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El Diario de Cantabria

RACING - DEPORTIVO

Iván Ania: «Hemos mostrado dos caras opuestas»

Iván Ania, durante el partido de ayer. / Cubero
Iván Ania, durante el partido de ayer. / Cubero
Iván Ania: «Hemos mostrado dos caras opuestas»

Era difícil resumirlo mejor que Ania: «Todo lo que hicimos bien en el primer tiempo, lo hicimos mal en el segundo». Cada equipo marcó un solo gol cuando tuvo el dominio bajo su poder y por eso la contienda terminó en tablas. Y gracias. En concreto, el entrenador verdiblanco recordó que en los primeros cuarenta y cinco minutos habían sido «capaces de dar secuencias largas con el balón, de tener juego interior y desborde por las bandas, sobre todo en la derecha». Además, puso en valor que obligaran al rival a jugar en largo provocando unos duelos y unas segundas jugadas que ganaban. «Después del descanso, en cambio, fue lo opuesto», lamentó.

Ania percibió que las cosas habían cambiado tras el paso por vestuarios «desde el primer balón». «Se vio que nos ganaban en el medio campo y por eso decido meter rápido a otro medio centro, pero nos siguieron ganando ahí y por eso también nos hacen el gol», relató. De este modo, tuvo claro que «lo peor» de lo visto ayer en El Sardinero había sido que no fueron «capaces de dar dos pases». «Si hubiéramos jugado como en la primera parte, hubiéramos tenido el balón y la hubiéramos querido todos, la historia habría sido diferente», ficcionó el técnico verdiblanco.

«Lo peor fue que no tuvimos el balón», insistió. «Lo que en el primer tiempo fue controlar y dar un pase al compañero, en el segundo era un despeje en largo», añadió. Y no quiso señalar a alguien en concreto, sino que quiso dejar claro que fue un mal que afectó a «todos». «Nuestra única ocasión llegó en el descuento», subrayó. De este modo, se fue con la certeza de haber mostrado «dos caras opuestas» para las que, al menos ayer a las ocho y media de la tarde, no tenía «explicación después de haber hecho una primera parte tan buena».

«Son ellos los que se echan encima de nosotros», reconoció el entrenador verdiblanco. Fue algo que vio «desde el primer balón». «En la primera parte tuvimos el medio campo ganado y en la segunda perdido. Y cuando no lo tienes ganado, sufres», detalló. En su opinión, ese síndrome del doctor Jeckyll y señor Hyde no tiene nada que ver con el esquema utilizado porque comenzó jugando el segundo tiempo con el mismo que tan bien le había ido en el primero. Al final, lo achacó todo a «no tener el balón, por lo que te someten y te hacen sufrir». Mucho, además.

Descartó el entrenador asturiano que fuera culpa de la intensidad. No quería profundizar demasiado y se limitó a reconocer la superioridad del conjunto gallego en el segundo tiempo. «Llegábamos tarde y siempre tenían ellos uno libre en el medio campo, algo que fue imposible solucionar. Ni siquiera cambiando de sistema y de perfil de jugador para intentar contrarrestar esta situación», explicó.

Admitió Ania que les había faltado un cambio, que lo había tenido que utilizar para sentar a Iñaki Olaortua para que entrara Alexis. Lo ideal habría sido quitar a Cejudo o a Yoda, «que ya no volvían». «Faltó ese cambio porque podía haber entrado alguien que diera trabajo de ida y vuelta», subrayó. Afirmó que al francés lo quiso mantener porque sabía que, en cualquier chispazo, podía sacar un gol como el que marcó. Ha llegado un momento en el que ha de estar siempre en el terreno de juego.

Sobre la confianza que tenga o deje de tener por parte de la directiva, aseguró que ahora mismo es «lo que menos» le importa. «Lo que me importa es que teníamos un partido ganado y que en la segunda parte se nos fueron dos puntos que nos habrían dejado en una situación clasificatoria mejor», señaló. Recordó que «todos los entrenadores» trabajan «para ganar partidos, aunque unas veces se consigue y otras no». «No sé qué puede suceder, pero yo estoy tranquilo porque confío en mi trabajo y confío en los jugadores. Sé que vamos a conseguir el objetivo pero necesitamos ganar cuanto antes para recuperar esa confianza que permita jugar más tranquilo, ya que, cuando ves que te dominan, entran tantos pensamientos en la cabeza que te condiciona mucho», concluyó.

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