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El Diario de Cantabria

Goleador con «libertad total»

  • Yoda, que suma ya cinco goles, afirma que Ania le da vía libre para elegir por dónde atacar  
  • Reconoce que aún debe aportar más en defensa  
  • Asume que el partido del sábado contra el deportivo puede ser «determinante»
Yoda, dejando atrás a un rival. / Cubero
Yoda, dejando atrás a un rival. / Cubero
Goleador con «libertad total»

Yoda parece tan sobrado en Segunda División que en apenas dos meses de competición ha superado ya con creces su mejor registro goleador. Con el que marcó el pasado domingo en Tenerife ya suma cinco. Y eso que llevaba un mes sin anotar. Tanto él como Enzo se han convertido en los mejores argumentos ofensivos del Racing porque se han mostrado como los jugadores más peligrosos del equipo. Tanto es así, que ya hay entrenadores que condicionan su entramado defensivo en función de estos dos futbolistas por encima de todo lo demás. Entre ambos marcaron los tres goles en las islas. Ambos están en un gran momento y ambos quieren aprovecharlo no sólo para sacar a su equipo del pozo y dejarlo en la categoría en la que está a final de curso, sino también para que se les abra una puerta para jugar un piso más arriba, donde Yoda ya mostró su valía y donde a buen seguro podría estar ahora si no llega a haber sufrido tanto castigo por parte de las lesiones.

El exjugador del Getafe reconoce sentirse «muy bien» en el seno del Racing. Es consciente de que se está saliendo pero mantiene un tono humilde limitándose a afirmar que sólo intenta «ayudar al equipo» de la mejor manera que puede. Es algo que no sólo agradece a sus propias piernas, sino también a «los compañeros y al míster». «Ojalá siga así», desea. Y normal que lo desee porque, de mantener este ritmo, terminaría el campeonato rondando la veintena de goles. 

La tara que se le ha percibido a Yoda desde el primer día está en su aptitud defensiva, que es escasa. Tampoco de actitud anda sobrado en este sentido. Y él lo admite: «Es verdad que tengo que hacer un poquito más en la parcela defensiva». Lo ve él como también lo ven los demás y está dispuesto a dar eso que le pide el técnico. Mientras, disfruta de la vía libre que tiene para actuar en la parcela ofensiva, que es donde se siente verdaderamente importante. Asegura que, cuando toca mirar a la portería contraria, Iván Ania le da «libertad total» para moverse. «Puedo ir a la izquierda, a la derecha, al centro... Como yo quiera. Y eso es bueno para mí», se felicita.

El problema es que el fútbol no va sólo de marcar, sino también de que no te marquen. Y hay que defender igual que hay que atacar. Y la teoría dice que hay que hacerlo en bloque. Y que los que juegan en banda no se pueden escaquear. Y menos aún cuando los laterales racinguistas vienen sufriendo sobremanera en sus últimas apariciones. Yoda se sabe la teoría porque admite que hay que practicar «un poco de ida y vuelta». El problema para el Racing es que necesita pedir sacrificios y ayudas a quienes más daño están haciendo a los rivales, algo que, por ejemplo, no pasaría con un delantero centro, a quien siempre se le puede liberar de correr demasiado detrás del balón. Hay que encontrar un punto intermedio y Yoda cree que el Racing todavía no lo ha encontrado. Al menos, de manera puntual. Por ejemplo, explica el extremo francés que el equipo verdiblanco venía colocando las líneas muy atrás. Él utiliza otros términos: «Estábamos muy bajos y luego costaba un poco ir hacia delante». Lo que quiere decir es que recuperaban la pelota demasiado atrás y con muchos metros por delante antes de llegar al área, que es donde tanto él como Enzo pueden llegar a ser letales. 

Explica Yoda que eso mismo lo había detectado Iván Ania y que por eso les había pedido «jugar un poco más adelantados para, de esta manera, tener más fuerzas cuando estemos atacando». De hecho, los goles en Tenerife llegaron después de robos en campo contrario, lo que, por definición, permitió a los atacantes empezar a construir el ataque estando ya en las inmediaciones del área. Y la conexión francesa funcionó a la perfección y la capacidad de remate de Enzo, que parecía ser un problema, desapareció solventado con brillantez el remate hasta marcar sus dos primeros goles del curso.

Ania les pidió en Tenerife dar continuidad a lo bueno hecho en Huesca pero lo dibujado en la pizarra no quedó reflejado sobre el terreno de juego. Y así lo reconoce Yoda, que cree que el Racing completó una media hora tan mala en el Heliodoro Rodríguez López porque no fue capaz de «reflejar lo que el míster pidió». «Quería que colocáramos tres líneas que estuvieran compactas y que no nos situáramos tan abajo», explica. Y no fue ese el equipo que se vio en las islas. Al menos, de partida. «Al final, nos quedamos muy bajos y no pudimos encontrar a los compañeros cuando intentábamos jugar», añade el máximo goleador verdiblanco.

«Sufrimos mucho», confiesa el extremo del Racing. Y a la vista quedó que fue así porque el Tenerife marcó dos como podía haber marcado alguno más. Sin embargo, entiende Yoda que las cosas cambiaron tras el paso por vestuarios, ya que «la segunda parte fue mucho mejor». Y tiene claro por qué fue: «Nos fuimos un poco más adelante y, al final, sacamos un punto que nos va a venir bien». Queda claro, tras escuchar al jugador francés, que da mucha importancia a no retrasar demasiado las líneas y a no esperar al rival tan atrás que después haga imposible sorprenderle tras un robo.

En su opinión, el sistema es lo de menos. Todo pasa por ejecutar bien el que decida Iván Ania. En ese sentido, ni siquiera desecha el 4-4-2 por mucho que la última vez que se puso en escena, que fue en casa contra el Girona, no saliera nada bien. Sí admite que con ese dibujo el equipo «está más bajo y cuesta un poco». Es decir, que no ayuda a salir de la cueva y a sacar al equipo de su propio campo, sino al contrario. Por lo tanto, se entiende que prefiere jugar con una línea de tres media puntas de la que él forma parte y que viene siendo la más peligrosa del Racing.

No hubo cambio de dibujo entre el primer y el segundo tiempo en el partido del pasado domingo, sino un cambio de actitud y colocación de cada una de las líneas. Afirma Yoda que Ania les pidió durante el descanso que fueran «más adelante porque creía que teníamos capacidad de ganar el partido». Era algo que habría sonado ridículo con el 2-0 pero no con el 2-1, cuando el partido amenazó con cambiar completamente. De ahí la fe del técnico asturiano. Así, reconoce el máximo artillero del equipo que «el gol de Enzo» fue balsámico ya que, sin él, «tras encajar el tercero el partido se habría acabado».

Por una vez. Y no se acabó, sino que el Racing terminó anotando un gol en el descuento que valió un punto y que llevó la firma del propio Yoda. «Por una vez, tuvimos la suerte de ser nosotros los que marcamos al final», recalca el jugador francés. Ahora sólo queda conseguir «hacer bueno ese punto conseguido en el próximo partido». Y ese próximo partido es contra el único equipo que está por debajo en la tabla, que es el Deportivo. Entiende el extremo verdiblanco que estando en su casa y «de nuestra gente» han de «estar fuertes». «Vamos a hacer todo por ganar este partido porque es muy importante para nosotros», subraya.

El entrenador ha intentado restar trascendencia a la cita insistiéndoles en que no se trata de una final porque «es verdad que queda mucha liga». Sin embargo, es imposible dejar de lado la certeza de que se trata de un encuentro «muy importante porque puede ayudar, al menos mentalmente, a tener más confianza para afrontar todo lo que queda por delante de temporada». Por esta razón, Yoda no esconde que se trata de un envite «que puede ser determinante».

Será un partido donde ya no valga sumar de uno en uno, sino que habrá que ir a por los tres. Recuerda el francés que en cada partido que afrontan salen con la idea de sumar victorias, pero, por ahora, no están logrando dar ese paso de calidad que les permitiría huir del pozo clasificatorio. «De momento, es verdad que nos falta ser más contundentes, pero también creo que vamos por el buen camino», concluye el atacante verdiblanco, que en Santander está disfrutando de su mejor momento goleador con cinco goles en doce partidos y tras haber fallado incluso un penalti en Vallecas. Lo tiró mal pero también es cierto que estaba recién entrado al terreno de juego. Aún mantiene esa espina clavada con los once metros.

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