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El Diario de Cantabria

MARIO ORTÍZ

«Hay que ser más bloque»

  • Mario percibe que el equipo se rompe demasiado en los últimos partidos  
  • Cree que le falta «pausa» tras robar el balón para no estar siempre corriendo tras él  
  • Recalca que no han de fijarse en nadie y sólo centrarse en llegar a 50 puntos
Mario Ortiz, durante el entrenamiento de ayer. / Cubero
Mario Ortiz, durante el entrenamiento de ayer. / Cubero
«Hay que ser más bloque»

Los jugadores del Racing sienten que en los últimos partidos se está rompiendo demasiado el equipo. El hecho de contar con dos medio centros de contención a los que, por encima de todo, su entrenador les encomienda no perder la posición, y disponer, además, de dos extremos muy ofensivos, convertidos en los principales argumentos del equipo para generar peligro y que apenas tienen aptitudes ni actitudes defensivas, hace que el once inicial se divida en dos: seis (más el portero) que defienden y cuatro que atacan. Y eso nunca viene bien porque cuando uno ha de acostumbrarse a jugar contra equipos que, al menos teóricamente hablando, son superiores, lo primordial es mantenerse juntos y bien estructurados. A partir de ahí, se le puede complicar la vida al oponente y se puede empezar a construir. Y el Racing no lo está consiguiendo.

Así lo reconoce uno de los sabios del vestuario, el jugador que portó el brazalete de capitán el pasado domingo y que ejerce de pulmón de todo el grupo. Es Mario Ortiz quien admite que en el vestuario «se ha hablado» de que se están «partiendo un poco». Y eso no puede ser. Y explica por qué: «Cuando nos roban, al estar tan partidos nos crean ocasiones». Y si algo ha de ser el Racing es sólido. No anda sobrado en ataque y, por lo tanto, ha de conseguir sentirse poderoso en defensa y conceder poco. Y abriendo muchos huecos y dejando correr mucho el aire sólo se conceden facilidades a equipos como el Girona o el Huesca, que será el rival del próximo domingo. Son contendientes a los que no se les puede dar ni medio metro.

La receta para solucionar este problema está clara. «Hay que ser más bloque a la hora de atacar y, sobre todo, de defender», resalta Mario Ortiz. De hecho, es él quien se suele encargar de tapar todo agujero que se genere pero, como se apreció durante buena parte del encuentro del pasado domingo, hay momentos en los que no le dan las piernas. Lo bueno es que, según afirma, están «trabajando» en disimilar esa carencia que se ha creado en las últimas semanas y promete que el domingo «se verá de otra manera».

Hay quien quiere ver el problema en la apuesta por el 4-4-2, que suele dejar a los dos medio centros en inferioridad. Faltan apoyos por dentro aunque, por otro lado, también falta una figura creativa que dé sentido y ritmo a la pelota. Mario Ortiz, que es un fijo en esa sala de máquinas donde tanto viene sufriendo el equipo, no cree que ese dibujo por el que viene apostando Ania sea un problema. Recuerda que tanto Yoda como Enzo «parten desde la banda pero después se meten para dentro», por lo que se puede sumar un apoyo más. Además, también está la opción de que «se descuelgue un delantero». 

Hay soluciones, según explica el medio centro cántabro, para no tener que cambiar de sistema y, a la vez, parecer un mejor equipo. Lo necesario, más allá de las ayudas que puedan realizar los extremos y uno de los delanteros, es mantener la calma con la posesión. «Nos está faltando la tranquilidad y la pausa para tener el balón y aguantarla bajo presión», resume Mario Ortiz. Éste recuerda que los rivales están siempre deseando que metas «el balón por dentro para cerrarse, robar y salir» y por eso entiende que es «complicado» mantener una serenidad que, en el fondo, sólo la da la personalidad. Sin embargo, cree necesario conseguir dicha «tranquilidad para tener el balón, respirar con él y hacer daño arriba».

Afirmó un día Iván Ania que la mejor manera de defender era teniendo el balón. Es lógico porque así el rival no puede atacar, pero, más allá de eso, disponer de la posesión también permite tomar aire, ya que perseguir durante noventa minutos el balón se hace inaguantable. Por eso Mario cree que hay que encontrar la manera de cambiar una tendencia que está perjudicando enormemente al equipo, que es «perder en seguida» el balón tras robar. Eso exige «tener que correr otra vez», por lo que tiene claro que al Racing el falta «tenerla un poco tras robar para respirar con el balón».

Admite el experimentado jugador cántabro que la apuesta del equipo verdiblanco para plantar cara al Girona fue la de jugar «más replegados» con la intención de sorprender al conjunto catalán en una rápida transición. Lo malo fue que todo lo que plantearon de partida «se fue al garete en el minuto cuatro, cuando ellos marcan el gol». «A partir de ahí, ellos tuvieron el control del partido con el balón, pero también es verdad que tampoco tuvieron ocasiones claras», añade. Tanto es así, que marcaron tres goles en otros tantos lanzamientos entre palos que realizaron. No llegaron mucho más.

Sostiene Mario que el 0-3 que les endosó el equipo más poderoso de la categoría «fue un golpe duro a pesar de ser un rival con un presupuesto muchísimo mayor que el nuestro». Y es que, lo que dolió, sobre todo, fue la forma de producirse y la enorme sensación de inferioridad que transmitió el conjunto cántabro. «Es cierto que jugábamos en casa y que había expectativas de poder ganar el partido, algo que habría reforzado la racha de partidos sin perder que habíamos conseguido», admite el medio centro cántabro. Sin embargo, no se dieron las cosas como los más optimistas imaginaron en su cabeza y fue «un golpe duro». «Sin embargo, eso ya ha pasado y ya estamos con ganas de afrontar el partido del domingo, cuando de nuevo nos medimos a otro rival muy duro, pero hay que jugar cada partido porque ya hemos visto que cualquiera puede ganar a cualquiera», subraya. 

Incluso el pasado domingo, a pesar del 0-3 encajado y de haber vuelto a casa con los dos ojos morados, el Racing tuvo la oportunidad de haber cambiado la historia. Recalca Mario que si el balón que Barral estampó contra el palo hubiera entrado para dentro, «te pones 1-1, te vienes arriba y ellos también deberían haberse mostrado más porque su objetivo es ascender y necesitaban los tres puntos». Pero el balón no entró, sino que dio a la madera. Para lo que, sobre todo, sirve ese capítulo es para demostrar que, a pesar de la inferioridad que mostró el equipo de Ania durante todo el primer tiempo, llegó a la hora de partido metido en el mismo y a un gol de poder dar completamente la vuelta a la situación. Y eso tiene mérito. Hay que aferrarse a lo que sea.

Adaptarse. Intentó el Racing contra el Girona evitar el juego directo hacia Nuha, que ni siquiera salió de inicio. Siguiendo la teoría del entrenador, considera Mario que «cada partido y cada rival te exige unas cosas». De este modo, asume que, contra un Girona con «dos centrales de uno noventa y pico de altura, si juegas directo lo normal es que ellos se las lleven todas». «Había que tener más el balón, que es lo que nos faltó», añade. Y es que, para intentar disputar la posesión al potente equipo catalán, hacen falta muchas cosas. Sobre todo, jugadores con los que aliarse, ayudas y sentirse arropado, no percibir en cada momento que el otro equipo juega con más jugadores.

El gol a los cuatro minutos echó por la borda la preparación del partido y el segundo, ya en las postrimerías del mismo, lo mató. A los jugadores se les vio, por vez primera en el presente curso, entregados y con la bandera blanca. Es algo que Mario percibió no sólo sobre el terreno de juego, sino también «en el ambiente». «Fue un buen golpe cuando nos metieron el segundo. Fue duro porque todos íbamos con las ganas y la ilusión de ganar», resalta el centrocampista cántabro. Además, llegó cuando el Racing estaba en su mejor momento y repartió licencias para soñar con el empate e incluso la remontada. Con todo, él cree que no es excusa y que el equipo debió seguir peleando por igualar la contienda. «Aunque te metan el segundo, en casa hay que intentar siempre intentar dar la vuelta al resultado como ya se consiguió el año pasado. Sí es verdad que entonces éramos superiores, pero este año, aunque no lo seas, hay que luchar hasta el final los puntos de casa», argumenta. Porque tiene claro, como ya había destacado otro buen conocedor de la categoría como Dani Toribio en su día, que cualquier esperanza de salvación y permanencia ha de pasar por lo que el equipo sea capaz de hacer en su campo. 

Lo cierto es que el Racing no termina de carburar y ha conseguido una sola victoria en diez partidos, pero sigue fuera de los puestos de descenso, lo que quiere decir que hay otros que están tan mal o incluso peor. Subraya Mario Ortiz que «los de arriba están sacando mucho» y lo malo es que el domingo toca medirse contra uno de ellos, como es el Huesca, que es el actual tercer clasificado. Sin embargo, recuerda que, en la recta final del campeonato, «los de arriba sacan menos que los de abajo». De este modo, Mario piensa que no hay que mirar a los demás, sino centrarse en «hacer tus números». «No hay que estar pendientes de los otros equipos ni de cómo vaya la clasificación porque si la ves hoy dirás que qué bien, objetivo cumplido, pero a lo que hay que mirar es a alcanzar los cincuenta puntos y para eso hay que sumar de tres en tres, que es algo que nos está faltando», concluye.

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