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El Diario de Cantabria

RACING - PONFERRADINA

ESTA TARDE, SÍ O SÍ

El Racing recibe hoy a una crecida Ponferradina con la intención de romper su pobre dinámica 

Ania necesita una victoria para que su puesto no corra peligro  

El técnico recupera a Dani Toribio, mientras Alexis y minero serán bajas

Jon Ander, Mario Ortiz, Dani Toribio y David Rodríguez, corriendo con intensidad. / Cubero
Jon Ander, Mario Ortiz, Dani Toribio y David Rodríguez, corriendo con intensidad. / Cubero
ESTA TARDE, SÍ O SÍ

Apenas hay ya discusión posible. Todo el mundo lo tiene claro. «Así es el fútbol», asume la mayoría. «No queda otro remedio, no vas a echar a todo el equipo», recuerdan algunos. Echar al entrenador es la única bala que tienen los dirigentes para intentar cambiar una trayectoria errática de su equipo por mucho que crean que no es él el gran culpable de lo que está sucediendo. Y hoy Iván Ania se la juega. Lo sabe porque ni es tonto ni es nuevo en esto. Todo lo que no sea ganar convertirá el encuentro de esta tarde contra la Ponferradina en su último partido. Quizá un empate de forma accidental y tras dar una gran imagen le podría salvar, pero a estas alturas ya sería incluso extraño. Porque sumar de uno en uno ya no le vale al Racing. Y es lo que más ha hecho desde que arrancó el curso. Firmar otra vez tablas no tendría ninguna pinta de accidente.

Es en días como hoy, cuando todo el mundo asume que quien está en el banquillo está en el alero, cuando se demuestra si los futbolistas verdaderamente están con el entrenador o sólo ha sido de boquilla. Porque es lógico que los jugadores digan públicamente que están con el técnico porque lo contrario sería situarse en el abismo y convertir en utópicas las posibilidades de volver a jugar en el caso de que el entrenador salve el cuello. Es sobre el césped cuando hay que demostrarlo y las últimas veces que el Racing ha echado a un entrenador quedó acreditado que sus propios jugadores o, al menos, algunos de los que más peso tenían, lo andaban buscando. Ninguna de las dos veces les sirvió para nada y esos futbolistas se fueron a los pocos meses, pero el pecado ya estaba cometido.

Hoy es un día de futbolistas por mucho que quien se esté jugando el cargo sea el entrenador. El de esta tarde no será un partido como los demás porque se mascarán la presión y el miedo. Por mucho que la primera intención del racinguismo, porque así lo viene demostrando desde el primer día a pesar de lo que ha tenido que ver ya este año en El Sardinero, será empujar a sus jugadores para escapar de esta situación y dar la vuelta al calcetín, cada aficionado o aficionada se sentará en su butaca tras haber reflexionado sobre a quién va a señalar en el caso de que vuelva a salir otro churro de partido. Como el del Girona o la segunda parte ante el Deportivo. Y ahí puede haber sorpresas. Quizá no todo vaya dirigido hacia el entrenador.

A los jugadores ya les han dedicado algún ‘échale huevos’, sobre todo en la recta final del último encuentro disputado en El Sardinero. Y no fue una cuestión de testiculina, sino de miedo. Aquel día apareció el temor a perder lo que habían conseguido adelantándose en el marcador y acabaron perdiendo buena parte de aquello. Otro empate. Nadie puede achacar a los futbolistas verdiblancos que no lo den todo sobre el terreno de juego. Lo que hay que conseguir es que todos esos kilómetros que corren adquieran más sentido.

Es cierto que no es una final. Es obvio. Pero sí es un partido que hay que ganar sí o sí y, de primeras, el rival parece el idóneo para escapar de la rutina del empate o la derrota. Se trata de otro recién ascendido aunque no lo parezca. Visita El Sardinero la Ponferradina pero lo hace en una situación opuesta a la racinguista. En la capital del Bierzo sí están disfrutando de verdad de la categoría porque están a un solo punto de colarse entre los siete primeros. Así cualquiera. Es fácil sonreír. Lo difícil es sufrir como está sufriendo el Racing y su gente y más aún lo es cortar malas dinámicas donde no se puede contar con la suerte de tu lado. El equipo cántabro está en un momento en el que si el balón choca con el palo se va para fuera mientras que el de su rival de esta tarde se irá para dentro.

La Ponferradina llegará a Santander tras un empate y dos victorias. Está que se sale y en territorio leonés apenas han tenido pudor en poner el objetivo en su récord en la categoría, que está en los seis triunfos consecutivos de la mano de Claudio Barragán, cuando también eran unos recién llegados a Segunda. Curiosamente, en aquella ocasión fue el Racing quien cortó aquella dinámica. Bueno sería que se repitiera la historia esta misma tarde y se le bajen los humos al equipo blanquiazul.

El conjunto berciano está mirando hacia arriba contando con buena parte de los jugadores que lograran el ascenso el curso pasado. De hecho, ocho de los once jugadores más utilizados por Jon Pérez Bolo ya estaban a sus órdenes en Segunda B. De ahí sale un mensaje a analizar. En el caso del Racing son seis. Ha cambiado portería, lateral izquierdo, a uno de los medio centros, a un central y al delantero. Con todo, esto podría cambiar hoy mismo. De partida, Alexis volverá a ser baja y será Iñaki Olaortua quien se coloque junto a Jordi Figueras. Y abierta está la posibilidad de que pudiera colocarse Sergio Ruiz junto a Mario Ortiz. Es poco probable porque Dani Toribio ya está recuperado y da la sensación de que el entrenador verdiblanco no tiene demasiado en cuenta al astillerense en el presente campeonato. Es cierto que no ha transmitido grandes sensaciones cada vez que ha entrado en juego, pero también lo es que es el único medio centro con un perfil diferente al del resto. Los demás son clones. Sólo él se diferencia.

Y bueno sería probar otra cosa cuando ha quedado acreditado que no vale con lo que hay, que no da y que de esta manera la realidad se vuelve muy tozuda. Sergio era un gigante a estas alturas de temporada pasada, cuando jugaba en Segunda B, y hoy va a tener delante a un doble pivote que también estaba en la categoría de bronce la campaña pasada. ¿Podría ser el día del cántabro? Se antoja complicado. Todo dependerá de si Ania se la quiere jugar con algo nuevo o si insistirá en lo que viene utilizando.

Lo cierto es que la trayectoria verdiblanca pide algo nuevo. Lo que sea. A principios de curso tampoco ganaba pero estaba cerca de hacerlo, pero ahora no. Sus rivales se han hecho conscientes de que su mayor y prácticamente único peligro está en sus extremos y por eso responden condicionando su sistema defensivo en torno a ellos. Buen ejemplo de ello fue la contienda del sábado pasado en Alcorcón, cuando, cada vez que Enzo o Yoda se hicieron con el balón, estaban rodeados de dos y hasta tres defensores. La lógica indica que eso ha de conceder facilidades al resto, pero el resto no aparece.

La delantera. Apostó Ania por David Rodríguez en Santo Domingo pero, tras el pobre resultado obtenido, lo más probable es que hoy vuelva a Nuha, un jugador que, aunque tampoco aporta gol, ofrece algo más. Por ejemplo, una salida para una retaguardia que no encuentra aliados en los medio centros para crear juego con ritmo y sentido. A esta baraja le faltan cartas y con el espigado ariete catalán en el verde al menos se abre una puerta de salida. A partir de ahí, tocará ir a cuchillo a por la segunda jugada. Hoy hay que sacar las pinturas de guerra sin olvidarse nunca del fútbol. Por encima de todo, hay que jugar a fútbol.

Comenzar bien es siempre una obligación para un equipo de las necesidades del Racing. Hacerlo mal y, sobre todo, recibiendo un golpe en forma de gol puede provocar el terror. No conviene. Todo ha de empezar por sentirse poderoso atrás. Sin eso no hay nada. Aún así, en el caso de que comiencen mal dadas, habrá que encontrar la manera de mantener un buen temple como, por ejemplo, hizo el Deportivo hace quince días. El equipo gallego también se presentó en El Sardinero igual o más necesitado que el Racing y encajó un gol a las primeras de cambio. Sin embargo, se sacó de la manga un gran segundo tiempo que, en condiciones normales, habría significado una victoria. Y no la logró porque está metido en otro agujero. Siempre hay que hacer más cuando uno ha de caminar con una gran losa encima.

Iván Ania seguirá contando con las bajas de Abraham Minero y Alexis, que fueron los que se perdieron la contienda del fin de semana pasado en Alcorcón. Nada nuevo en ese sentido. A cambio, recupera al ya citado Dani Toribio, que no pudo jugar aquel día porque está cedido por el equipo alfarero. Y el futbolista catalán apunta a titular. En el fondo, tiene un perfil similar a los de Nkaka y Kitoko pero mejorado. Al menos, dio pistas de ello en el encuentro contra el Deportivo. Lo malo es que el Racing no necesita más de lo mismo, sino algo diferente, un jugador en sala de máquinas que dé continuidad al intento continuo del equipo por salir de atrás con el balón jugado, pero no lo tiene. Más vale que esté Chuti Molina trabajando en ello con vistas al mercado invernal.

En cuanto a la Ponferradina se refiere, esta semana se han felicitado técnicos y jugadores porque, por vez primera esta temporada, han podido contar con todos sus jugadores en los entrenamientos. Todo les sale bien a los leoneses porque es cierto que cuando viene viento a favor, uno puede izar las velas e ir a más velocidad. El Racing, en cambio, está sufriendo un viento de cara contra el que todo cuesta mucho más. Necesita ponerse detrás de alguien para aprovecharse de él y que le corte el viento, un gregario o un rival del que se pueda aprovechar. Y de quien se quiere aprovechar hoy es de la Ponferradina. Como no gane el Racing, podría ser la despedida de Iván Ania y éste no se merece irse con una derrota.

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