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El Diario de Cantabria

El nuevo capitán del barco

  • Cristóbal ha alternado la dirección deportiva, con las categorías inferiores e incluso una breve experiencia en primera división  
  • Su gran momento fue la primera vuelta en alcorcón
Cristóbal Parralo, el nuevo entrenador del Racing.
Cristóbal Parralo, el nuevo entrenador del Racing.
El nuevo capitán del barco

Hace un año, el nuevo entrenador del Racing renovó su contrato con el Alcorcón hasta el treinta de junio del 2020. Es evidente que no lo ha cumplido. Desde el pasado verano estaba sin equipo y dispuesto a escuchar ofertas. Hasta que llegó la de Chuti Molina, que le ha dado la oportunidad de reengancharse a la competición e intentar repetir aquello por lo que en el club alfarero decidieron prolongar su contrato cuando apenas se habían disputado dos meses y medio del calendario.

El Alcorcón de Cristóbal levantó todo tipo de halagos. Arrancó la campaña pasada como una auténtica locomotora convirtiéndose en un equipo atractivo de ver y seguro atrás. Sobre todo, se mostró muy solvente en casa y llegó a liderar la clasificación de la décimo cuarta jornada a la décimo sexta. Fue entonces cuando el club madrileño, pensando que le iban a aparecer novias por todos lados, decidió renovarle. Sin embargo, una vez acabado el curso, ambas partes entendieron que era mejor terminar ahí su relación.

Todo lo que el Alcorcón hizo bien en la primera vuelta, lo hizo mal en la segunda. Fue un desastre. Ganó sólo cuatro partidos en esa segunda mitad de campeonato, sólo dos de los últimos 18. Su afición se pasó los últimos tres meses de temporada sin ver a su equipo y eso se le hizo duro a una hinchada y a unos dirigentes que habían hecho sus propios cuentos de la lechera durante los primeros compases de campaña. En el fondo, cuando vieron que no eran capaces de seguir el ritmo del vagón de cabeza y, a su vez, se vieron salvados, dio la impresión de que todos se dejaron ir hasta terminar el curso con una sensación desagradable.

A la hora de ficharle, parece claro que Chuti Molina se ha quedado con esa primera vuelta de la temporada pasada. Y es que, no se puede decir que el nuevo entrenador del Racing tenga un cartel envidiable y repleto de éxitos. Sí lo tiene como jugador pero no tanto como técnico. De hecho, han sido pocas las ocasiones en las que se ha hecho cargo de un equipo porque ha pasado por la dirección deportiva, la coordinación de cantera o la función de ayudante de entrenadores como Luis Fernández o José Antonio Camacho.

El nuevo entrenador del Racing es campeón de Europa. Fue aquella que logró Johan Cruyff al mando del Barça. Por entonces, aquel lateral derecho con cara de niño bien tenía 24 años. Se había formado en La Massía pero él es cordobés. En esas tierras nació hace 52 años pero rápidamente emigró a tierras catalanas cuando le vieron potencial. Además de en el cuadro azulgrana jugó en el Oviedo, el Logroñés y el Espanyol para retirarse en el PSG en tiempos en los que era raro que un jugador español se fuera más allá de los Pirineos.

Luis Fernández y Camacho. Una vez que colgó las botas, fue director deportivo del Espanyol entre el 2003 y el 2006, además de segundo entrenador de Luis Fernández, de cuya mano ya se había ido al equipo parisino. De allí se fue al Benfica con Camacho y no debutó como primer entrenador hasta el 2009, cuando el Deportiva Santa Eulalia le contrató para intentar mantenerle a última hora en Segunda B. Dispuso de catorce partidos pero no lo consiguió. Sólo ganó tres.

Aún así, se había labrado una reputación y en junio de ese mismo año fichó por el Girona, pero fue cesado tras ganar un solo partido en nueve jornadas. Como se ve, el equipo catalán tuvo mes y medio menos de paciencia de la que el Racing ha tenido con Iván Ania. 

Quizá al ver que sus primeros pasos como entrenador profesional no habían sido positivos, decidió encargarse del juvenil A del CF Damm, que tiene una importante reputación dentro del fútbol base catalán. Cuatro años más tarde, cogió las riendas del Fabril, el filial del Deportivo, para conseguir su mayor éxito hasta la fecha, que fue ascenderle a Segunda B. Eso le sirvió como aval para que en el club incluso terminaran confiando en él para el primer equipo. Le eligieron para sustituir a Pepe Mel pero sólo ganó tres de los quince partidos en los que ocupó el banquillo. Le echaron para fichar a Seedorf y aquello ya fue a peor porque el equipo terminó bajando a Segunda.

Después de aquella experiencia llegó la oportunidad del Alcorcón, que le permitió coger al equipo desde el verano para moldearlo a su imagen y semejanza. Comenzó como un tiro pero la historia se le hizo larga y le sobraron los últimos capítulos. De hecho, finalmente el balance fue pobre con catorce victorias, diez empates y dieciocho derrotas. Aún así, el club madrileño logró la permanencia sin sufrir y con solvencia después de haberlo pasado mal hasta la última jornada en las dos campañas anteriores. Si los acontecimientos hubieran sucedido en orden inverso y el equipo hubiera guardado lo mejor para el final y lo peor para el principio, a buen seguro que la valoración que se tendría de él sería muy diferente, pero es posible que ni siquiera hubiera llegado a enero para comprobarlo. Los resultados son muy puñeteros y ahora le toca coger un equipo a medio camino al que deberá poner su impronta personal. Al parecer, no es amigo de grandes revoluciones ni de entrar como un elefante en una cacharrería, pero lo cierto es que es difícil hacerlo así en el Racing por las pocas cartas que tiene.

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