17.07.2019 |
El tiempo
miércoles. 17.07.2019
El tiempo
El Diario de Cantabria

A Segunda, por Palma

El Racing se jugará el ascenso contra el Atlético Baleares. El primer partido será el próximo fin de semana en Santander

Sergio Ruiz, marcando el camino del ascenso. / J.R.
Sergio Ruiz, marcando el camino del ascenso. / J.R.
A Segunda, por Palma

El Racing viajará a Segunda División en avión. También podría ir en barco, pero sería más lento y lioso. El conjunto cántabro ya dispone de toda la información y por fin sabe contra quién se la va a jugar y en qué orden va a disputar sus partidos más decisivos. A estas horas, todo racinguista conocerá ya que el equipo de Iván Ania va a disputar toda una final a 180 minutos contra el Atlético Baleares. Quizá es el equipo con menos nombres ilustres en su plantilla pero también el más incómodo de los que estaban metidos en el bombo en la tarde de ayer. El primer capítulo de la historia será en Santander y el segundo en las islas. No era lo deseado de manera mayoritaria, pero no queda otra que admitir las cosas tal y como han venido. Ya no hay tiempo para discutir o debatir si era mejor este o aquel. Desde ayer por la tarde, todos los sentidos están puestos en el campeón del grupo tres.

Lo cierto es que es fácil encontrar paralelismos entre lo que está sucediendo este año y lo que sucedió hace cinco, cuando el Racing firmó su último ascenso hasta la fecha. Entonces, también le sobraron jornadas de la liga regular y llegó al playoff tras mes y medio sin lograr la victoria. Entonces, el sorteo también le emparejó con el campeón del grupo tercero, que, como el Atlético Baleares, presumía de ser un equipo rocoso, difícil y que, por encima de todo, se sustentaba sobre las dificultades que entrañaba su campo. Y salió ganador. La única diferencia es el orden de los factores, ya que esta vez tocará jugar primero en El Sardinero y después a domicilio. Queda comprobar si esto último altera o no el resultado.

El Atlético Baleares y el Racing son los que antes hicieron los deberes. El conjunto cántabro solventó su liderato a tres jornadas del final y los mallorquines siete días más tarde. Han tenido tiempo de sobra para preparar la contienda e ir estudiando a sus posibles rivales. A estas horas, seguro que ambos ya se conocen bien y Ania tendrá un listado con los vicios y virtudes que ha detectado en el equipo entrenado por Manix Mandiola, que, por encima de todo, es un equipo de autor que lleva el sello de su entrenador.

El Atlético Baleares jugó con fuego el curso pasado. Parecía desterrado hasta que, apenas dos meses antes de terminar la competición, decidió lanzar una apuesta por un técnico que desde allí sonaba a algo lejano y aventurero. Apostó por un hombre tan ligado al fútbol del norte y a todo lo que eso conlleva como Manix Mandiola. Y allí cayó de pie. En seguida se convirtió en un ídolo local y logró salvar al conjunto isleño a última hora. Fue un milagro al que ha dado continuidad en la actual temporada. Su proyecto ha ido creciendo y, de pronto, se ha presentado con la vitola de campeón inesperado. Da la sensación de que estaba fuera de sitio pero quiere jugar en Segunda División. De hecho, se está preparando para ello porque el próximo verano va a terminar la remodelación de un estadio que ya tendrá césped natural y una capacidad para más de tres mil aficionados. En el que se la jugará el Racing el próximo día dos de junio, apenas supera lo mil quinientos.

La afición más numerosa de Segunda B (en disputa con la de Castellón) se tendrá que jugar el ascenso en el campo más pequeño del playoff. Paradojas del fútbol de bronce. Sin duda, es el campo del Atlético Baleares lo que más teme el Racing porque es uno de esos campos como en los que tanto ha sufrido esta temporada. Se parece mucho más a Merkatondoa, a Gobela, a Ellakuri, a Urritxe o a Urbieta que a El Sardinero. Y en todos esos escenarios lo ha pasado mal porque, por encima de todo, no ha sido capaz de adaptarse bien al entorno. Con todo, siempre se ha aferrado a su capacidad competitiva y de todos esos escenarios terminó saliendo de pie. Sólo lo hizo en camilla de Ganzábal, el penúltimo campo de hierba artificial que visitó y su penúltima derrota hasta la fecha. 

El Racing ha demostrado que le cuesta contrarrestar el juego directo de los rivales que apuestan por este fútbol. Cuando juega en campos incómodos ante equipos que buscan la línea recta para llegar al área rival, apenas gana los duelos y las segundas jugadas son siempre para los demás. Y es lo que le espera en Son Malferit. Ahí va a haber que salir con el mono de trabajo porque los hombres de Ania nunca están cómodos cuando no se juega como a ellos les gusta. Y allí va a costar hacerlo. Apenas han sido capaces durante la temporada de sacar a relucir su fútbol en escenarios complejos y de ahí que sea tan importante el partido de este próximo fin de semana, cuando se escribirá el primer capítulo del duelo en Santander. Lo cierto es que se miden dos equipos muy poderosos en casa porque cada uno de ellos sólo ha perdido una vez como local en toda la temporada.

A los hombres de Ania les conviene dejar la eliminatoria encarrilada en Los Campos de Sport. Además, teniendo en cuenta todos los problemas físicos que han sufrido cada vez que han tenido que saltar a un campo sintético, quizá no sea mala idea comenzar jugando en El Sardinero. El Atlético Baleares es un equipo que baja su rendimiento a domicilio pero, al igual que hace el Racing, no se cae nunca. Es difícil salir campeón tras 38 jornadas si te vienes abajo en cualquier momento. Se trata de dos bloques sólidos pero, conociendo a su entrenador y la certeza que tiene de que su campo es su gran baza a favor, es fácil entender que van a plantear un partido conservador y defensivo en Santander. Al Racing le va a tocar tirar de pico y pala para hacer un agujero en la muralla.

Acostumbra el Atlético Baleares a jugar 4-4-2 o 4-2-3-1 buscando con descaro a sus hombres de arriba. Cuenta, además, con una retaguardia muy corpulenta formada por seis hombres (los defensas y los dos medio centros) que superan claramente el 1,80. Es por eso que la estrategia es un arma que dominan y a la que le sacan máximo partido. No ha perdido el equipo isleño ni un solo encuentro en toda la segunda vuelta y llegará tras haber ganado incluso la última jornada liguera a pesar de ya saberse campeón. En concreto, ha culminado el campeonato con 75 puntos (tres menos que el Racing) repartidos en 21 victorias (una menos), doce empates (los mismos) y cinco derrotas (una más), con 52 goles a favor (14 menos) y treinta en contra (cinco más). Nadie supera en números a los de Ania, que son conscientes de que eran el rival más temible ayer durante el sorteo.

El técnico asturiano deberá hacer frente a la eliminatoria sin Kitoko, un futbolista cuya importancia se podría haber multiplicado en el partido a disputar en Palma de Mallorca. Tampoco con Cejudo (él podría llegar al partido de vuelta) ni con Jordi Figueras, que es siempre un valor seguro a la hora de contrarrestar el juego aéreo de los rivales. Quien sí podrá estar por fin es David Barral, que va a llegar al playoff tras haber jugado apenas veinte minutos en el último mes. El ritmo competitivo lo ha tenido que seguir alimentando en los entrenamientos y, aunque Son Malferit no parece el lugar idóneo para brillar, en todo momento ha dejado claro que iba a llegar al playoff en las mejores condiciones y en eso hay que confiar, ya que da la sensación de que el Racing ha perdido gol en los últimos tiempos.

Al sorteo de ayer se desplazaron tanto el presidente Alfredo Pérez como el director general del club Víctor Alonso. El primer nombre que salió fue el del Racing. El encargado de sacar las bolas de esa eliminatoria de campeones fue el exfutbolista Joan Capdevila. El máximo dirigente verdiblanco era quien más entusiasmo había puesto en su deseo de que se disputara el partido de vuelta en casa, pero salió al revés. «La afición está súper ilusionada, al igual que todos los que somos racinguistas desde hace mucho tiempo», afirmó en primer lugar el presidente racinguista cuando el encargado de dirigir el sorteo le dio el micrófono. Recordó Alfredo Pérez que se habían cruzado quienes habían logrado el primer puesto antes de tiempo y que se iban a medir «dos campos diferentes con dos aficiones diferentes», lo que siempre puede resultar enriquecedor. Lo que sí vaticinó es «un gran partido y una gran competición».

Comentarios