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El Diario de Cantabria

REAL RACING CLUB

«Estoy volviendo a ser el que era»

Nico Hidalgo, que es el máximo asistente del equipo, agradece la confianza que está recibiendo por parte de ania desde que llegó

Nico Hidalgo, rodeado de rivales en el partido del pasado domingo contra el Bilbao Athletic. / J.R.
Nico Hidalgo, rodeado de rivales en el partido del pasado domingo contra el Bilbao Athletic. / J.R.
«Estoy volviendo a ser el que era»

En apenas tres meses con el Racing, Nico Hidalgo ha participado ya casi en tantos partidos como en las dos últimas temporadas y ha disputado doscientos minutos más de juego. También ha marcado tantos goles (uno) como en las tres anteriores campañas y ha dado más asistencias que en cualquiera de sus últimos años como futbolista, ya que suma ya cinco, una cifra muy a tener en cuenta que le permite promediar una cada dos encuentros. La última de ellas fue la del pasado domingo contra el Bilbao Athletic. Fue una acción vital porque permitió acortar distancias en los primeros compases del segundo tiempo, lo que ahuyentó de manera repentina cualquier fantasma de ansiedad o precipitación por verse por detrás en el marcador y acelerarse el final de la contienda. A quien le concedió medio gol fue a Aitor Buñuel, que hizo mucho por mejorar las estadísticas del extremo con su certero y preciso remate, más propio de un delantero centro que de un defensor. «Le escuché pegando cuatro voces: ‘Atrás, atrás, atrás’. Miré, lo vi y le pase la pelota, que pasó justo junto al defensa y casi se queda corta». No sucedió. Todo salió bien y esa acción entre los dos inquilinos de la banda derecha se convirtió en un gol de manual.

Al jugador de Motril le gusta dar regalos. Como si de un rey mago se tratara, asegura que prefiere asistir que marcar. «Por el puesto en el que juego, siempre soy de pase de gol», admite. Eso sí, como nadie se va a creer lo contrario, también resalta que le gusta llevarse alegrías «de vez en cuando» y enviar él mismo un balón a la red. Es algo que consiguió en Irún, por lo que ha completado dos partidos siendo protagonista absoluto de su equipo. Y es que, amenaza con ir a más porque poco a poco va reencontrándose con su mejor fútbol, aquel que le llevó incluso a fichar por la Juventus y que apenas pudo mostrar en Cádiz.

En el Racing está encontrando todo lo que necesitaba para sacar lo mejor de sí. El primer paso es ganarse la confianza del entrenador, algo que está teniendo desde el primer día porque, cada vez que ha estado disponible, Ania ha echado mano de él. Se trata casi del único extremo puro de la plantilla, un futbolista que le da profundidad y la verticalidad que tanto está demandando Iván Ania en las últimas semanas. «Venía con la idea de jugarlo todo y no sabía si lo iba a conseguir, pero es cierto que estoy cogiendo confianza, que el míster me la está dando, por lo que me encuentro muy a gusto», explica el centrocampista cedido por el Cádiz.

Ania intuía que Nico Hidalgo era un futbolista en quien podía contar para grandes cosas. Por eso le hizo importante desde el primer día. Lo primero que hizo fue hablar con él y decirle sin rodeos qué esperaba de su fútbol. «Me dijo las cosas claras lo que quería, que iba a confiar en mí y que estuviera tranquilo», recuerda el extremo derecho. El técnico asturiano sabe bien que lo que más necesita un jugador que llega tras apenas contar en su club de origen es confianza y él se la dio. Y le está saliendo bien: «Poco a poco, estoy volviendo a ser el que era».

Admite el futbolista granadino que, cuando llegó al Racing, lo hizo con un nivel de confianza «bajo» tras apenas haberse vestido de corto el curso pasado. Y así resultaba imposible que pudiera sacar su mejor versión. Sin embargo, el hecho de estar haciéndolo ahora «cada domingo y, además, jugando más o menos bien», está resultando la mejor cura. Vuelve a sonreír y vuelve a disfrutar del sueño de ser futbolista. El horizonte se ve de otra manera y ahora lo que quiere es disfrutar del gran momento del Racing, conseguir el objetivo colectivo y, a partir de junio, esperar a ver qué sucede.

Con el conjunto cántabro está disfrutando de una enorme racha de resultados que lo hace todo más fácil, tanto su recuperación como futbolista como la adaptación al equipo, a Cantabria y a la propia convivencia en el vestuario. No tardó demasiado Nico Hidalgo en intuir que en el Racing se estaban haciendo bien las cosas porque vio en los entrenamientos que la rutina de aquel equipo no era propia de Segunda B, sino de pisos más altos. «Yo llegué de hacer la pretemporada con un Segunda División y me di cuenta de que el ritmo en los entrenamientos era parecido», recalca el centrocampista verdiblanco. Y esa capacidad de exprimir el motor al máximo y dar continuidad a la arrancada le está dando puntos. Va a una marcha que los demás no pueden seguir.

Lo reconoce el mismo Nico Hidalgo: «Hay partidos en los que, a partir del minuto setenta, mientras que nosotros mantenemos un ritmo fuerte, los rivales igual bajan un poco». El Racing marca muchos goles en los tramos finales de los partidos e incluso ha decidido alguno a última hora. Y en esa capacidad para hacer muchas cosas bien, tanto con balón como sin balón, durante los noventa minutos puede estar uno de sus principales secretos. Los más temerosos del lugar ya empiezan a temer en la posibilidad de que la gasolina se agote antes de tiempo y que el equipo se desinfle cuando ya no sea capaz de mantener e imponer ese ritmo, pero el jugador de Motril no cree que eso vaya a suceder. Confía en los preparadores físicos que tiene la plantilla y en su capacidad para «ir regulando un poco las cargas de trabajo de cada uno». Es algo que, además, se puede hacer mejor si el equipo consigue un cierto colchón de puntos respecto al segundo. Y debería aprovechar este buen momento del que está disfrutando para fabricarlo.

A más. Quien da la sensación de que a veces no puede aguantar el ritmo es él mismo, ya que varios partidos los termina asfixiado o con ligeros problemas musculares. El del domingo fue el último de ellos. Ania lo explicó por tratarse de un jugador muy explosivo, que practica continuas arrancadas que, sobre todo, sufren sus «gemelos e isquiotibiales». Sin embargo, no suele ir a mayores y él mismo asegura que «cada vez» se va encontrando mejor.

Está disfrutando como el que más del buen momento que atraviesa el equipo, que ha marcado once goles en sus últimos tres partidos ligueros por sólo uno en contra. «No creo que estemos pasando por encima de nuestros rivales», advierte Nico Hidalgo. De hecho, recuerda que, para conseguir la victoria del pasado domingo contra el Bilbao Athletic, el equipo «sufrió bastante». Y no se olvida un primer tiempo en Irún donde tampoco fueron las cosas rodadas por mucho que se terminaran adelantando. Nadie les está regalando nada y, al final, admite que tantas buenas noticias les está dando «mucha confianza», ya que les están «saliendo las cosas bien y lo que hay que hacer ahora es alargar esta racha para que no llegue una mala». «Tenemos que disfrutar de sumar tres puntos cada semana», añade.

El veloz y habilidoso extremo derecho se sabe parte de «una plantilla increíble con varios jugadores que pueden decidir el partido en cualquier momento». Y lo mejor de todo es que, a partir de todas esas buenas individualidades. Ania está consiguiendo fabricar un buen bloque. «Se nos está dando bien y, aunque se nos pongan las cosas un poco cuesta arriba, al final logramos sacar los partidos», explica. «A ver si sigue esa suerte», añade.

El lugar donde intentar prolongar la racha es Tudela. Toca visitar al Tudelano el próximo domingo, un equipo que, aunque siempre tiene un buen cartel en Segunda B, no le terminan de salir bien las cosas esta temporada. De hecho, ha cambiado ya de entrenador y el domingo a mediodía recibirá al Racing en posiciones de descenso. Nunca es fácil salir victorioso de territorio navarro y por eso Nico Hidalgo admite que el compromiso liguero del próximo fin de semana puede ser «un partido trampa». Por eso tiene claro que el Racing ha de acudir «al cien por cien y como si nos jugáramos la vida, ya que sabemos que es un campo complicado.

Tocará ponerse el buzo de trabajo a mediodía, un horario poco habitual en este grupo y en el que, además, cosechó el conjunto cántabro su primera y, hasta la fecha, única derrota liguera de la temporada. Admite Hidalgo que tener que jugar por la mañana, lo que, además, exige tener que viajar el día anterior y hacer noche fuera, como ya sucediera en Gijón, «te saca un poco de lo que estás acostumbrado». Sin embargo, tampoco cree que acepte demasiado. Él ha jugado ya muchos partidos a esa hora y si, además, los jugadores del Racing pretenden de verdad jugar en Segunda División el próximo curso, tienen que estar abiertos a todo tipo de horarios.

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