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El Diario de Cantabria

«Hay que cambiar el chip»

  • Iván Crespo asume que, tras conseguir el ascenso, «la mentalidad tiene que ser diferente» en Segunda División  
  • Reconoce estar «con muchísima ilusión» por triunfar por fin en una categoría que se le resiste
Iván Crespo, junto a Jagoba Zarraga y el canterano Germán Fernández, que ayer estuvo con el primer equipo. / J.R.
Iván Crespo, junto a Jagoba Zarraga y el canterano Germán Fernández, que ayer estuvo con el primer equipo. / J.R.
«Hay que cambiar el chip»

El Racing comenzó ayer los entrenamientos de la nueva temporada, la que significará su retorno al fútbol profesional. Todas las caras fueron conocidas sobre el campo de trabajo porque apenas se ha movido el mercado, ya sea en el capítulo de salidas como, sobre todo, en el de llegadas, en los 25 días que han venido a tener de descanso los futbolistas. Al frente de todos sigue estando el capitán, un hombre tan veterano como fundamental en el proyecto verdiblanco. Nadie discute a Iván Crespo por mucho que en los últimos días se esté hablando de la llegada de un nuevo portero que le haga generar cierta inquietud. En el fondo, él es el primero que intuye que esta vez tendrá competencia para hacerse con la portería racinguista, no como el pasado año. Aumenta el nivel y la dificultad de la competición y, por lo tanto, cada vez se hace también más difícil jugar. Es algo que le afecta a él y que les afecta a todos.

La Segunda División es otra historia. Él la conoce y mantiene una espina clavada con la categoría porque nunca se ha llegado a sentir fuerte en la misma. Le ha costado arañar experiencia en el fútbol profesional porque lo habitual es que haya estado en un segundo plano cada vez que ha saltado al mismo. Ni en el Murcia ni en el Mirandés llegó a debutar y sí lo hizo por fin en su tercer intento, que fue en las filas del Alavés en el curso 2013 - 2014, cuando al menos dispuso de doce partidos para estrenarse. Quiere demostrar que tiene aptitudes sobradas para la categoría y pretende hacerlo con el Racing. Por eso está como un niño con zapatos nuevos. Pletórico. 

«Estoy con muchísima ilusión porque vine con la idea de ascender y, aunque ha costado, lo hemos conseguido», recordó ayer, tras las primeras horas de trabajo del nuevo curso. En su día recibió la llamada de Ángel Viadero para subirse al barco y, aunque mantenía un año más de contrato con el Lleida, donde le querían amarrar a toda costa, logró fichar por el Racing porque entendía que era el único lugar donde podía saldar dos cuentas a la vez. Por un lado, la de jugar en el equipo de referencia de su tierra. Por otro, lograr de una vez por todas asentarse en Segunda División. 

A partir de ahí, es consciente de que no le van a regalar nada y por eso tiene claro que debe «trabajar día a día para poner las cosas difíciles al entrenador y ayudar así a los compañeros para, entre todos, conseguir que el Racing se asiente en esta categoría y poco a poco pueda ir creciendo». Es el objetivo de todos. Si crece el equipo, también crecen ellos mismos. El asunto va de la mano. 

Mucho se habló durante el fin de semana de la posible incorporación de Luca Zidane al Racing en calidad de cedido por el Real Madrid. Sería una competencia un tanto tramposa porque a buen seguro que el francés contaría con el respaldo de toda la prensa de Madrid, pero tampoco hay nada firmado. De hecho, el capitán verdiblanco recuerda que estamos en una fase del año en el que, lógicamente, «se oyen muchos nombres», por lo que tampoco le genera inquietud la situación. Es propia de su profesión. Entiende que durante las próximas semanas «se irán haciendo los fichajes aunque, por ahora, sólo hay un compañero nuevo, que es Abraham». Éste ni siquiera estaba ayer en las instalaciones Nando Yosu porque tenía permiso del club. Con todo, como se suele decir en estos casos, el portero ya anuncia que los más veteranos del lugar irán «dando la bienvenida a los que se incorporen al equipo para sumar», ya que, en el fondo, todos querrán lo mismo.

Comenzar un nuevo curso da siempre mucha pereza porque es algo que sucede después de unas vacaciones, pero también genera cierta ilusión. Julio es el septiembre de los estudiantes. Empieza algo nuevo pero también hay un reencuentro y, sobre todo, un buen puñado de ilusiones renovadas. Y es la sensación que, según Iván Crespo, domina en el vestuario verdiblanco en estos primeros días de trabajo. Y es que, los que estaban ayer a las órdenes de Iván Ania no sólo van a estrenar «una nueva temporada», sino también «una nueva categoría que, además, ha costado mucho conseguir». Ahora le queda al Racing hacerse digno de militar en ella resultando un equipo competitivo capaz de dar la cara contra cualquiera. Porque si algo viene caracterizando la Segunda División es la igualdad y la fina línea que separa a los que miran arriba de los que miran abajo. Por eso Iván Crespo entiende que ahora quedan «semanas duras de entrenamiento» para ponerse «en forma con el fin de empezar el curso de la mejor manera posible». Más aún, cuando el sorteo decretó unos primeros compromisos ligueros ciertamente exigentes ante equipos que aspiran a lo máximo, al menos de partida. 

La pretemporada es siempre lo más incómodo y duro para todo futbolista pero, a estas alturas de trayectoria, a Iván Crespo tampoco le coge por sorpresa. Sabe lo que hay. Es consciente de que espera un verano «exigente» por mucho que este periodo de preparación y puesta a punto sea «más corto que el año pasado». Entonces, los entrenamientos comenzaron antes y la liga empezó más tarde. Ahora serán seis semanas justas las que hay para coger el punto competitivo adecuado y lo bueno, como recuerda el capitán, es que contarán «con bastantes partidos» durante todo este tiempo. «Eso está bien porque es algo que nos gusta, ya que siempre se hace más llevadero entrenar cuando tienes también partidos con los que competir». Además, en este calendario de festejos que ha elaborado el cuerpo técnico verdiblanco, hay una serie de equipos ante los que siempre gusta medirse porque serán rivales de Primera División. Habrá cuatro en total: Valladolid, Real Sociedad, Alavés y Athletic. Como afirma el portero cántabro, serán «buenas piedras de toque contra muy buenos equipos» que, sobre todo, ayudarán a poner al descubierto las posibles carencias que pueda tener el equipo antes de empiece lo bueno, de que haya puntos en juego y todo error ya no tenga marcha atrás.

Lo que tienen claro quienes vienen de lograr el ascenso en Segunda B es que esta temporada «hay que cambiar el chip». Así lo asegura el propio Iván Crespo. Éste resalta que, a partir de ahora, «la mentalidad tiene que ser diferente» porque, en primer lugar, el gran objetivo ya no será terminar campeón y saltar de categoría, sino «la salvación». Eso puede incluso alterar el estilo de juego, que quizá ya no pueda ser tan mandón, sino más reservón, de juntar bien las líneas y salir con velocidad. 

Es bueno partir con los pies en el suelo y no confiar demasiado en que la historia del Mallorca se pueda repetir en Santander. Puede suceder, pero no es lo más normal. «Habrá equipos con mucho más presupuesto pero, al final, nosotros tenemos mucha ilusión, estamos en un gran club y en una gran ciudad con una afición que va a estar en todo momento con nosotros», resalta el capitán verdiblanco. De este modo, cree que esas limitaciones económicas se pueden compensar o contrarrestar. Algo hay que hacer porque la desventaja en ese sentido parece clara. Lo importante, de este modo, será «inculcar esa ilusión a la gente que se vaya sumando a este proyecto para que se vayan cumpliendo los objetivos».

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