil de ambos, que son capaces de generar juego, de filtrar pases y superar líneas moviendo la pelota. Ania no tiene nada de eso esta temporada.

Tanto es así que en el Heliodoro Rodríguez López tuvo que echar mano de Álvaro Cejudo cuando quiso sumar fútbol a la sala de máquinas. Se trata de un futbolista con un físico ya limitado y al que no se le puede pedir ocupar una gran parcela del terreno de juego, pero el domingo tuvo que ejercer ese rol porque no había otro jugador capaz de hacer lo que necesitaba el equipo. Y lo cierto es que lo hizo bien y el equipo lo agradeció, pero sólo puede servir como solución puntual. El entrenador lo sabe bien.

El Racing decidió prescindir de Quique Rivero y De Vicente, con quienes el conjunto cántabro hizo su mejor fútbol a estas alturas del año pasado y que se mostraron capaces de cambiar partidos cuando entraban en el segundo tiempo, para fichar a un tipo como Nkaka, sobre quien nadie sabe aún qué hace aquí. A Ania le faltan fichas y más aún después de pasarse toda la pretemporada jugando a una cosa a la que se ha dado cuenta de que no puede jugar. Porque resulta un tanto utópico, como quedó acreditado con el paso de las fechas, querer salir con el balón jugado cuando no hay futbolistas en el centro del campo con verdaderas aptitudes creativas con la posesión. Y lo peor es que no los hay ni en el verde ni en el banquillo.

Más allá de eso, igual de patentes quedan las carencias en el puesto de ‘nueve’, puesto que habitualmente sí responde más a una lotería. Está claro que el Racing se jugará buena parte de sus opciones en acertar para esa posición en el mercado invernal pero también necesitaría arreglar los laterales y conseguir un centrocampista que sea capaz de crear juego con la posesión. Y es que, a día de hoy, cualquier esperanza racinguista pasa por conseguir que les llegue el balón rápidamente a los media puntas, que son los que están mostrando una verdadera capacidad de hacer algo diferente y crear peligro. Lo que sucede es que para enseñar todo su potencial necesitan estar siempre bien cerca del área y rara vez lo están.

El Racing anotó tres goles en Tenerife y cuatro contra el Mirandés. Son los dos partidos en los que más poderoso se ha sentido y en ambos se aprovechó de robos en campo rival que, por definición, cogieron a los atacantes ya cerca de la zona de peligro. Y es cuando se genera esa situación cuando un tipo como Enzo confirmó el domingo que puede ser muy poderoso. En el Heliodoro Rodríguez López definió a lo grande porque llegó con aire a la hora de la verdad. Si tiene que recorrer treinta metros antes de alcanzar la zona de peligro, ya se le nubla la vista y es mucho menos preciso.

Con todo, ese poderío que tiene el Racing por bandas sirve también para hacer más evidentes sus problemas con los laterales. Porque ni Enzo ni Yoda tienen aptitudes ni actitudes defensivas y los defensores se sienten abandonados. Lo lógico es pedirles mucho más en la labor de contención pero, por otro lado, también lo es recordar que se trata de los únicos que hoy en día se muestran capacitados para crear peligro. Por eso se encuentra el banquillo verdiblanco con una paradoja difícil de manejar. Quizá el error es de partida y haber tenido en cuenta, a la hora de confeccionar la plantilla, que para jugar con esos extremos hay que fichar a laterales que, por encima de todo, cumplan en defensa.

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