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El Diario de Cantabria

El líder inesperado

Cejudo, que no podrá jugar el domingo, se está echando al equipo a las espaldas  

Tras ganar, había mucha euforia, pero te preguntas también por qué ha llegado la victoria en este punto, ya que no deberíamos estar aquí», reconoce

Álvaro Cejudo, celebrando uno de sus siete goles. / Cubero
Álvaro Cejudo, celebrando uno de sus siete goles. / Cubero
El líder inesperado

Álvaro Cejudo está pletórico. Está siendo el nombre propio de la presente temporada, el futbolista inesperado que se está echando al equipo a las espaldas, que nunca se esconde, que pide el balón para crear, para dotar de pausa al juego de su equipo, para ayudarle a dar más de dos pases seguidos y para llegar arriba. Y también marca goles. Ya suma siete, a uno solo de la marca que dejó Yoda. El último fue el del pasado viernes en Almería. Por fin valió para quedarse con tres puntos. No había marcado tantos goles desde que jugara en el Ceuta en Segunda División B hace once años. Entonces macó nueve. Si sigue como hasta ahora, va a dejar pequeña esa marca. Y lo habrá hecho con 36 años y en Segunda. Nadie se puede imaginar hoy un Racing sin Cejudo.

Él no se da importancia. Ya dejó muy atrás los tiempos en los que miraba las estadísticas y estaba pendiente del contador individual porque hace mucho tiempo que ya tiene un nombre asentado en el fútbol profesional. Quizá cuando fichó por el Racing para jugar en Segunda B, hubo quien le dio por acabado, pero ha vuelto a lo grande al fútbol profesional. Y lo está haciendo con salud porque está a punto de alcanzar ya los dos mil minutos de juego sin apenas haber sufrido problemas musculares. A su edad, sólo se llega a su nivel siendo muy profesional y poniéndose trabajo extra como se pone. La semana pasada aseguró Chuti Molina que había fichado a tantos jugadores para la línea de tres media puntas previendo que a Cejudo se le va a acabar la gasolina, pero, por ahora, ni siquiera se ha puesto el pilotito en rojo. El coche no ha entrado aún en la reserva.

Él no se da importancia. Simplemente, está «contento por aportar». Y también porque por fin un gol con su firma sirvió para conseguir una victoria. Porque no son pocos los envites en los que había marcado y había hecho «un buen partido para, al final, no llevarte nada y caer todo en saco roto». En Almería no pasó eso. «Ver la cara que teníamos todos en el vestuario, al cuerpo técnico, que llegó y se encontró un equipo que no lo estaba pasando bien... No podemos pedir mucho más», explica.

Ese cuerpo técnico liderado por José Luis Oltra les está insistiendo en la necesidad de «ser compactos y trabajar defensivamente bien, como un bloque». La de Almería fue la primera victoria por la mínima y las tres conseguidas hasta la fecha tienen en común que se han logrado con la portería a cero. Por lo tanto, el primer paso está claro cuál es. Y el entrenador lo sabe. «Todos partimos con un punto que nos regala la Federación y, a partir de ahí, al menos hay que intentar no perderlo, para lo que hay que comportarse como un bloque y no conceder mucho», resalta el media punta de Puente Genil. A parte de esto, recuerda que el pasado viernes también tuvieron «fases en las que el equipo jugó muy bien con balón y tuvo ocasiones». Fue un buen primer paso pero es consciente de que el nuevo entrenador intentará sumar nuevas cosas que, por ahora, «por un tema de tiempo, no ha podido». Por eso hasta ahora sólo se han centrado en lo prioritario, que es ser ese «bloque» del que habla Cejudo. Y lo bueno es que éste ve «mucha predisposición» en el equipo porque «todo el mundo entrena y compite bien».

Oltra tuvo que afrontar el partido del estadio de los Juegos Mediterráneos tras haber disfrutado de sólo dos entrenamientos al frente de sus jugadores. Por eso las novedades tácticas fueron pocas. Quizá, las grandes diferencias entre lo visto en el partido del pasado viernes y semanas anteriores estuvo en la propia posición de Cejudo, que, sobre todo a la hora de defender pero también de crear, retrasaba su posición. Así, en labores de contención, el Racing dibujó, sobre todo, un 4-1-4-1 con Kitoko entre líneas, lo que dio más cohesión al grupo. Esto, sumado a la ayuda de los extremos, que fue donde estuvo uno de los puntos clave, ayudó a la generación de ese bloque del que habla Cejudo. Fueron pequeños retoques, pero se notaron. «Casi no dio tiempo a trabajar más», recuerda el media punta cordobés. Con todo, eso bastó para que, en su opinión, se hicieran «un poco más fuertes». Aún así, siguiendo la línea que incluso reconoció el nuevo técnico verdiblanco tras el encuentro, recuerda el atacante andaluz que el Racing ya ha hecho esta misma temporada «muchos partidos iguales o mejores sin conseguir nada».

Esta realidad ayuda a pensar que la tendencia puede empezar a cambiar. El primer tiempo fue ciertamente bueno, de lo mejor visto en el presente curso, pero en el segundo pudo pasar cualquier cosa porque el Racing se echó muy atrás. De hecho, fue fácil ver a Oltra pedir a sus hombres que adelantaran posiciones porque temía que se fuera a repetir la historia tantas veces vivida este mismo curso. Cejudo asume que es cierto ese repliegue pero también recuerda que se estaban midiendo a «uno de los dos o tres mejores equipos de la categoría tanto en presupuesto como en nivel de jugadores». Al final, ellos también «empujan» y, además, «metieron toda la dinamita que tenían jugando con dos delanteros». «Ellos te van metiendo y tú, inevitablemente y con la inercia de no querer perder lo que tienes, vas protegiéndote», explica el futbolista verdiblanco.

En opinión de Cejudo, el Racing hizo «lo que tocaba» y, a pesar de su repliegue defensivo, incluso al final tuvo «un par de ocasiones» de haber sentenciado. Afirma que intentaron «tener el balón» y que, aunque la mayoría del tiempo lo tuvo el Almería, tampoco pasaron «muchos apuros». «Nos metieron diez metros más atrás de lo normal pero el equipo estuvo muy bien y muy serio», añade.

Ganar para meterse. Las imágenes del equipo tras oír el pitido final y percatarse de que, esta vez, no había sucedido ninguna fatalidad de última hora, parecían las de quien acaba de ganar un título. «Había mucha euforia pero también mucha impotencia porque te preguntas por qué ha llegado la victoria en este punto, ya que nos hemos merecido mucho más y no deberíamos estar aquí», precisa Cejudo. Con todo, el pasado ya pasó y no se puede arreglar, por lo que ya están centrados en el Sporting y en lo que este partido puede traer consigo: «Si ganamos, nos meteremos de lleno en la pelea».

Ese partido ante el equipo de la comunidad vecina no lo podrá jugar Cejudo porque el pasado viernes vio la quinta amarilla. Cree que no fue una jugada merecedora de amonestación porque fue «en una disputa normal» y que, incluso, «hay muchísimas jugadas más temerarias o peores», pero no lo queda más que aceptarlo. En el fondo, recuerda que ya llevaba «siete u ocho jornadas intentando aguantar y ha tocado en esta». Él no quería porque cree que «no es el momento de descansar, sino de estar disponible», pero no lo podrá estar: «Toca apoyar desde fuera para que el grupo esté fuerte anímicamente».

Ganar les metería en la pomada pero lo que no quiere Cejudo es comenzar a cavilar cuántos puntos harán falta para salvarse. En el fondo, todo el mundo sabe más o menos por dónde hay que estar para terminar el curso con el cuello fuera del agua, pero el media punta verdiblanco recuerda que, a día de hoy, al Racing «sólo le vale ganar cada semana para seguir estando ahí». En el fondo, son conscientes de que, para conseguir el objetivo, que sigue estando muy cuesta arriba a pesar del triunfo en Almería, «hay que ganar prácticamente la mitad de los partidos que quedan». Ahí está la meta a alcanzar. «Luego, lo mismo te salvas con cuarenta y pico que no te salvas con cincuenta. Habrá que verlo», concluye.

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