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El Diario de Cantabria

REAL RACING CLUB

Un Racing a ritmo de récord

El equipo de Ania suma los mismos 26 puntos que sumaba el de Viadero hace dos años tras once jornadas disputadas. Acabaría sumando otros 60 rompiendo así todos los registros. 

Iván Ania sabe que el equipo va por buen camino pero que no cabe la relajación. / J.R.
Iván Ania sabe que el equipo va por buen camino pero que no cabe la relajación. / J.R.
Un Racing a ritmo de récord

Los números del Racing son difícilmente mejorables, pero, en el fondo, tiene exactamente los mismos puntos que tenía hace dos temporadas a estas alturas de calendario. El equipo entonces pilotado por Ángel Viadero también superó la undécima jornada con 26 puntos en la buchaca aunque sin presumir de liderato, ya que éste lo había perdido la semana anterior en Ponferrada. En aquella Ponferradina se estrenaba entonces Pedro Munitis en el banquillo y lo hizo convirtiéndose en el primer equipo en ganar al conjunto cántabro aquella temporada. El arranque de curso de aquel equipo había sido sobresaliente y, de hecho, comenzó a anunciar lo que sucedería en mayo, cuando superó el récord de puntos establecido hasta aquel entonces. También lo hicieron la Cultural (líder en esa undécima jornada y también al término de la fase regular) y el Celta B. Los tres pasaron por encima de los demás y, por esa razón, que la cuadrilla de futbolistas que dirige Iván Ania esté navegando a la misma velocidad que lo hicieron aquéllos sólo puede anunciar cosas buenas.

El Racing suma hoy 26 puntos gracias a haber cosechado ocho victorias, dos empates y una sola derrota. Exactamente el mismo cómputo de resultados consiguió el equipo hace dos temporadas. De hecho, las tablas las selló contra quienes serían sus máximos rivales durante todo el curso: el Celta B en Barreiro en la segunda jornada (1-1) y la citada Cultural en Los Campos de Sport (1-1) en la undécima después de un notable partido. Contando las dos eliminatorias coperas superadas ante Llagostera y Amorebieta, los hombres de Viadero llegaron a acumular nueve victorias consecutivas, por lo que entonces, como ahora, también todo parecía ir rodado. Aquel equipo parecía impropio de la Segunda B.

Sin embargo, todo comenzó a torcerse a partir de la décima jornada y aquella visita a El Toralín. Tras la buena imagen mostrada siete días después contra la Cultural, dio la sensación de que sólo había sido un accidente, tal y como se interpreta lo sucedido esta temporada en El Molinón, pero lo cierto es que fue el inicio de una mala racha en la que el conjunto cántabro sumó una sola victoria en seis encuentros. Pasó de volar a aterrizar de manera exageradamente brusca. Es el fiel reflejo de lo efímera que puede ser la sensación de éxito en el fútbol. Como ya recordó Iván Crespo el pasado lunes, un pequeño detalle puede alterar un partido y un resultado y, con ello, incluso una racha. 

Un aviso. En el caso de aquel Racing, la explicación hay que encontrarla en que a Viadero se le vino abajo el equipo. En primer lugar, perdió a César Díaz, un futbolista que había comenzado como un tiro y que era primordial para poner en acción ese juego vertical que le gustaba poner en escena al conjunto cántabro. Después, se cayó un Julen Castañeda que no tenía recambio natural y, para colmo, Borja Granero se rompió el cruzado y no volvió a jugar hasta abril. Así es complicado mantener el edificio en pie aunque el conjunto cántabro tuvo la virtud de no venirse abajo y aguantar hasta el mercado invernal, cuando fue capaz de reconstruirse y volver a volar. De hecho, en la segunda vuelta contó sus partidos como local por goleadas. Llegó a remontar incluso once puntos de desventaja respecto a la Cultural hasta colocarse líder a falta de tres partidos. Después, llegó la cita de Guijuelo, la misma que, posiblemente, Viadero no vaya a olvidar nunca.

Todo esto sirve para muchas cosas. En primer lugar, para confirmar las palabras de Iván Ania, que puso el acento el pasado domingo sobre la necesidad de no creerse demasiado bueno y pensar que todo ya está hecho por muy bien que vayan las cosas. «Si nos relajamos, nos vamos a dar la hostia», dijo. Lo sucedido hace dos años recuerda que todo puede cambiar de la noche a la mañana en el mundo del fútbol y que, por lo tanto, hay que estar siempre bien alerta. Por otro, sirve para confirmar que el equipo va por el buen camino porque mantiene la misma velocidad de quienes se quedaron cerca de llegar a los 90 puntos. Con los 86 que hicieron tanto el Racing como la Cultural, lo normal es quedar siempre campeón con diferencia respecto al resto, pero lo sucedido entonces en ese grupo primero fue extraordinario.

Si algo caracterizó a aquel equipo verdiblanco de récord fue su solvencia atrás, ya que acabó la fase regular con sólo 21 goles encajados. Entonces, tras once partidos ligueros disputados, Iván Crespo sólo había encajado cinco, que son dos menos que los siete que ha recibido el Racing de Ania. A éste le han marcado dos el Izarra y tres el Sporting B, algo que rara vez sucedió entonces porque, como mucho, le solían marcar uno. De hecho, durante toda la fase regular, al equipo de Viadero sólo le marcaron más de un tanto el Boiro y, precisamente, el Caudal pilotado por quien hoy es su entrenador. Esos peores guarismos en defensa se compensan con los considerablemente mejores que se dan en ataque, ya que, en esos once primeros partidos ligueros, aquel Racing de récord había anotado 17 goles y ahora suma ya 26. Es, de largo, el máximo goleador de toda la categoría. Y es que, a día de hoy, todo va rodado, pero el camino es muy largo. A veces demasiado porque, en el fondo, todo se decide en mayo.

Un Racing a ritmo de récord
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