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El Diario de Cantabria

RACING

Vuelta al pasado

  • La plantilla del Racing pudo completar ayer su primer entrenamiento total tras el confinamiento  
  • Los jugadores pudieron usar los vestuarios pero divididos en tres grupos  
  • El día 13, a las 17.00 horas, ante el Lugo, será el ‘debut’
Aitor Buñuel, circulando el balón junto a Enzo y bajo la atenta mirada de algunos de sus compañeros durante el entrenamiento de ayer, el primero de todo el equipo. / la liga
Aitor Buñuel, circulando el balón junto a Enzo y bajo la atenta mirada de algunos de sus compañeros durante el entrenamiento de ayer, el primero de todo el equipo. / la liga
Vuelta al pasado

En las últimas semanas, todo han sido pasos hacia delante. Durante el confinamiento más férreo, llegó a haber momentos en los que sólo pensar en la posibilidad de que volviera el fútbol parecía una quimera e incluso una falta de respeto hacia los cientos de muertos diarios, los miles de enfermos y todas aquellas personas que estaban en primera línea de batalla. Cada vez parece más lejano, pero no hace tanto que la situación era dramática. Sin embargo, la vuelta de la liga está cada vez más cerca. Se ha ido avanzando poco a poco hasta poner fecha al primer partido. Parecía cosa de locos, pero ya está ahí. Y los equipos como el Racing ya se están preparando al cien por cien porque, desde ayer, ya pueden entrenar todos los jugadores juntos. Se acabaron los turnos y los grupos. Como si no hubiera pasado nada.

Fue ayer, con la entrada del nuevo mes, cuando José Luis Oltra por fin pudo volver a tener a todos sus jugadores a su disposición. No tenía ese privilegio desde el pasado trece de marzo, el mismo día que tenían que haber jugado contra el Lugo y decidieron entrenar poniendo ya unas medidas de seguridad que anunciaban que algo gordo iba a suceder. Cuando terminaron esa sesión de trabajo, los jugadores se despidieron hasta el día siguiente porque la intención era volver a entrenar el sábado, pero ya no lo hicieron. La tarde de ese mismo día suspendieron la cita y, apenas unas horas después, se decretó el estado de alarma y el confinamiento total.

La película fue más larga de lo esperado. El preparador físico y el cuerpo técnico tuvieron que ingeniárselas para intentar mantener el estado de forma y, sobre todo, la motivación de sus jugadores, que tenían prohibido salir de casa. Fue todo un reto. La luz comenzó a verse cuando, el once de mayo, por fin se pudieron abrir de nuevo las instalaciones Nando Yosu. La primera semana de vuelta al trabajo fue individual, la segunda en grupos de diez y la tercera en grupos de catorce. Ayer comenzó la cuarta. Y ya pudieron estar todos.

El equipo cántabro completó su primer entrenamiento convencional, al que La Liga llama «total» en sus protocolos, sabiendo ya, incluso, el día y la hora en la que se producirá su reentrada en la competición. Será el sábado día trece a las cinco de la tarde en El Sardinero. Será justamente tres meses después del día en el que se tenía que haber celebrado el partido contra el Lugo. La Liga llevará, por lo tanto, un trimestre de retraso que pretende recuperar acelerando al máximo el devenir de las jornadas. Así, el segundo partido será en Girona tres días después y luego tocará volver a competir el fin de semana siguiente. Así, todas las semanas hasta el final. Será un no parar que conocen los técnicos y preparadores. Por eso son tan importantes los entrenamientos que quedan por delante hasta que se vuelva a abrir el telón: porque, una vez que el balón ruede de nuevo, ya no se podrá entrenar, sólo recuperar.

El equipo verdiblanco entrenó ayer en el campo número dos. Allí pudieron estar todos a excepción de David Barral, que sigue con su proceso de recuperación. Tras más de dos semanas fuera del equipo e incluso en Madrid, ha saltado a otra fase de su carrera particular y se mantiene realizando carrera continua y otras labores que le encomienda el recuperador. La semana pasada se sometió a los tests del coronavirus, que para sus compañeros fueron ya los terceros, y, al dar negativo, ha podido entrar de nuevo en las instalaciones Nando Yosu. Todavía no se ha dado ni un solo positivo en el Racing ni en su entorno y eso ha permitido mantener los planes previstos sin demasiados condicionantes.

La entrada en esta nueva fase de entrenamientos permitió a los jugadores verdiblancos volver a antiguas rutinas como las de utilizar el vestuario. La última orden dictada por el ministerio de Sanidad que, en la práctica, abrió la puerta a la posibilidad de volver a entrenar con el equipo al completo, también permitió el uso de las instalaciones para cambiarse de ropa y ducharse. Sin embargo, no lo pudieron hacer todos juntos dando forma así a la especial relación que siempre se produce durante ese proceso porque hubo que utilizar tres diferentes para mantener las distancias de seguridad y cumplir con los protocolos establecidos.

Al menos, los profesionales agradecen no tanto no tener que ir cambiados de casa, lo que no supone demasiada molestia y menos aún con el buen tiempo que está haciendo, sino, al menos, poder ducharse y no tener que montar sudados al coche. Ya no han de hacer todo ese protocolo de llevarse la ropa limpia que usarán al día después en una bolsa que se usará de vuelta para llevar la sucia utilizada el día anterior. Todo es un poco más normal.

En cuanto al trabajo en sí se refiere, tampoco fue muy diferente de lo que el equipo pudo completar la semana pasada. Con todo, los jugadores y técnicos agradecen poder estar todos juntos. Fue una sesión exigente desde el punto de vista físico que durante la segunda parte contó con una serie de partidillos en campo reducido. Todo el plantel se dividió en tres equipos que se fueron enfrentando. Fueron partidos intensos que permitieron a los jugadores recuperar sensaciones reales de competición.

A buen seguro que la cosa cambiará hoy, cuando, como cada martes desde que se retomó el trabajo en las instalaciones Nando Yosu, el Racing completará dos entrenamientos. Toca doble sesión y seguramente una de ellas tendrá como base la preparación física y la otra será más táctica. Tener a todos los futbolistas en un mismo campo aumenta la capacidad de movimientos del cuerpo técnico para trabajar en el equipo que quiere ver cuando el balón eche a rodar de nuevo. Pocas dudas hay sobre que sus planes pasan por insistir en la defensa de cinco hombres que puso en escena en los últimos partidos antes del parón y que tan buen resultados brindó.

Lo cierto es que la cuenta atrás de verdad para que vuelvan los partidos de fútbol o algo que se le parezca, ya que con gradas vacías es otro deporte, ya está en marcha. Por ahora, el Racing está salvando bien esta especial pretemporada porque sólo ha sufrido la lesión de David Barral. Jordi Figueras estuvo dos semanas a medio gas y entrenando fuera del grupo que le correspondía al notar unas pequeñas molestias pero ayer ya estuvo con todos. Él es uno de esos jugadores fundamentales que el conjunto cántabro sabe que tiene que cuidar al máximo porque es proclive a sufrir algunas lesiones y no se las puede permitir si quiere conseguir esa remontada que necesita para salvar la cabeza. No está siendo fácil equilibrar la necesidad de recuperar el mejor tono físico posible con la necesaria precaución, que será un punto a cuidar cuando toque jugar tres partidos por semana. No están los jugadores del Racing acostumbrados a ello.

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