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El Diario de Cantabria

Fe en una victoria sanadora

  • Desde el vestuario del Racing insisten en que ganar un partido lo cambiará todo, algo que también se repitió antes del partido contra el Mirandés sin que la situación mejorara  
  • «El equipo está con el míster», asegura Moi
Moi Delgado, entre Mario y Óscar Gil en el entrenamiento de ayer. / Cubero
Moi Delgado, entre Mario y Óscar Gil en el entrenamiento de ayer. / Cubero
Fe en una victoria sanadora

En el vestuario del Racing están seguros de que el fútbol es un estado de ánimo. El mensaje que sale desde dentro, tanto de la boca de los jugadores como de la del propio entrenador, es el de que todo va a cambiar en cuanto vuelvan a sonreír. Y para eso hace falta una victoria. Ganar un partido lo cambiará todo. Lo aseguran como si de una verdad científica se tratara porque consideran que cambiaría la dinámica del equipo y se pondría fin a la preocupante racha que arrastra, lo que impide trabajar y evolucionar con tranquilidad. Volvería la confianza y las flores volverían a salir como si de la primavera se tratara. Lo malo es que no tiene por qué ser así. Una victoria puede ser sólo un accidente puntual y no cambiar nada. De hecho, antes del partido contra el Mirandés también se trasladaba el mensaje de que ganar un partido lo mejoraría todo. Y no fue así. Incluso fue a peor.

Es cierto que las rachas y las dinámicas tienen mucho que decir en el fútbol. Quien sigue este deporte lo sabe porque hay ejemplos de sobra de momentos en los que el balón siempre va para dentro tras dar al palo y otros en los que siempre va para fuera. Hay por ahí una mano que mece la cuna futbolera que, por ahora, no está ayudando en nada al Racing. Al contrario. Eso sí, a excepción del segundo tiempo ante el Deportivo, tampoco da la sensación de que la ansiedad y el miedo por la situación del equipo haya invadido a los hombres de Ania. Y mejor así porque ganar el domingo a la Ponferradina tampoco permitiría ofrecer una mejor vista desde la clasificación. El equipo se ha ido metiendo cada vez más en un agujero del que cada vez costará más salir.

Aún así, el mensaje no se altera por mucho que decir que ganar el domingo lo va a cambiar todo sea una mera suposición o, mejor dicho, un deseo expresado en voz alta. «El equipo sabe que necesita una victoria», insiste Moi Delgado, uno de los tres laterales fichados por el Racing el pasado verano que no terminan de ofrecer el rendimiento que todos esperaban. Si están tan convencidos de ello es porque tienen la certeza de que el fútbol no está siendo justo con ellos y que merecen más que lo que tiene. Creen que su juego no está siendo malo y que hay muy buenas bases puestas para arrancar en cuanto se den las condiciones morales para hacerlo. El fútbol pivotando alrededor del estado de ánimo. Urgen psiquiatras en el equipo técnico.

El partido ante la Ponferradina ha adquirido un cariz trascendental porque a nadie se le escapa que Iván Ania se la juega. Admite Moi que así funciona el fútbol y que «suele pasar» que sea el entrenador quien pague los patos rotos. Sin embargo, insiste en que el equipo está con él y en que tiene claro que han de «conseguir la victoria porque así se romperá esa racha negativa y vendrá todo lo demás». «El del domingo es un partido muy importante para nosotros y tenemos que quedarnos con esos tres puntos que se van a poner en juego porque nos dará mucha confianza», insiste el lateral izquierdo verdiblanco.

«Nosotros estamos tranquilos», garantiza el defensor verdiblanco. «El equipo está con el míster porque, además, sabemos que no es sólo cosa de él, sino que tenemos que sacar esto adelante entre todos», añade Moi Delgado. Lo bueno que tienen es que, a pesar de la delicada situación que está atravesando el equipo, el entorno del mismo se mantiene en calma y tranquilo. No hay ninguna tormenta sobrevolando El Sardinero. Así, recuerda el jugador cedido por el Valladolid que la afición «está siendo un espectáculo». «Me ha sorprendido mucho», insiste. Recalca, por encima de todo, que «no paran de animar y se quejan poco». Además, ya ha podido comprobar cómo «viajan a todos los sitios». No es fácil mantener la paz social y no haber escuchado alguna sonora pitada tras el pobre rendimiento del conjunto cántabro como local.

Lo complicado es ser capaz de dar la vuelta a la actual situación del equipo y conseguir esa sanadora victoria repitiendo actuaciones como las de los dos últimos partidos. Es importante cambiar el estado de ánimo pero para conseguirlo hay que echar mano de un juego mejorado. Ha habido chispazos preocupantes en las últimas semanas y, de hecho, da la sensación de que el equipo está cada vez más lejos de ganar. A principios de curso, la sensación era diferente y, aunque los resultados eran similares, parecía que el Racing estaba siempre cerca de conseguir esa ansiada victoria. Y ahora no. Con todo, Moi considera que han de aferrarse a la hoja de ruta que han venido marcando. «Tenemos que hacer nuestro fútbol para intentar quedarnos con los tres puntos», subraya. Lo que urge saber es cuál es el fútbol del Racing.

El lateral izquierdo no sólo se refiere al rendimiento colectivo, sino que entiende que «cada uno, en su puesto individual, ha de hacer un poco más para intentar conseguir la victoria». Y es que, en lo que se lleva desarrollado de temporada, ha podido comprobar en primera persona que buena parte de los partidos en esta categoría se deciden «por pequeños detalles». Y pone como ejemplo la contienda disputada el pasado sábado en Alcorcón, cuando, en el único gol del partido, el balón se coló por debajo de sus piernas mientras que su compañero David Rodríguez falló un remate a puerta vacía estampando el balón contra el palo. «Son pequeños aciertos o pequeños fallos que, al final, son los que hacen que saques los tres puntos o los pierdas», recalca el defensor del Racing.

El domingo no se medirán a un equipo ya asentado en la categoría como era el Alcorcón, sino a otro recién ascendido como la Ponferradina. Debería ser un encuentro de igual a igual, pero no lo es porque a los bercianos les va muy bien. Lo que hay que preguntarse es por qué el Racing está tan abajo y el equipo leonés tan arriba. Moi considera que su rival del domingo es un equipo que «genera mucho con las pocas llegadas que tiene». Considera que los entrenados por Jon Pérez ‘Bolo’ «saben a lo que juegan, se defienden muy bien y hacen mucho daño». Esto habla de un equipo que es fuerte en las áreas, que es donde, mayoritariamente, está fallando el conjunto cántabro.

La parte positiva de la trayectoria que viene marcando el conjunto cántabro la detecta el lateral en haber visto a su equipo vivo en todo momento. «No hemos bajado los brazos nunca y siempre hemos seguido corriendo los noventa minutos», afirma. Lo que más les ha dolido es «la impotencia de querer más» y de no conseguirlo; de querer crecer y sentirse estancados. «Cuando vamos perdiendo, nos vamos demasiado arriba, nos cogen contras y parece que estamos peor de lo que estamos», subraya. Cree, de hecho,  que tienen un equipo lo suficientemente bueno como «para sacar la categoría». Está seguro de que por materia prima no va a ser y por eso sólo pide «paciencia» a pesar de ser consciente de que es difícil pedirlo a estas alturas y después de lo que está aguantando la afición. «Nosotros lo estamos dando todo y si conseguimos estos tres puntos del domingo, creo que vamos a ir hacia delante», subraya.

Percibe Moi que los goles en contra les están haciendo mucho daño precisamente porque ese estado de ánimo del que se hablaba más arriba no es el mejor. «En vez de reaccionar, nos venimos un poco abajo aunque la afición apoye», confiesa. Y sucede a pesar que desde el entorno no sienten una gran presión. Sin embargo, éstos la llevan ya de partida y así lo asumen. Sale de dentro hacia afuera por verse «tan abajo en la tabla». «Sabemos dónde estamos y eso hace jugar también con mucha presión», confiesa el defensor de Utrera, de donde también es su compañero y amigo David Carmona.

De esa presión se huye con resultados positivos y, por tanto, con victorias. Esas victorias que lo cambian todo y que son el Paracetamol del futbolista. Porque ahora percibe que cuando el rival se les pone por delante se les caen «muchas piedras encima». «Si estás arriba en la tabla y te meten un gol, lo normal es tirar hacia delante en busca del empate, pero cuando estás abajo desconfías y te entra el miedo», señala. Y es de eso de lo que ha de huir el conjunto cántabro porque estará perdido si sucumbe a ello. 

Por eso lo que todos están esperando en la caseta racinguista es a firmar un partido en el que logren ponerse «por delante y todo vaya bien». Por ahora, es algo que apenas ha sucedido. De manera, clara, sólo el día del Mirandés y la historia acabó en goleada aunque, por otro lado, en el envite contra el Deportivo también comenzó el Racing ganando y le acabó saliendo un segundo tiempo para olvidar. Eso se debe a la desconfianza y el temor acumulado tras tantas semanas de incertidumbre y cuesta abajo. Por eso han de llegar ya las victorias que todo lo cambien. De lo contrario, el agujero cada vez será más profundo y, lógicamente, cada vez costará más salir de él.

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