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El Diario de Cantabria

«Hay que ser realistas»

Sergio Ruiz recibió ayer el Trofeo Chisco al mejor jugador de la temporada  

Admite que el objetivo en segunda ha de ser «consolidarse» pero no renuncia a «soñar» con otro ascenso

Sergio Ruiz, con el Trofeo Chisco, rodeado de los miembros del jurado. / P.  L.
Sergio Ruiz, con el Trofeo Chisco, rodeado de los miembros del jurado. / P. L.
«Hay que ser realistas»

Sergio Ruiz recibió en la mañana de ayer el Trofeo Chisco que concede Radio Nacional en Cantabria al mejor jugador del Racing de la temporada. Fue el segundo año que el astillerense recibió dicho galardón. En esta ocasión, hizo méritos para ello en los primeros dos tercios de temporada porque él mismo reconoce que su recta final no fue buena. Fue cuestionado sobre ello por los responsables de elegir al premiado y el jugador recordó que, durante toda una campaña, «tanto un equipo como un jugador tienen picos de forma». Y el suyo, aunque prolongado en el tiempo, no le llevó hasta la orilla. Lo cierto es que resultaba difícil llegar a mayo o junio a la altura a la que voló hasta febrero.

En la entrevista concedida a Radio Nacional tras la entrega del galardón, dio por bueno el centrocampista cántabro el paralelismo que se dio entre su propio rendimiento y el que ofreció el propio equipo. «Hemos ido de la mano», confirmó. Así, admitió que durante «los dos primeros tercios del campeonato» habían rendido «a un nivel excelente» y que, a partir de ahí, quizá se les hizo el curso «un poco largo». «Es difícil mantener ese nivel tan alto como equipo pero esto es fútbol y, al final, lo importante es ser los más regulares durante toda la competición», explicó.

A la hora de argumentar ese bajón de juego y de rendimiento que el mismo Sergio reconoce, algo que tampoco suele ser demasiado habitual, muchos quisieron hacerlo a partir de la llegada de Mario Ortiz y una supuesta incompatibilidad entre ambos. Es algo que descarta el astillerense recordando, además, que su compañero «es un jugador espectacular». «No creo que el problema fuera su llegada, sino, simplemente, que a nivel individual no estaba al nivel que podía dar», subrayó. De esta manera, descarta que se solapen y, de hecho, destacó que se entienden «muy bien» y que, además, Mario es «un jugador que en el campo es de los que te ayuda, te aconseja, te habla continuamente y te hace estar al máximo en el partido».

Novato. Ambos tienen pinta de formar una pareja duradera por mucho que lo siguiente en llegar sea un salto de categoría que para él será totalmente novedoso. Es fácil soñar pero Sergio, que cumplió cien partidos como racinguista en el decisivo partido contra el Atlético Baleares en El Sardinero, cree que es necesario «ser realistas y saber de dónde venimos, que es de jugar en Segunda B, para hacerlo ahora una categoría donde hay también muchos clubes históricos que llevan ya muchos años y están consolidados». De este modo, tiene claro que el objetivo ha de ser «consolidarse» en la categoría de plata. «A partir de ahí, se podría soñar con algo más grande y, por qué no, intentar repetir la historia del Mallorca y subir de Segunda B a Primera en dos años», subrayó. En el fondo, esto último no va reñido con el realismo que demandó el jugador en primer lugar. Al final, toda temporada empieza con la intención «de terminar lo más alto posible y, en este caso, eso significa quedar primero y ascender». Y, de partida, sin que el balón haya echado a rodar todavía, no tiene sentido renunciar a ello.

«Ese es el sueño que tenemos todos y un objetivo que está ahí, pero conseguirlo va a ser mucho más complicado que estos años en Segunda B», destacó Sergio Ruiz. Con todo, recordó que la categoría de plata «es una competición muy igualada» en la que las carencias que se pueden encontrar, eminentemente económicas, se pueden contrarrestar «con la ilusión, la afición y la cantera».

Antes de empezar, ya tiene claro Sergio Ruiz que «la Segunda División no tiene nada que ver con la Segunda B». Y no sólo se refiere «al nivel futbolístico», sino también «a todo lo que le rodea, a la atención televisiva o a las aficiones». «Va a ser un cambio importante», resaltó. Y, además, él va a ser «un novato» como en su día ya lo fue en una categoría de bronce que al final terminó dejando pequeña. «Cuando uno llega a una liga nueva, siempre tiene una ilusión y un cosquilleo especial. Voy a intentar disfrutar y que, a su vez, la gente disfrute también, algo para lo que habrá que trabajar duro», añadió.

Personalmente, su objetivo será seguir siendo importante para el equipo. Al final, es la meta con la que parte «todas las pretemporadas». Su intención es «dar lo mejor» de sí mismo para intentar «ser titular y, en el caso de no serlo, será porque un compañero lo hace mejor o porque yo no estoy a mi mejor nivel». Con todo, confía en su capacidad de trabajo para, como otros años, «acumular muchos minutos sabiendo que tocará aprender y que será cada vez más difícil».

Lo que tiene haber conseguido el ascenso y tener que preparar un proyecto para resultar competitivo una planta más arriba es que ha de haber cambios en la plantilla y, sobre todo, salidas. Por ahora, ya se han confirmado las de tres paisanos suyos como Miguel Gándara, Javi Cobo Quique Rivero. «Es la realidad del fútbol», asume Sergio. «Da pena porque ha sido un año bonito en el que todos nos hemos llevado muy bien y hemos disfrutado un montón. Nunca son agradables las despedidas pero todos sabemos cómo es el fútbol para lo bueno y para lo malo», añadió.

La toma de decisiones no serán sencillas porque, como recordó Sergio, a lo largo de esta temporada han rendido «a un nivel muy alto» desde el punto de vista colectivo. Y eso, sobre todo, ha sido porque había «mucha gente muy buena y con mucha calidad». En el fondo, lamenta que se vaya a romper el grupo porque recordó que habían sido «como una familia». «Hemos pasado muy buenos momentos juntos y, además, de todos los compañeros, sobre todo de los más veteranos, acabas aprendiendo mucho», explicó. A la mayoría les verá el próximo lunes, cuando se retomen los entrenamientos, mientras que a otros ya no les verá. Siempre toca pasar página en el fútbol y él confía en volver a ganar ese Trofeo Chisco la próxima temporada por tercera vez consecutiva. Antes, sólo Chiri y Munitis habían ganado dos seguidos y, de alcanzar un tercero, igualará ya en el palmarés a este último. Esos son los nombres con los que ya se codea Sergio.

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