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El Diario de Cantabria

El líder en penaltis

El racing ha lanzado y marcado ocho penaltis en liga esta temporada

Quique Rivero, lanzando el penalti del pasado domingo. / J.R.
Quique Rivero, lanzando el penalti del pasado domingo. / J.R.
El líder en penaltis

Cuando las cosas no salen como a uno le gustaría, cabe la posibilidad de apuntar hacia afuera como mejor manera de emprender una huida hacia delante y no tener que mirar hacia sus propias entrañas para buscar los demonios que uno lleva dentro. Siempre es más fácil culpar a un tercero que hacer examen de conciencia. Y el entrenador del Mirandés parece que ha encontrado un buen chivo expiatorio en los árbitros para argumentar por qué su equipo está tan lejos del liderato a estas alturas de temporada. Está a nueve puntos pero, según se desprende de sus propias palabras, tiene la certeza de que esa distancia sería mucho menor si no fuera por la ayuda que está recibiendo el Racing por parte de los colegiados y los muchos penaltis que le pitan.

El Mirandés ha pasado, en apenas quince días, de acudir a Los Campos de Sport con el objetivo y la posibilidad de ponerse prácticamente a la altura del conjunto cántabro a estar a nueve puntos de distancia. Eso debe doler y generar una sensación de impotencia tal que por algún lado ha de salir. El entrenador puede detenerse a analizar por qué se le han escapado cuatro puntos a última hora de los campos de dos de sus rivales más directos en sus dos últimos desplazamientos, pero él prefiere señalar a las ayudas que, según da a entender, está recibiendo el Racing y que le están ayudando a sumar constantemente de tres en tres y a avanzar a tamaña velocidad.

A Borja Jiménez, el joven técnico mirandesista, le preguntaron en la sala de prensa de Lasesarre el pasado domingo qué opinaba de que el Racing, como ocho días atrás en Gobela, hubiera ganado al Izarra en El Sardinero en el minuto 88 gracias a un penalti. Y él dejó caer que al equipo de Ania le están ayudando los árbitros. «El cuento del Racing y de los penaltis es el de cada fin de semana. Lo vamos a dejar porque lo único que vamos a conseguir es cabrearnos más», afirmó el entrenador abulense, que, lógicamente, es fácil entender que todavía no había visto la pena máxima que decretaron sobre Enzo. Es de imaginar que sí vio la que provocó ese lanzamiento desde los once metros en Gobela una semana antes y que no ofrece discusión para nadie. Ni siquiera para los jugadores y  técnicos del Arenas en su momento. Sin embargo, él dejó escapar el fantasma de las ayudas arbitrales para que fuera evolucionando.

Lo cierto es que es complicado ver a un equipo que haya ganado dos partidos consecutivos gracias a sendos penaltis al borde del tiempo reglamentario, pero también es cierto que, cuando a un equipo le vienen las cosas de cara, como le están viniendo al Racing últimamente, este tipo de cosas es más fácil que sucedan. Y es que, el conjunto cántabro no sólo lidera buena parte de los guarismos de toda la categoría en cuanto a puntos sumados, goles marcados, partidos ganados y demás, sino también el de los penaltis transformados. Es, de largo, al que más penas máximas le pitan y ese dato se acaba convirtiendo en un buen asidero al que se puede aferrar quien busca explicaciones extrafutbolísticas al actual estado de la clasificación.

Al Racing le han pitado ocho penaltis en liga en lo que se lleva desarrollado de temporada y uno en Copa. Cuatro de ellos, además, han sido en los últimos segundos de los partidos. Además de los de las dos últimas jornadas contra el Arenas y el Izarra, también lanzó el equipo verdiblanco uno con el tiempo ya cumplido en la eliminatoria copera contra el Logroñés, que fue, además, el que evitó la prórroga, dio la clasificación al equipo de Ania y, con ella, la posibilidad de medirse a un equipo de talla continental, que terminaría siendo el Betis. El otro que lanzó el cuadro verdiblanco ya en el descuento fue contra el Bilbao Athletic pero supuso el 3-1, por lo que sólo sirvió para vivir los últimos segundos de la contienda con cierta tranquilidad.

Además de estos cuatro penaltis sobre la bocina, el Racing también dispuso de otro más a la hora de partido contra el Amorebieta que permitió completar la remontada al gol inicial de los locales, otro ante el Sporting B que acabaría por no servir para nada, otro en medio de la goleada (5-0) endosada al Calahorra y otros dos, ante el Vitoria y el Barakaldo, que sí resultaron claves para que el equipo santanderino se marchara con todo el botín.

Estos dos últimos son los que ha marcado Dani Segovia desde los once metros. El delantero madrileño es el segundo lanzador del equipo y le toca tirarlos en el caso de que no esté Quique Rivero en el terreno de juego, que es el primero de la lista. Y lo cierto es que ambos los lanzan de una manera efectiva y al más puro estilo Mendieta, que se hartó a marcar penaltis con el Valencia sin resultar espectacular pero sí seguro. Todos ellos, tanto el exjugador vasco como los actuales futbolistas del Racing, apuran al máximo la toma de decisión sobre hacia dónde quieren lanzar para esperar a que el portero ya se eche a un lado. Justo en ese momento, eligen el opuesto sin necesidad de apurar demasiado ni darle potencia al balón. Parece un estilo de lo más lógico, pero si apenas es utilizado por los profesionales será, seguramente, porque no es tan sencillo de hacer.

El penalti que marcó Dani Segovia en Vitoria puso el 0-1 en el marcador y sirvió para dar tranquilidad a los suyos después de un arranque de partido en el que el conjunto local había sido mejor. Mientras, el que anotó en Lasesarre fue el único gol del encuentro y el que, por lo tanto, permitió al conjunto cántabro marcharse con todo el botín de un campo donde no ganaba nadie desde hacía año y medio. Son dos de las penas máximas que han sido importantes para la trayectoria verdiblanca. Rivero ha anotado cuatro en liga (contra Sporting B, Calahorra, Bilbao Athletic e Izarra) y también el de Copa contra el Logroñés. Mientras, el de Amorebieta lo lanzó y lo marcó Cejudo y De Vicente anotó el de Gobela.

Son ocho los penaltis ligueros que le han pitado al Racing (los ha marcado todos) y sólo le siguen de cerca el Amorebieta y el Oviedo B. Al bando vizcaíno le han pitado (y ha anotado) seis y al asturiano cinco. Los demás están muy lejos. Al Tudelano le han pitado cuatro, a la Gimnástica y a la Cultural de Durango tres, al Mirandés, al Sporting B, al Calahorra y al Vitoria dos, al Logroñés, Barakaldo, Leioa, Langreo, Bilbao Athletic y Real sociedad B uno y al Izarra y al Gernika es a los únicos a los que todavía no les han pitado ninguno.

El caso de Héber. De los nueve penaltis que le han pitado al Racing a favor hasta la fecha, no hay muchos que puedan ser muy discutibles. Todos son pitables y de ninguno se puede decir que haya sido una barbaridad o un robo al rival como para apoyar las palabras del entrenador del Mirandés. Con todo, señalando esta circunstancia y los muchos penaltis que, es cierto, le están pitando al conjunto cántabro, ya pone sobre aviso a los colegiados. Y es algo de lo que sabe el equipo verdiblanco, que la temporada pasada sufrió especialmente con los penaltis no pitados sobre Héber porque los árbitros ya comenzaban los partidos advertidos y dando por sentado que el gallego se tiraba. 

Quien puso el acento sobre ello fue Fredy Álvarez, técnico del Boiro por aquel entonces (curso 2016-17). Tras perder por un penalti cometido sobre el extremo gallego, hoy en el Melilla tras abandonar el Murcia, apareció en sala de prensa con la certeza de que no había sido. «Yo he tenido a Héber en el Somozas, le conozco bien y sé que es el típico penalti sobre Héber que no es». Y parece que aquello caló en el colectivo arbitral porque no le volvieron a pitar otro por claro que fuera e incluso pareciera.

Esas declaraciones del entrenador del Mirandés, con todo el aspecto de rabieta fruto de un nuevo partido que se le escapó por errores propios, como le había sucedido, precisamente, en El Sardinero, quizá persigan algo semejante. Con todo, Quique Rivero dio en la tecla al explicar el motivo por el que les pitan más penaltis que a nadie, ya que responde a que acostumbran a acumular el juego en el área rival, por lo que, si sucede algo, va a ser a su favor y no en su contra. Al final, el Racing llega más que nadie, marca más que nadie y también le pitan más. Y también se los han decretado en contra, como el que abrió el marcador en Amorebieta o el que estuvo a punto de costarle un empate en Zubieta hace un mes. Sin embargo, ahí apareció Iván Crespo, un tipo que tiene mucho que decir en este equipo. Aquella pena máxima que atajó en el campo de la Real Sociedad B, por el momento en el que fue, pudo haber marcado toda la temporada. De hecho, aquel podía haber sido el cuarto encuentro consecutivo de los verdiblancos sin conocer la victoria y lo que logró fue cortar esa mala dinámica y comenzar otra completamente opuesta, ya que, desde entonces, los hombres de Ania han encadenado cuatro victorias consecutivas que les han disparado en la clasificación. Y los penaltis han tenido mucho que ver. Tampoco hay que esconder lo evidente.

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