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El Diario de Cantabria

RACING

El trampolín de Elche

  • El racing visita el campo ilicitano con la intención de seguir creciendo
  • Cristóbal sumará novedades a su once inicial para medirse a un rival que llega lanzado
  • Sergio podría volver a la titularidad después de mucho tiempo
David Carmona, Enzo y Sergio, celebrando durante el entrenamiento de ayer. / CUBERO
David Carmona, Enzo y Sergio, celebrando durante el entrenamiento de ayer. / CUBERO
El trampolín de Elche

Cuando un equipo enlaza un empate a domicilio con una victoria en casa y ha sido capaz de sumar cuatro puntos de seis tras haber destituido a su entrenador, pasa a tener el objetivo prioritario de convertir esa buena cosecha en una racha. En una racha que impulse al equipo hacia territorios desconocidos hasta la fecha. Para eso necesita un trampolín y ese trampolín está localizado en Elche. Es allí donde juega el Racing esta tarde con la intención de seguir mirando hacia arriba y olvidarse de lo que hay más abajo. Hay muchos equipos metidos en un mismo hoyo entre los que está el conjunto cántabro y no todos van a poder salir. Él quiere hacerlo y para eso ha de volver satisfecho del nuevo examen que la competición le presenta.

El de hoy será el tercer partido con Cristóbal en el banquillo. El nuevo técnico suma un empate fuera de casa y una victoria en casa. El balance es bueno. Se ha notado cierto cambio en el equipo pero tampoco ha sido excesivo. Quizá sí juega ahora el Racing con sus líneas más juntas y está intentando ser más sólido defensivamente, algo que, aunque parezca paradójico, consiguió más en Lugo, donde empató a uno, que el pasado sábado, cuando ganó 3-0 y cuando dejó su portería a cero por primera vez después de mucho tiempo. Aquello fue todo un golpe de fortuna que el equipo verdiblanco no quiere volver a necesitar.

Para eso ha de mejorar considerablemente. Y lo mejor es que su entrenador lo sabe. Resultó un alivio escuchar a Cristóbal en la rueda de prensa posterior a su primera victoria como racinguista destacar más los fallos que los aciertos. Porque hubo muchos. Pudo haberse presentado sacando pecho al haber conseguido a la segunda algo que el equipo llevaba dos meses sin conseguir, pero vio el partido como los demás y llegó rápidamente a la conclusión de que jugando como contra el Extremadura, el Racing perderá muchos más partidos de los que ganará. No siempre sonará la flauta porque, de hecho, suele hacerlo menos frecuentemente entre quienes están en la zona baja de la clasificación.

Hay mucho que corregir y por eso también va a haber cambios en el once inicial. Es lógico. Cristóbal quiere que su equipo gane duelos y que también sea capaz de llevar la iniciativa de vez en cuando. Que no todo sea esperar y contener. Para eso, el primer paso será devolver a Nuha al equipo. Si el Racing va a utilizar el juego directo cuando se sienta presionado en campo propio, es inútil colocar a David Rodríguez para que se pegue con los centrales, que lo más normal es que le saquen dos cabezas. Eso es como sacarle a una plaza de toros con un trapo de cocina. Se vio claramente en el encuentro ante el Extremadura. La cosa cambió cuando entró el gerundense: el equipo atacó con más energía y con más chispa porque, para empezar, contaba con un futbolista arriba capaz de ganar balones por alto.

Pero el entrenador cordobés no sólo quiere tener más poderío arriba, sino también en el centro del campo. Por eso es más que probable que hoy haya novedades en la sala de máquinas. En sus dos partidos al frente de la nave ha repetido un mismo cambio, que ha sido el de quitar a Mario Ortiz para dar entrada a Sergio. En Lugo lo hizo a la hora de partido y el pasado fin de semana en el descanso. Hoy es probable que el astillerense parta desde el inicio y que su compañero y paisano, un fijo para Iván Ania, sea suplente por vez primera desde que llegó al Racing.

Está claro que el cambio de técnico favorece siempre a unos jugadores y perjudica a otros. En ese sentido, Mario puede ser de los segundos porque da la impresión de que Dani Toribio va a ser un fijo para Cristóbal. Éste no termina de explotar y de mostrar la jerarquía que se le presupone y tampoco parece haber dado muchos argumentos para estar por encima del canterano, pero no hay duda de que es de la entera confianza del técnico. Y va a seguir ahí. Es el único del centro del campo que no se ha descabalgado hasta la fecha.

La entrada de Sergio va a significar la entrada de algo diferente para un centro del campo que ha sido demasiado plano durante demasiado tiempo. Viene jugando con jugadores demasiado similares y, al menos, el astillerense puede aportar cosas nuevas. Quiere Cristóbal un medio campo que gane duelos y que también sea capaz de llevar la iniciativa y de irse hacia delante. En definitiva, quiere a algún jugador que sea capaz de superar líneas y como en cartera no tiene a nadie que sea capaz de hacerlo tocando el balón, al menos Sergio lo puede hacer conduciendo.

El astillerense tiene una espina clavada con una categoría en la que se estrena y en la que todavía no ha podido mostrar su fútbol. Y lo cierto es que cada vez que Ania le dio una oportunidad, la desaprovechó. Sin embargo, sus dos últimas apariciones han sido otra cosa. Ha dado muestras del jugador que ya demostró que puede ser. Al menos en Segunda B. Quiere su nuevo entrenador que también cruce la línea de medios con fortaleza porque quiere medio centros de ida y vuelta que transmitan cierto poderío. Sergio lo puede dar si está a su nivel pero siempre sin volverse loco, ya que Cristóbal tampoco quiere perder el orden. Y si hay algo que Ania achacaba al astillerense era que perdía demasiado la posición. Para eso ha de estar muy atento Dani Toribio.

Otro que puede salir beneficiado del cambio de entrenador es David Carmona. En Lugo jugó porque no estaba Aitor Buñuel y ante el Extremadura repitió porque el navarro apenas había completado dos sesiones a las órdenes de Cristóbal y podía notar, además, un cierto cansancio físico. Hoy ya no hay excusa. Ambos aspirantes están en similares condiciones pero parece que se va a llevar el gato al agua el de Utrera. Porque lo contrario también resultaría injusto. En los dos partidos que ha enlazado como titular ha rallado a tan buen nivel que incluso ha sido de los mejores de su equipo. No hay razones para sentarle porque tampoco su compañero había dado razones para sentirse insustituible.

Cristóbal sabe bien que toda reacción clasificatoria de su equipo ha de pasar por un fortalecimiento defensivo y más importancia tendrá ese aspecto en la tarde de hoy, ya que visita el campo de un equipo que ha marcado once goles en los últimos cuatro partidos. Son tantos como los que había marcado en los trece anteriores. Y es que, el Elche completó un enorme mes de noviembre donde cosechó dos victorias y dos empates que le han impulsado en la clasificación. Algo así es lo que viene persiguiendo el Racing. Lo malo para el equipo franjiverde es que hoy ya no es noviembre. Comenzó diciembre y cada cambio en el calendario abre nuevas expectativas.

El equipo alicantino se ha colocado a sólo dos puntos de la plaza de playoff pero también es importante tener en cuenta que es mejor visitante que local. A domicilio ha ganado cuatro partidos y en su campo sólo dos, por lo que parece una mejor idea jugar hoy en el Martínez Valero para intentar sorprender a un rival que llega lanzado. También el Racing parece reciclado y con un estado de ánimo a punto de reactivarse y es algo que quiere explotar. Sobre todo, es consciente de que ha de mirar sin contemplaciones hacia una línea de tres media puntas que está en estado de gracia. Es difícil discutir a Yoda, Enzo y Cejudo y, mientras la salud les respalde, van a seguir ahí. Hacia ellos van dirigidos todos los ataques y es normal. Son los que inventan aunque Cristóbal ya les avisó el pasado domingo en sala de prensa de que también debían sumarse al trabajo defensivo. De eso no se libra nadie.

Comenzará el Racing el partido con 16 puntos y el gran objetivo con el que pretende completar la primera vuelta todo equipo con aspiraciones de salvación está en 25. Lo malo es que sólo quedan cuatro partidos para alcanzar el ecuador, que serán contra Elche, Fuenlabrada, Zaragoza y Oviedo. Son estos los cuatro partidos que tiene el conjunto cántabro para dar por terminada la primera vuelta y, con ella, también el año. Son doce puntos en juego y sumar nueve para llegar a la cifra deseada es todo un sueño húmedo a día de hoy. Pero hay confianza en el seno del vestuario y en el entorno del equipo en haber conseguido cambiar la dinámica el pasado fin de semana. Algo sucedió en ese partido que puede ser como un antes y un después y es posible que lo que antes iba mal ahora vaya bien. Quién sabe.

Yoda dejaba caer durante la semana que el penalti que atajó Luca puede ser el que haya hecho cambiar el estado de ánimo colectivo. Y éste es fundamental porque el fútbol se fundamental en él. Durante mucho tiempo estuvieron repitiendo los jugadores que una victoria lo cambiaría todo y esta llegó el fin de semana pasado. Incluso le sacó de los puestos pintados en rojo, por lo que el paisaje ya se ve claramente de manera diferente. Y ha llegado el momento de demostrar que era cierto aquello de que todo cambiaría tras conseguir un triunfo porque lo mismo se repitió antes de ganar al Mirandés y después la cosa no fue a mejor, sino que prácticamente fue a peor. Por eso no basta con ganar un partido, sino que hay que enlazar una serie de buenos resultados y de buenas sensaciones, pero, sobre todo, de lo primero. El técnico lo sabe y por eso no esconde que la prioridad es ser práctico y que lo que necesita el equipo son puntos. La estética siempre en un segundo plano aunque huyendo siempre de esa maniobra tramposa que a veces hace elegir entre jugar bonito y bien y ganar. A menudo van de la mano y una cosa lleva a la otra.

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