07.12.2019 |
El tiempo
sábado. 07.12.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

El tres no tiene dueño

  • En 16 partidos de liga, ya han jugado como laterales izquierdos abraham minero, Moi Delgado, Buñuel y Kitoko  
  • Es un puesto donde el Racing  lleva años teniendo problemas  
  • Por ahora, Chuti Molina no ha acertado con ninguno
Moi Delgado, descontento durante el partido contra la Ponferradina. / Cubero
Moi Delgado, descontento durante el partido contra la Ponferradina. / Cubero
El tres no tiene dueño

Los laterales suelen ser posiciones que apenas rotan, que suelen estar ocupadas por unos mismos jugadores salvo excepciones puntuales en forma de lesión o sanción. Sin embargo, son muchos los futbolistas que han pasado por el lateral izquierdo del Racing en el último lustro y, de todos ellos, el único jugador que se asentó y que pudo decir que el puesto era suyo fue Julen Castañeda. Sin embargo, el tolosarra ya no está. Le ‘invitaron’ a aceptar la oferta de la Cultural Leonesa y, desde entonces, el ‘tres’ está vacante. No tiene dueño. Tanto es así, que en sólo 16 partidos de la presente campaña ya han pasado cuatro jugadores por esa posición y, con vistas al envite del sábado contra el Extremadura, no está claro quién lo va a ocupar. Eso podría ser una buena señal si dicha incógnita estuviera generada por la gran competitividad que hay por defender el carril zurdo, pero no es el caso. Al contrario. Lo que sucede es que nadie ha convencido y que nadie ha sido capaz de gritar ‘este sitio es mío’.

Chuti Molina comenzó el pasado verano con la firme intención de fichar a dos laterales izquierdos. En un principio, tenía pensado quedarse con Julen Castañeda y así se lo había comunicado, pero para jugar como central, que es el puesto que ocupó en un buen número de partidos del curso pasado debido a las continuas lesiones de Jordi Figueras. Sin embargo, los planes no salieron como él tenía pensado. En sus apuntes, veía fuera del equipo a Óscar Gil, pero el problema fue que el central de Peralta no recibió una buena oferta para salir y el tolosarra sí. Por eso el club cántabro precipitó su salida para decepción del propio jugador, uno de los capitanes y uno de los futbolistas que más vinculado se había mostrado al proyecto en los últimos años.

A Julen Castañeda le fichó Ángel Viadero en el verano del 2016. Fue su primer fichaje porque ya le había cazado en enero de ese mismo año para reforzar al Burgos y había dado un buen resultado. Era un hombre de su entera confianza pero resultó que, en los primeros compases de la temporada, se fracturó el hombro. Fue una de las víctimas de esa plaga de luxaciones en dicha articulación que sufrió el equipo en poco tiempo y que le dejó fuera de juego durante algo más de tres meses. El técnico santanderino tenía tanta confianza en él que no había fichado a otro lateral zurdo, por lo que, de pronto, se vio sin ninguno. Por eso ficharon a Bontempo, que llegó desde Argentina.

La apuesta por el americano, que mostró toda la ilusión del mundo y a quien poco o nada se le pudo reprochar, fue mala. No salió bien. El jugador no funcionó y fue claramente de más a menos. Cuando comenzó el año y la segunda vuelta, ya había quedado acreditado que no daba la talla y se volvió a ir antes incluso de terminó el curso. Volvió Castañeda y lo hizo enseñando algo que se convertiría en tónica general en las tres campañas en las que vistió de verdiblanco: que acababa mejor de lo que empezaba. Para el recuerdo quedará el gol ante el Villanovense que consumaba la remontada.

El curso siguiente lo volvió a empezar el Racing con el jugador guipuzcoano como único lateral izquierdo. Y esta vez le respetó la salud. Cuando no pudo jugar por sanción, fue Álex García quien retrasó su posición para jugar de lateral y, de hecho, fue ahí donde mejor rindió como racinguista. El curso anterior, había sido Mikel Santamaría quien también había ocupado de manera circunstancial el lateral zurdo para tapar algún parche y en Villaviciosa incluso tuvo que actuar Sergio Camus a pierna cambiada. A poco que sucediera, siempre había un parche que poner en el lateral izquierdo.

Lo cierto es que el problema comenzó desde la salida de Iñaki, que anduvo de morros toda la primera vuelta del curso 2015 - 16 porque quería abandonar el barco tras volver a bajar a Segunda B. Supuestamente, enlazó una molestia muscular con otra y Munitis, su entrenador, se percató en la primera jornada liguera que necesitaba un lateral izquierdo. Por eso ficharon a Borja Docal, que ni funcionó ni se ganó la confianza del entrenador del Barrio Pesquero. De esta manera, fue el citado Santamaría quien ocupó el puesto hasta que se le encendió la bombilla y se lanzó a utilizar a Migue como carrilero. Le concedió toda la banda para él y, aunque de partida parecía no tener aptitudes defensivas, demostró desenvolverse bien y acabó firmando grandes actuaciones arrancando con el tres a la espalda. Fue así como el Racing acabaría tapando ese agujero aquel año.

El curso pasado, ya con Iván Ania al frente del equipo y con Chuti Molina responsabilizándose de la confección del proyecto, llegó un jugador para que Julen Castañeda tuviera competencia. Fue Rulo, que había jugado en el Huesca el curso anterior pero que recaló en Santander en calidad de cedido por el Alcorcón. No funcionó. Quedó acreditado. Tanto es así, que cuando el tolosarra ya tuvo que desplazarse al centro de la retaguardia para jugar como central zurdo, el entrenador entendió que era mejor echar mano del canterano Jesús Puras que del propio futbolista valenciano. Así de mal le vio.

Chuti Molina había sorprendido ese verano renovando el contrato del joven canterano, que había alcanzando ya los 22 años y que él mismo había dado por terminada su etapa como racinguista. Estaba dispuesto a buscar nuevos horizontes sin haber disfrutado nunca de una oportunidad en el primer equipo verdiblanco, pero el director deportivo le ofreció alargar su contrato y él aceptó. Y pareció una buena idea cuando Iván Ania le concedió media docena de titularidades consecutivas en las que rindió a un buen nivel. Ni mucho menos desentonó. Daba la sensación de que ahí había jugador y, lo más importante de todo, que el entrenador confiaba en él. Incluso se utilizó como mensaje a la cantera sobre la necesidad de tener paciencia para cumplir el sueño que todos persiguen, ya que el Racing venía sufriendo un virus de precipitación en muchos jóvenes valores que si no debutaban con 17 años ya amenazaban con irse. Sin embargo, con la llegada del invierno se abrió un expediente X. No sólo Puras desapareció por completo, sino que Chuti Molina fichó a otro lateral izquierdo en enero.

No fue un lateral izquierdo con experiencia en la categoría que asegurara un plus para la plantilla, sino un joven futbolista cedido por el Betis que no había tenido ni un minuto en Elche, donde había sido cedido el verano anterior. Y en el Racing demostró por qué. Le quedó grande por todos lados y, a pesar de que Ania le dio oportunidades para que se sacudiera la posible presión que le estuviera condicionando y ganara confianza, nunca explicó en el campo qué había visto Chuti Molina en él. El gran sacrificado fue el canterano, que no volvió a aparecer durante la segunda vuelta pero sí en el playoff. Redru siguió quemando tantas tracas que el técnico decidió dejarle en casa en los partidos clave. A quien se llevó fue a Puras.

Es difícil de explicar la maniobra del Racing con Puras. Y menos aún la que ha seguido manteniendo este año. Él sigue en el filial pero con el problema de que ya tiene más de 23 años y no puede estar subiendo y bajando del primer equipo al segundo. Para jugar en Segunda División, le deben hacer ficha. Y, como no se la hicieron en verano, cuando le buscaron una cesión, hasta enero no va a poder ser. Y será difícil que se la hagan. De este modo, está jugando como lateral izquierdo en el segundo equipo un jugador que no puede jugar en el primero. Es difícil entender la maniobra.

Es posible que Ania haya echado de menos haber podido utilizar al filial para tapar algún agujero en el lateral izquierdo esta temporada, pero nunca se sabe porque también lo tuvo en el derecho y, en vez de usar a Iñigo Sainz Maza, colocó a Nico Hidalgo en el puesto del dos para volver a demostrar que no puede jugar ahí. Los meritorios lo tienen complicado para asomar la cabeza, como también lo demuestra que Javi Siverio ni siquiera haya subido a entrenar con el primer equipo desde la pretemporada a pesar del pobre rendimiento que están mostrando los ‘nueves’ del primer equipo. Quizá, en el fondo, es una manera de no alterar el orden y tener al vestuario sin ánimos revolucionarios.

Los laterales izquierdos que fichó Chuti Molina este pasado verano fueron Abraham Minero y Moi Delgado. Ninguno de los dos ha dado ningún puñetazo encima de la mesa. El rendimiento del primero de ellos resultó preocupante pero lleva dos meses lesionado y es una incógnita saber cómo va a volver. A Ania le disgustó tanto el jugador cedido por el Valladolid en el partido contra el Numancia (sobre todo) que incluso llegó a preferir cambiar de banda a Buñuel que alinearle a él. Ha quedado claro que fichar laterales zurdos no es lo que mejor se le da al director deportivo verdiblanco.

La semana pasada no pudo estar ninguno de los tres que habían ocupado el puesto del tres hasta la fecha: Abraham, Moi y Buñuel. Eran baja y el entrenador tampoco pudo echar mano del filial, por lo que alineó a Kitoko. Y lo cierto es que el jugador belga ni mucho menos desmereció a los profesionales del puesto. De hecho, incluso es fácil que haya quien opine que los mejoró. De ahí que se haya abierto un buen debate sobre lo que sucederá con vistas al partido contra el Extremadura, cuando Cristóbal ya tendrá a todos sus jugadores disponibles. No habrá bajas, tendrá toda la baraja a su disposición pero seguirá el problema de qué hacer con un lateral izquierdo por el que no hacen más que pasar jugadores en los últimos años.

loading...
Comentarios