02.12.2020 |
El tiempo
miércoles. 02.12.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

El último clavo ardiendo

  • El Racing se enfrentará en las próximas seis semanas a cinco rivales directos por la salvación contra los que no perdió en la primera vuelta  
  • El equipo quiere aprovechar esta fase del calendario para volver a la pelea
José Luis Oltra, arengando a sus hombres. / Cubero
José Luis Oltra, arengando a sus hombres. / Cubero
El último clavo ardiendo

Una racha de dos victorias, otras tantas derrotas y un empate es la mejor que ha tenido el Racing en toda la temporada. Nunca había avanzado tan rápido en el presente curso y eso ha hecho abrir de nuevo el tapón de las esperanzas. El cántaro vuelve a tener leche y quien más y quien menos ya ha hecho sus cuentas: vender la leche, comprar otra vaca, vender más leche aún, comprar más vacas, comprar una granja, hacer quesos, yogures, cuajadas, hacerse rico, dejarlo todo y dedicarse a la vida viajera. Todo cuadra. Los números salen. Es posible, ¿por qué no? Quien en el fútbol no juega con este tipo de esperanzas está perdido porque el  juego deja de tener sentido. Siempre hay que tener algo por lo que jugar. Al menos, mientras no se rompa el cántaro y se desparrame la leche.

El equipo cántabro sigue muy lejos de todo. Oye el ruido de lo que pasa en el mundo pero todavía se mantiene ausente de todo eso. Está castigado en el sótano clasificatorio a tres puntos del último y a siete de los puestos de permanencia. Sin embargo, los últimos resultados le han permitido tener algo a lo que aferrarse. Es como si fuera su última oportunidad. Y mira al calendario y ve que la utopía está en su mano. No es que dependa de sí mismo porque tiene a muchos por arriba hasta conseguir asomar la cabeza, pero sí que tiene ante sí la posibilidad de volver a la pelea, ya que se le viene encima una fase del calendario en la que desaparecen aquellos equipos que están en la zona alta peleando por los sueños y se va a medir a otros más terrenales. A muchos que, incluso, los puede considerar rivales directos. Lo serán, por lo menos, si es capaz de mantener la aceleración que parece estar protagonizando y que, por ahora, es insuficiente.

Los seis próximos partidos se antojan una buena oportunidad. A excepción del Girona, a quien visitará dentro de poco más de diez días, se medirá a cinco equipos que no sólo están peleando por la supervivencia, sino ante los que no perdió en la primera vuelta. De este modo, tiene ante sí la posibilidad de ganar partidos de los que valen más de tres puntos y que, además, le podrían permitir poner de su parte los golavarages particulares, que siempre valen mucho cuando, además, parece que hay tantos equipos metidos en el barro.

Los rivales en cuestión son el Lugo, que es el antepenúltimo clasificado; el Extremadura, que es el penúltimo; el Albacete, que es décimo octavo y quien, por lo tanto, marca los puestos de permanencia; el Tenerife, que es duodécimo tras haber estado hace bien poco codo a codo con el Racing, y la Ponferradina, otro recién ascendido pero de a los que les está saliendo bien las cosas, ya que es décimo. Es cierto que tiene a seis puntos el playoff de ascenso, pero también lo es que tiene a sólo cinco la permanencia. Así de apretadas parecen estar las cosas. Quizá cuando reciba al Racing en El Toralín, esté metido en problemas. Lo que está claro es que, cuantos más equipos estén metidos en el ajo, mucho mejor para los intereses del conjunto cántabro.

El único color discordante en esta fase del calendario lo pone el Girona, que será el siguiente desplazamiento que deba acometer el equipo verdiblanco. Se trata del equipo más poderoso de toda la categoría y que, ademas, tiene muchos deberes por hacer, por lo que se antoja complicado cogerles despistados o excesivamente relajados por recibir al colista. Con todo, el Racing ya ha demostrado ser capaz de dar la cara y, en algún caso, de sacar puntos de plazas complicadas como Huesca, Almería o Cádiz. De hecho, hace apenas diez días plantó cara al equipo más en forma del momento, que sólo pudo arañar un punto prácticamente en el descuento.

Con todo, si al menos el Racing es capaz de ganar contra esos cinco rivales directos a los que se va a medir en los próximos seis partidos, se verá metido en la pomada para luchar por la salvación en el último mes, algo que parecía imposible. Incluso lo puede seguir pareciendo a día de hoy porque se trata de un equipo que ha ganado cuatro partidos en treinta y un encuentros. Sin embargo, quien quiere creer, ha de esperar un imposible, toda una heroicidad que rompa con cualquier estadística o precedente. Es lo que necesita el equipo de Oltra y, por lo menos, lo va a intentar.

El primero de esos equipos es el Lugo, que llegará a El Sardinero con seis puntos más que el Racing. Es decir, está a uno de la salvación y a buen seguro que entiende el partido contra el conjunto cántabro como una buena oportunidad de asomar la cabeza y, de paso, eliminar ya a un equipo. Desde el otro punto de vista, está un equipo verdiblanco que cree que puede ser un buen día para, por lo menos, dejar de estar solo en el desierto y acercarse mucho más al mundanal ruido. En el partido de la primera vuelta ambos firmaron tablas (1-1) tras haberse adelantado el conjunto cántabro y ser víctima en la última parte del encuentro de uno de esos despistes en el juego aéreo que permitió a Manu Barreiro empatar la contienda.

Será después del partido contra el Lugo en Santander, en el que el equipo verdiblanco intentará enlazar dos victorias consecutivas por vez primera en todo el curso y después de prácticamente un año sin conseguirlo, cuando toque viajar a Girona. De allí intentará salir vivo para jugárselo en un mes en el que seguirá caminando por esta fase del calendario donde deberá recuperar todo el terreno perdido durante tantos meses en los que no ha logrado dar la talla. Confía en que de pronto le haya entrado la inspiración para hacer en apenas tres meses lo que no hizo en los seis anteriores.

Tenerife y Albacete en casa y Ponferradina y Extremadura a domicilio serán los partidos en los que deberá dar continuidad a esa racha victoriosa en la que confía haber entrado para firmar una experiencia similar a la que firmara el Deportivo y que parece haberse agotado. Está a tiempo todavía. Contra el equipo canario empató a tres en la primera vuelta, contra el manchego a cero, contra el berciano a dos mientras que al extremeño le ganó 3-0 en la única victoria cosechada por el conjunto cántabro con Cristóbal Parralo al frente.

Confía el Racing en haber encontrado el camino después de haber estado a punto de ganar al Zaragoza y conseguirlo por fin ante el Numancia. En ambos encuentros ha apostado por una novedad táctica, que es la de jugar con tres centrales y, en definitiva, con una línea de cinco atrás. Contra el equipo maño dio buenas sensaciones pero no así contra el soriano. A pesar de que se fue de Los Pajaritos con los tres puntos, no fue un buen encuentro del conjunto cántabro. No estuvo ni cómodo ni a gusto ni con balón ni sin el balón. Lo normal es que hubiera sumado una nueva derrota pero tuvo la suerte de tener delante a un equipo metido en muchos problemas. De hecho, está a punto de caer en esa batalla en la que sueña con entrar el Racing cuando hace apenas dos meses estaba soñando con los puestos de playoff de ascenso. En ese sentido, si el equipo de Oltra es capaz de meterse de lleno en la pelea, lo hará con más fuerza que quien, como el Numancia, va de arriba para abajo. Porque el Racing es un equipo que estaba perdido y sueña con resucitar. De hecho, cree estar en proceso de hacerlo.

Lo bueno es que el conjunto cántabro, a pesar de las penurias que ha sufrido en el presente curso, no se cansa de demostrar que está vivo. Lo volvió a hacer en Los Pajaritos porque, a pesar de su pobre actuación, siguió aferrándose a la contienda. Ni siquiera se vino abajo y se dedicó a lamerse las heridas cuando se quedó con un hombre menos, sino que siguió buscando la victoria y la encontró. Lo hizo con un importante golpe de suerte gracias, en primer término, a ese gol en propia puerta nacido de un centro de Cejudo. Siguió luchando y no pasó demasiados apuros por mucho que Noguera acortara distancias en el descuento. Eso quiere decir que dentro de la caseta siguen creyendo, que tienen su cuenta de la lechera elaborado ya desde hace tiempo y que siguen adelante como si el cántaro no se les hubiera roto nunca. En Soria tuvieron de cara toda esa suerte que les ha dado la espalda durante buena parte del año y, de hecho, confían en que, a partir de ahora, llegue el momento de la compensación. Sin un golpe de fortuna, es complicado protagonizar la remontada imposible que pretende protagonizar.

El último clavo ardiendo
Comentarios