05.12.2020 |
El tiempo
sábado. 05.12.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

«Lo último que se puede perder es la fe y la esperanza»

  • Abraham Minero asegura que, si se vuelve a jugar, el Racing está capacitado para conseguir la salvación  
  • Hay que insistir y no desistir"
Abraham Minero, lateral izquierdo del Racing.
Abraham Minero, lateral izquierdo del Racing.
«Lo último que se puede perder es la fe y la esperanza»

Abraham Minero es uno de los jugadores del Racing que más kilómetros tienen hechos en el mundo del fútbol. Sin embargo, nunca había vivido una situación así. Nadie lo había hecho. A todo el mundo le ha cogido con el pie cambiado y rápidamente se ha tenido que adaptar a vivir en una película de ciencia ficción con calles vacías y gente enmascarada y temerosa de pasar demasiado cerca de un vecino o incluso un familiar. Al fútbol le ha cogido preparando su recta final, donde se suele decidir todo. Al conjunto cántabro le cogió muy mal colocado, con la necesidad de remontar a medio pelotón para asomar la cabeza y poder pelear hasta la última pedalada. Lo tenía difícil, pero confiaba en conseguirlo. Creía que empezaba a mirar hacia arriba pero antes de sentir nada real le mandaron parar. Y no sabe si le dejarán continuar. Él, por si acaso, no ha dejado de pedalear.

A pesar de la novedad y la extrañeza de la situación, Abraham Minero asegura sentirse «bien, con ganas e ilusión de poder terminar el reto que queda pendiente». No sabe si podrán hacerlo ni cuándo podrán volver a echar carbón a la caldera, pero ni él ni sus compañeros se pueden despistar demasiado porque son conscientes de que, cuando toque calzarse de nuevo las botas, deberán estar en la mejor condición posible porque tendrán que caminar  más terreno que otros en el mismo tiempo. Al menos, si quieren llegar a la orilla.

Lo que tiene claro el defensor racinguista es que, para poder volver a la rutina y poder terminar la temporada, que parece ser el deseo de los clubes y de los organizadores para perder la menor cantidad de dinero posible, los futbolistas deberían tener «una mini pretemporada de tres o cuatro semanas para poder llegar a tope». Con ésta, no sólo recuperarían parte del estado de forma perdido durante un parón que va camino de los dos meses, sino que también evitarían posibles futuras lesiones. Así al menos lo cree un Abraham Minero que fue el nuevo futbolista del Racing que se sometió a las preguntas de los racinguistas durante este confinamiento tras haberlo hecho anteriormente el entrenador José Luis Oltra y los jugadores Jordi Figueras, Álvaro Cejudo, Sergio Ruiz y Jon Ander. El defensor se explayó menos y batió un récord absoluto al despachar la entrevista virtual en poco más de tres minutos.

En la misma, recuerda el jugador catalán que el confinamiento y la repentina interrupción de la temporada llegó en un buen momento para el equipo verdiblanco porque llegaba de conseguir «tres puntos muy buenos en Soria» que sirvieron para confirmar una «dinámica muy buena», ya que siete días antes habían empatado con un Zaragoza en un estado de forma pletórico habiendo, incluso, merecido ganar. Sólo el descuento les privó de hacerlo. De esta manera, en el seno del vestuario afrontaban «el partido contra el Lugo con la seguridad, la fuerza y las ganas de ganarlo» y, de esta manera, volver a meterse de nuevo en la pelea por la salvación.

La misión de la salvación, en el caso de que se vuelva a jugar de nuevo, está muy complicada pero recuerda el lateral izquierdo del Racing que, en el fútbol, «lo último que se puede perder es la fe y la esperanza». No bajan los brazos por mucho que sean conscientes que deberían sumar en once jornadas casi tantos puntos como los que han sumado hasta la fecha. La misión está complicada y Abraham Minero no lo esconde, pero también recalca que él mismo ha vivido, a lo largo de su carrera, «situaciones mucho peores» de las que, según cuenta, al final ha conseguido salir vivo. Y cree que se puede repetir la historia: «Este año podemos hacerlo».

En el caso de que sucediera lo peor y el conjunto cántabro consumara el descenso, sería el segundo consecutivo de Abraham Minero después del que firmó el curso pasado contra el Nástic de Tarragona. Asegura que él no piensa en que esto vaya a suceder. «Es cierto que hay una opción alta, pero ni lo pienso», especifica. Con todo, en el caso de que llegue, dice estar preparado porque la experiencia le ha dictado que, a lo largo «de la vida de un futbolista, hay momentos muy buenos, hay momentos buenos y también momentos muy malos». Y tiene claro que el objetivo es conseguir un punto intermedio y tener muy claro que «ni en los buenos eres una estrella ni en los malos eres una mierda». El fútbol acostumbra a buscar los extremos pero él prefiere el agua templada.

Lo que tiene muy asumido es que no va a bajar los brazos antes de tiempo ni se va a rendir. «Como me dijo un día un entrenador, hay que insistir y no desistir». Y en ello está. Al menos, en ello pretende estar cuando de nuevo pueda volver a rodar el balón. Lo que tiene claro, más allá del fútbol, es que «la vida está llena tanto de éxitos como de fracasos». Y los primeros son difíciles de asumir, pero considera que «nadie te enseña a gestionar los fracasos». Y cree que es importante hacerlo para no hundirse. Tanto es así, que cree que se debería «enseñar a nuestros pequeños que existen fracasos para aprender a afrontarlos y a superarlos».

Como es fácil concluir tras echar un simple vistazo a la clasificación, el vestuario del Racing ha pasado por momentos complicados a lo largo de esta temporada. Han sido muchas las decepciones, muchos los malos partidos e incluso más los golpes en el mentón recibidos a última hora, en el descuento o en sus cercanías, cuando ya no hay posibilidad de levantarse de la lona y reaccionar. Está siendo una temporada especialmente complicada pero reconoce Abraham Minero que en el seno del equipo «todos» intentan «aportar algo para apoyarnos unos a otros en los malos momentos y llevarlos de la mejor manera posible».

Asegura el defensor catalán que está a gusto en el Racing y en Cantabria porque, además, considera que «uno siempre está a gusto en todos lados cuando está con su familia». Más allá de eso, afirma que Santander es una ciudad acogedora porque es «pequeña, bonita, señorial y con vida». Eso sí, lo que admite es que, tanto a él como a los suyos, les gusta «muchísimo más cuando tenemos sol».

Le piden al defensor llegado el pasado verano procedente de Tarragona que defina a la afición del Racing. Y le sale una sola palabra, que es la de «fiel». «Es una afición que ha estado, que está y que estará», añade. A partir de ahí, incluye su experiencia personal durante su primera experiencia como jugador racinguista en El Sardinero. Afirma que se quedó «alucinado» la primera vez que escuchó «la Fuente de Cacho a capela». «No tiene nada que ver que te lo cuenten a que lo vivas desde dentro. Fue muy bonito y emocionante. Fue espectacular», recalca.

«Lo último que se puede perder es la fe y la esperanza»
Comentarios