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El Diario de Cantabria

Trabajando en un plan B

Álvaro Cejudo golpea un balón durante el entrenamiento de ayer en las instalaciones Nando Yosu. / hardy
Álvaro Cejudo golpea un balón durante el entrenamiento de ayer en las instalaciones Nando Yosu. / hardy
Trabajando en un plan B

La idea inicial del Racing era muy clara: dar forma a una presión alta e intensa para robar lo más cerca posible del área rival y tratar de hacer gol con pocos pases. Como teoría expresada en la pizarra suena bien, lo malo es cuando has de enfrentarte a los equipos del grupo segundo. Para que una presión tenga sentido, el equipo contrario ha de intentar sacar la pelota jugada desde abajo mientras que los rivales con los que se va a encontrar el conjunto cántabro durante esta primera fase de la temporada no van a dar pie a que los hombres de Rozada muestren esa presión que han preparado. Son equipos, la mayoría de ellos, que a la primera sensación de agobio lanzan una diagonal o un pase en largo hacia sus delanteros o extremos para que nazca algo a partir de la segunda jugada. Eso, al final, deja desarmado a un Racing lanzado hacia delante y de ahí surgen los problemas y la incomodidad sobre el terreno de juego. Es algo en lo que han caído en el cuerpo técnico verdiblanco y por eso están trabajando ya en un plan B.

«Al final, es cuestión, y me incluyo yo, de seguir aprendiendo», admite Cejudo. Éste recordó que el equipo verdiblanco había comenzado el curso con «un estilo definido» pero se ha dado cuenta de que los partidos «no van a dar pie a desarrollar eso que tienes pensado y a robar en campo contrario porque, directamente, no juegas en campo contrario». Hay que pensar en otra cosa y el experimentado jugador de Puente Genil recalca que esta semana ya están «trabajando en ello» y que, por lo tanto, espera que «se vea otra iniciativa a la hora de encarar esos momentos».

Lo cierto es que el domingo juega el Racing en Lezama contra el Bilbao Athletic, uno de los pocos equipos ante los que, en principio, sí es factible que se pueda poner en práctica esa presión que quiso asentar Rozada desde el primer día que llegó. Está por ver, para empezar, qué esquema escoge porque el pasado fin de semana admitió que eligió jugar con carrileros por no tener extremos, pero ahora ya tiene a su disposición a Marco Camus y, en menor medida, también a Patrick Soko. Con todo, Cejudo destaca que la apuesta planteada contra el Portugalete no les sorprendió porque, de hecho, se la esperaban. «Es cierto que durante la pretemporada tuvimos como base el 4-3-3 pero sí habíamos usado ese dibujo en los tramos finales de varios partidos», recuerda. Aún así, el jugador andaluz tampoco cree que la mala actuación que completó el equipo contra el Portugalete se debiera a un sistema poco trabajado, sino que, en su opinión, «todo depende más de salir concienciados a tope y al cien por cien porque, de lo contrario, va a costar mucho ganar los partidos».

Tanto es así, que Cejudo considera que el empate cosechado el pasado domingo en casa es «la prueba» que necesitaba el equipo de que va a «necesitar hacer las cosas bien» para sumar de tres en tres y para marcar el ritmo del grupo por mucho que reconozca que son «uno de los favoritos al ascenso». Así, tiene claro que «hay que proponer más», afirmación con la que no pretende dejar la pelota en el tejado del entrenador, sino que señala directamente al vestuario al que él mismo pertenece siendo, además, uno de los capitanes: «En gran parte, es cosa nuestra, de los jugadores. Y no queda otra que seguir trabajando porque este fin de semana viene un partido en el que ya necesitamos los tres puntos por mucho que todavía sea la segunda jornada». Casi se queda con las ganas de llamarlo ‘final’ porque resultaría absurdo, pero lo cierto es que quedarse en uno o dos puntos de los primeros seis posibles sumaría mucha presión a bordo para el siguiente encuentro en casa y se desvanecería el deseo y la necesidad manifestada durante tanto tiempo de comenzar bien para no ir a rastras en una primera fase la mitad de larga que otros años.

Cubrir agujeros. El Racing no sólo comenzó la temporada con un esquema diferente al que más horas habían dedicado durante la pretemporada, sino que también hubo algunos jugadores que ejercieron un rol al que no están acostumbrados, como fueron los casos de Íñigo Sainz Maza y Bustos en los carrileros o el propio Cejudo actuando como segundo delantero. El jugador cordobés lo entiende como una necesidad momentánea del guión. Es consciente de que hay un buen número de compañeros que «han llegado tarde» y que, hasta que se pongan en forma y se adapten, «hay que intentar cubrir los puestos que el míster necesite en función de la idea que tenga de juego». Sin dramatismos, intentando estar a la altura y sacando los puntos hasta que el equipo se convierta en lo que quiere ser de mayor.

Cejudo, que es un tipo con experiencia, entiende que el mercado ha hecho que las últimas incorporaciones hayan llegado tarde pero, una vez que se han reunido ya todos, considera que «ha quedado un equipo en condiciones». «No podemos ahora mismo contar con todo el mundo porque, a parte, físicamente puede ser un riesgo», asume. Lo que sí tiene claro es que en poco tiempo, ya se debería «ver una mejoría» que comenzara a poner el proyecto a una velocidad de crucero adecuada para conseguir sus objetivos.

Mejorar la imagen mostrada el domingo en el debut liguero no debería costar mucho trabajo. Aunque no lo pareció desde fuera, Cejudo sí considera que salieron «con las ideas claras», pero entiende que esa mala imagen o esa sensación de desconcierto «fue producto, sobre todo, de cómo se dio el partido». «Ellos son un equipo bien trabajado, veterano y competitivo que, además, se encontró con el gol y supo jugar con los tiempos», relata. Cree que la cosa mejoró tras el paso por vestuarios y que ya incluso «antes de la expulsión» el equipo dio un paso hacia delante «jugando más en campo de ellos» hasta conseguir el empate. Lo malo es que con esto no bastaba.

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