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El Diario de Cantabria

RACING

El Racing del miedo

  • Lejos de darle serenidad, marcar y ponerse por delante añade ansiedad al juego verdiblanco 
  • Haber dejado escapar tantos puntos a última hora ha dejado huella en el campo y en la grada 
  • De este modo, sólo gana si golea
Jon Ander durante el entrenamiento. / cubero
Jon Ander durante el entrenamiento. / cubero
El Racing del miedo

Lo malo de la actual situación del Racing es que ya se ha repetido en numerosas ocasiones. «Otra vez igual». Era el comentario más escuchado entre los aficionados cuando uno abandonaba el estadio por sus entrañas. La historia se ha repetido tantas veces para el equipo verdiblanco que ya se ha convertido en rutina. Y la rutina lo mata todo. Con este equipo, uno no puede estar tranquilo ni cuando marca un gol y se adelanta en el marcador. Ni siquiera con 2-0 puede uno echarse a disfrutar de la tarde porque, en el fondo, vive con un terror continuo. El horror del que hablaba el coronel Kurtz al final de Apocalypse Now era una tarde en El Sardinero.

Ser mejor que el rival, marcar, adelantarse y conseguir mantener el partido más o menos bajo control sin que el oponente sume una ocasión tras otra que convierta el área propia en un asedio y en un acoso y derribo que sólo pueda tener un final no garantiza nada. Las Palmas se mostró el domingo en El Sardinero como un equipo mediocre, sin grandes jugadores ni ambiciones de hacer grandes cosas, pero se fue con un punto gracias a ese terror que invade a los jugadores racinguistas y que ya se ha convertido en enfermedad. Porque cuando una variante se repite muchas veces, está claro que hay un diagnóstico que dar. Ya no hay casualidades ni accidentes a los que aferrarse.

El Racing se ha adelantado en los dos últimos partidos y sólo ha conseguido un punto. De hecho, se ha puesto por delante de su rival en once de los veinticuatro partidos que ha disputado hasta la fecha y en sólo dos ha conseguido administrar la ventaja para conseguir los tres puntos. El bagaje total de esos encuentros ha sido de dos victorias, ocho empates y una derrota, que fue, precisamente, la encajada en La Coruña. El conjunto cántabro no sabe defender resultados favorables porque, en el fondo, son conscientes, como buena parte de los que estaban viendo el partido del domingo desde la grada o la televisión, que algo iba a pasar. Y pasó.

Los jugadores del conjunto cántabro lo tienen tan claro que les entra el miedo. Y son ellos mismos los que, poco a poco, se van echando hacia atrás sin que el rival tampoco tenga por qué empujar demasiado. A eso se le llama ansiedad o fatalismo. Y lo peor es que el Racing no sabe jugar a que no se juegue. Siguen pasando demasiadas cosas después de marcar un gol y no consigue cerrar los partidos ya sea marcando otro o bien consiguiendo que el encuentro se termine mucho antes de llegar al minuto noventa. Para eso no sólo hay que valer, sino tener las ideas bien claras. Y el Racing no las tiene.

Son ya muchos los puntos que se le han escapado al conjunto cántabro, tanto fuera como en casa, en el tramo final de los partidos, cuando el personal ya está haciendo cuentas y saboreando los tres puntos. Al principio puede ser casualidad, cosas del fútbol, pero cuando es algo que se alarga en el tiempo hay que buscar una explicación. Y la explicación puede ser más lógica de lo que parece, respondiendo primero a esa casualidad que, repetida dos veces, empieza a generar una ansiedad por el miedo a que se repita una tercera. Y, poco a poco, la bola de nieve se va haciendo más grande. Ahora es enorme.

Jon Ander teme haberse roto los isquiotibiales

Ayer hubo susto en el entrenamiento del Racing. Lo peor es que puede ser algo más que un susto porque es posible que Cristóbal haya perdido a Jon Ander para las próximas semanas. Durante la sesión de trabajo, el delantero vaso sintió que algo no iba bien y tuvo que parar. Él ya es un jugador experimentado y sabe cómo funciona su cuerpo y por eso en seguida intuyó que se había roto los isquiotibiales. En seguida fue atendido y examinado por los médicos pero a buen seguro que estarán pendientes de una prueba médica que se realice hoy para conocer exactamente el alcance de su lesión. Lo que está claro es que el jugador encajó la noticia con un rostro de disgusto importante porque se trata de una lesión (como todas) muy inoportuna. Justo cuando parecía haber superado ya esa prolongada sequía por haberse roto el cruzado y haber encadenado dos titularidades que, por otro lado, tampoco aprovechó, es posible que tenga que estar otra temporada en el dique seco. Fue durante un entrenamiento que fue intenso para los que no jugaron el día anterior, como fue su caso, que se quedó incluso fuera de la convocatoria tras haber jugado de inicio en La Coruña. Hoy el equipo disfrutará de una jornada de descanso para que, a partir de mañana, comience a preparar el complicado partido del próximo viernes en Cádiz ante un equipo que ha estado en la zona alta de la tabla desde el primer día. 

Da la sensación de que el Racing no lo hizo tan mal contra Las Palmas. Incluso los cambios no fueron descabellados introduciendo a Toribio para sumar presencia en el centro del campo, a Carmona para reforzar la banda con doble lateral y con Nico Hidalgo en vez de Cejudo para buscar una contra que pudiera matar la contienda, ya que había ya tanto espacio a la espalda de los centrales canarios que había que tener mucho motor para aprovecharlo. Haber introducido a un delantero como Siverio no habría tenido mucho sentido porque éste es un hombre de área y el Racing ya estaba jugando lejísimos de la misma. Fueron cambios razonables y tampoco se atrincheró el equipo frente a su propia área. Tampoco el rival apretaba demasiado.

Sin embargo, siempre pasa algo. Primero hubo un mal despeje y después actuó el miedo. El balón cayó en Benito, que nunca había marcado ni volverá a marcar un gol semejante. En el momento en el que controló la pelota, había nueve jugadores verdiblancos metidos en su propia área, pero nadie unos metros por delante. Entonces, ya estaba presente el terror a repetir la historia de siempre y, de este modo, el jugador vestido de amarillo pudo rematar sin que nadie le encimara. Los defensas del Racing estaban juntos, pero parados. Quizá era el miedo. 

A Benito también le sonrió la suerte que le fue esquiva en el último sorteo de la Primitiva porque el balón pasó en medio de tres jugadores del Racing y a punto estuvo también de golpear en uno de sus compañeros. Pero no, la pelota siguió adelante y se marchó directa hacia los dominios del palo. Casi lo rozó. Se acercó lo suficiente para hacer inútil la estirada de Luca. Fue un gol, en definitiva, en el que al conjunto cántabro incluso le faltó esa pizca de suerte que se necesita para salir de donde está. Lo malo es que quienes están tan abajo no suelen tener suerte. Ésta viene sólo con viento a favor y el Racing lleva con él en contra demasiado tiempo. Casi desde el primer día.

Y es que, hay que recordar cómo le fueron las cosas en sus dos primeros partidos como local. Primero, tras dar la réplica al Málaga durante buena parte del partido, terminó encajando un gol a falta de cinco minutos para el final. Pocos días después, fue el Almería quien visitó Santander y, a pesar de que el equipo entonces pilotado por Iván Ania se había adelantado, recibió un gol en el minuto 95 que le hizo polvo. Fueron los primeros de muchos. 

La experiencia contra el Málaga y el Almería coincidió con los dos primeros partidos ligueros, que fueron en casa. Y casi peor aún fue el tercero, cuando el Cádiz pasó por Santander y marcó el 1-2 definitivo en el 99. A partir de ahí, se fue calmando la situación pero el germen ya estaba puesto y de vez en cuando reaparecía a domicilio, como ese gol del empate en un campo complicado como Huesca en el 95. ¿Dónde está la cámara?

El Racing se adelantó también contra la Ponferradina y fue en el 85 cuando Yuri dio completamente la vuelta al marcador tras haber perdonado otras dos muy claras. Y también muy cerca del noventa marcó el Fuenlabrada después de que el conjunto cántabro se adelantara 2-0. Ni siquiera marcar dos goles le basta al equipo verdiblanco porque necesita grandes ventajas para ganar. De ahí que los dos únicos partidos que haya ganado hayan sido 4-0 y 3-0. Ahí no hay margen para sustos. No hay tanto miedo. Es un miedo con el que el Racing va a tener que vivir. Si lo siente, será buena señal porque querrá decir que está vivo, ya que el peligro ahora es quedarse fuera de juego en febrero, con mucho tiempo por delante para que germine la desidia.

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