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El Diario de Cantabria

RACING

Kitoko se cae otra vez

La prueba a la que se sometió ayer el africano confirmó que sufre una rotura de grado II que le volverá a apartar del equipo. El medio centro sólo podría volver a jugar en el caso de que se alargue el playoff

Kitoko tendrá que estar varias semanas apartado del grupo. / J.R.
Kitoko tendrá que estar varias semanas apartado del grupo. / J.R.
Kitoko se cae otra vez

porada y, para colmo, lo más probable es que se quede sin poder jugar el playoff. Al menos, si el equipo alcanza su gran objetivo final y logra el ascenso por el camino más corto, ya que le han encontrando una rotura de fibras de grado dos. Eso es mucho y acostumbra a prolongar el plazo de recuperación más allá de un mes. Por lo tanto, al africano sólo se le podría ver de nuevo con la camiseta verdiblanca en el caso de que al conjunto cántabro le toque afrontar tres eliminatorias para lograr el salto de categoría.

Las sensaciones eran malas y los pronósticos peores. Tanto el propio jugador como todos los que le rodean eran conscientes de que se había vuelto a romper. Una vez más.  Era la tercera. Por desgracia, Kitoko ya conoce bien qué es lo que pasa cuando un músculo hace crack y por eso era consciente de lo que había sucedido cuando, en la recta final del partido del pasado domingo, tuvo que trasladar al banquillo que no podía seguir. Ania no se lo pensó dos veces y en seguida le apartó del terreno de juego para evitar males mayores por mucho que aquello significara quedarse con uno menos, ya que había agotado todos los cambios. No quería correr ningún riesgo, pero el daño ya estaba hecho.

El gesto con el que se fue el jugador africano al banquillo le delataba. Sabía lo que había sucedido. Por esa razón, por mucho que desde el cuerpo técnico se llamara a la calma y se trasladara el mensaje de que cabía la posibilidad de que todo fuera un susto, las esperanzas eran pocas. El jugador llegado el pasado verano procedente del UCAM Murcia tenía hora para ayer por la mañana para someterse a una resonancia magnética que sacaría definitivamente de dudas, si es que las había. Y no hubo sorpresa. De hecho, la noticia era difícil que pudiera ser peor porque la prueba de imagen detectó una rotura de grado dos.

Las dos anteriores lesiones del medio centro congoleño habían sido en el sóleo. Repetir en el mismo músculo nunca es una buena noticia, pero el domingo ya quedó claro que ahora se había trasladado la dolencia. Cuando se fue del terreno de juego en el encuentro contra el Gernika, se quejaba de la parte posterior del muslo de su pierna derecha. Todo parecía indicar que, en esta ocasión, la rotura se había producido en los isquiotibiales, algo que confirmó la resonancia magnética. En concreto, se produjo en el semimembranoso. A partir de hoy, de nuevo le toca afrontar un proceso de recuperación que, por desgracia, ya conoce bien.

Como es habitual, el parte médico enviado por el club no establecía un plazo de recuperación, pero una rotura de grado dos acostumbra a irse más allá del mes de convalecencia. Más aún, en un jugador ya experimentado y que en sus roturas anteriores ya ha confirmado que tampoco es de los que adelante plazos. Esto va a hacer que Iván Ania se tenga que plantear la fase de ascenso sin la participación del jugador africano, que podría ser importante en esos duelos decisivos debido a su experiencia. Con todo, también es cierto que, por mucho que no se hubiera lesionado el pasado domingo, iba a ser complicado que llegara en su mejor nivel. Habría sido complicado teniendo en cuenta que apenas ha podido disfrutar de continuidad en toda la temporada. 

El entrenador verdiblanco siempre ha valorado enormemente al medio centro llegado de Murcia. Desde el primer día se mostró dispuesto a darle galones en el equipo y le trasladó un buen número de piropos. Su debut fue en el amistoso estival disputado contra el Barakaldo en Galizano. «Ya veis lo que es Kitoko», dijo tras el encuentro el entrenador para poner en valor todo lo que, en su opinión le podía dar. Y lo cierto es que, en el arranque de temporada y antes de su primera lesión, dejó clara el técnico ovetense su predilección por él, ya que la pareja habitual en la sala de máquinas fue la que formaban el congoleño y Sergio Ruiz. Sin embargo, en la quinta jornada cayó lesionado y ahí quedó roto ese matrimonio.

Kitoko sufrió su primera rotura en el campo de Ellakuri en Llodio, donde ha jugado el Vitoria esta temporada, y la segunda en Gobela contra el Arenas. Ambas habían sido sobre césped artificial y parecía que era el sintético el que estaba condenando al jugador africano. Sin embargo, la tercera y última hasta la fecha ha sido sobre el césped de Los Campos de Sport, por lo que habrá que mirar para otro lado a la hora de buscar explicaciones a esta plaga de lesiones que tanto le ha lastrado y que todavía tiene más capítulos.

Durante el proceso de recuperación de su segunda rotura sufrió una recaída que le hizo ir hacia atrás y alargar su puesta a punto. Además, tras recibir el alta por la primera de ellas ya había tenido que pasar por quirófano por un asunto que nada tuvo que ver con esos problemas musculares. Se debió a una vieja lesión que arrastraba desde la pretemporada, cuando el Racing se jugó el Torneo de la Galleta en Aguilar contra la Cultural. Entonces, recibió un fuerte golpe en el tobillo que primero le paró unos días y después le impidió jugar al cien por cien. Recuperado de la rotura de fibras, conoció lo que fue quedarse en el banquillo un par de semanas hasta que, llegado el momento, tanto el jugador como el cuerpo técnico se reunieron y decidieron que lo mejor era operar para realizar una artroscopia, limpiar toda la zona y acabar con los dolores. La intención era que pudiera ser una especie de fichaje invernal tras haberse pasado la primera vuelta sin apenas participar. Lo malo es que tampoco lo ha hecho apenas en la segunda.

Kitoko sólo ha disputado 755 minutos hasta la fecha. De los futbolistas que llevan en el equipo desde el primer día, es el que menos ha jugado. De hecho, jugadores llegados en enero, como Noguera, Barral y Mario Ortiz, ya han jugado más que él. Sólo ha participado en trece de los 36 partidos ligueros celebrados hasta la fecha y sólo ha sido titular en nueve. Es una cifra muy pobre teniendo en cuenta que la idea de Ania era darle importancia en su equipo. Su trayectoria en el Racing desmoraliza a cualquiera pero a buen seguro que desde ya se ha puesto manos a la obra para estar en primera línea en el caso de que le dé tiempo de volver a jugar antes de que se baje el telón. Termina contrato el próximo treinta de junio y, por mucho que sea del agrado del entrenador y del director deportivo, a quien ha estado muy ligado desde que le incorporó en las categorías inferiores del Albacete, semejante historial de lesiones a buen seguro que condicionará una posible renovación.

Sin Kitoko, Ania se queda con cuatro medio centros para afrontar los dos últimos partidos ligueros y el playoff. Son jugadores con cualidades diferentes y que permiten a Ania manejar varias alternativas. Tres de ellos fueron titulares el pasado fin de semana y no transmitieron buenas sensaciones. El cuarto, quizá el único que, a estas alturas, puede dar por segura su titularidad en el playoff, es Mario Ortiz. No estará el africano, pero el entrenador sigue teniendo una colección de medio centros envidiable.

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