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El Diario de Cantabria

Todo por reconstruir

  • El Racing ya sabe que jugará en Segunda B la próxima temporada y que ha de fichar a un director deportivo y a un entrenador y hacer un equipo nuevo
  • Todavía no ha empezado a tomar decisiones y hay jugadores que están a la espera
Chuti Molina, durante uno de los partidos jugados en casa. / Hardy
Chuti Molina, durante uno de los partidos jugados en casa. / Hardy
Todo por reconstruir

Hoy es treinta de junio, una fecha marcada en rojo en el mundo del fútbol. Es cuando se cambia la página del calendario, cuando se comen las uvas y se dice adiós a un tiempo viejo para decir hola a uno nuevo. Se dejan atrás decepciones y éxitos para volver a construir un nuevo edificio que permita renovar y estrenar ilusiones. Es la confirmación de que este deporte da siempre nuevas oportunidades y de que, a pesar de la paupérrima campaña que está cerca de culminar el Racing, en poco tiempo de nuevo volverá a generarse un clima de esperanza en el futuro. Lo que hay que hacer es empezar a trabajarlo, algo que el club verdiblanco puede empezar a hacer ya porque, a falta de tres semanas para que por fin se baje el telón a un curso para olvidar, ya sabe dónde va a jugar la próxima temporada.

El treinta de junio es el día en el que acaban los contratos futbolísticos. Sin embargo, en el Racing no se va a marchar nadie hasta que el balón no termine de rodar. Sabiéndose perdido, parecería una buena idea que el club abriera la puerta de salida a muchos de los que, antes del Covid, se habían comprometido con el equipo verdiblanco hasta el día de hoy. De esta manera, se ahorraría una buena cantidad de dinero que sería precioso para reforzar su nuevo proyecto en Segunda B, pero es algo que no va a poder hacer. A la hora de negociar la prolongación de los contratos para poder terminar la campaña excepcionalmente alargada por culpa del confinamiento que lo detuvo todo, se negoció primero un acuerdo global en el que se incluía la manera de recuperar buena parte del dinero que perdieron los futbolistas y técnicos por el ERTE. Es algo que no se puede romper ahora y, por lo tanto, no se espera ninguna salida a partir de mañana. Ni siquiera la de Papu, un jugador que, según se desprende de las palabras de José Luis Oltra, ha decidido tomarse estas semanas como si la cosa no fuera con él. No pelea por el puesto pero sigue cobrando igual.

En total, son 16 de los actuales futbolistas del primer equipo los que terminaban contrato hoy y no tenían vinculación alguna con el Racing en el futuro. A todos ellos hay que sumar a Chuti Molina, el director deportivo que construyó el peor proyecto que ha tenido nunca el equipo verdiblanco en Segunda. Sabe desde hace tiempo que no va a continuar y que ni mucho menos se le va a encomendar a él la reconstrucción del equipo, pero sigue ahí. Está presente en buena parte de los entrenamientos y también en los partidos. Estos últimos los puede seguir en la grada con una comodidad que no había tenido en toda la campaña porque es consciente de que la experiencia habría sido bien desagradable con público en El Sardinero. Sobre todo, porque el aficionado ha tenido muy claro desde el principio que el culpable de lo que ha sucedido no ha sido ni de los entrenadores ni de los jugadores, sino del creador de un proyecto repleto de carencias que se hicieron demasiado evidentes desde el primer día.

Con contrato. Lo normal, sabiendo que no va a continuar en el equipo, sería que hoy mismo hiciera las maletas y dijera adiós, pero él formó parte tanto del ERTE como del acuerdo colectivo para prolongar los contratos hasta que terminara la temporada. Echarle antes conllevaría una indemnización que ni mucho menos quiere pagar el club. En lo que éste ha estado trabajando es en la elección de un sustituto. Y parece que todavía no lo hay porque, a día de hoy, aún no hay nadie que esté tomando decisiones deportivas. Al menos, es lo que están diciendo a los futbolistas que han preguntado por su situación.

Los jugadores con contrato en vigor para la próxima temporada son una minoría y, además, con muchos de ellos habrá que negociar una rescisión. En concreto, son Kitoko, Nico Hidalgo, Figueras, Alexis, Cejudo, Jon Ander, Abraham y Sergio, además de Óscar Gil y Jagoba Zarraga, que están cedidos y, en principio, deberán volver. También tiene contrato en vigor el portero del Rayo Cantabria Lucas Díaz, que ha entrenado todo el año con el primer equipo y que incluso llegó a jugar los primeros partidos de liga como titular al coincidir las lesiones de Luca y de Iván Crespo. Quedará por saber las cláusulas que tienen de cada uno de ellos, ya que alguna puede liberar al club en el caso de producirse el descenso a Segunda B.

Por ejemplo, si el Racing jugara en Segunda, Guillermo y Mario Ortiz tendrían más tiempo de contrato, pero no va a ser así y van a ser jugadores libres. La intención del segundo de ellos es quedarse y volver a atacar el ascenso defendiendo los colores que ha mamado desde pequeño, pero depende del director deportivo que contrate el club.  Se trata de un jugador con experiencia en la categoría de bronce y con ascensos en el Albacete y la Cultural siendo protagonista, por lo que se antojaría una figura deseable para cualquier entrenador, pero todavía no le han podido garantizar que le vayan a realizar una oferta de renovación. Como el resto, tendrá que esperar.

Similar es la situación de Iván Crespo, un portero que, aunque nunca ha tenido suerte ni continuidad en Segunda División, viene siendo durante las últimas temporadas una de las grandes referencias en Segunda B. El sábado pasado, cuando de nuevo tuvo la oportunidad recuperar sensaciones bajo palos, algo que en el último año sólo había podido experimentar en aquel olvidable partido de Copa del Rey contra el Real Murcia, siguió transmitiendo seguridad a pesar de haber encajado dos goles. El conjunto cántabro podría tener el portero en casa pero éste por ahora no sabe si se va a tener que buscar las habichuelas en otro lado o si va a tener la posibilidad de defender un año más la portería del Racing, lo que para él siempre ha sido «lo máximo». El problema que puede haber es que quien sí tiene contrato en vigor es Lucas Díaz, que es joven pero tiene 24 años y se suele buscar que uno de los dos porteros sea sub 23. Aún así, eso depende de la idea que tenga la persona que se encargue de hacer el equipo. Ángel Viadero prefería tener dos guardametas de absolutas garantías como Raúl y Crespo mientras que Chuti Molina fichó a Jagoba Zarraga, un portero que no transmitía confianza y a quien ataron sólo para completar una de esas fichas de menores de 23 años.

Chuti Molina sigue en el equipo pero hace tiempo que no ejerce. La mejor demostración de ello fue que la esperada renovación del juvenil Pablo Torre no la llevó él, que debía ser el encargado, sino que lo hizo el vicepresidente Pedro Ortiz en persona. Está a un lado pero todavía no está presente el sustituto, que ya sabe que tendrá mucho trabajo por delante. Y como todavía no hay, al menos de manera oficial, quien empiece a trabajar en la confección del proyecto, todo está parado. Y uno de los nombres que más ha sonado en las últimas semanas es el de Javi Siverio, que ha marcado 24 goles en el filial y que, aunque tiene claro que le gustaría seguir en Santander, no ha recibido una oferta de renovación en firme a pesar de que hoy concluye su vinculación con el club. No ha habido nada. Tanto es así, que ni siquiera va a disputar el playoff con el Rayo Cantabria. No ha querido alargar el contrato hasta la fase de ascenso por miedo a una lesión como la de Enzo que pusiera en riesgo su trayectoria futura. Obviamente, no se la quiere jugar por un club que no le ha mostrado cariño alguno.

El mensaje que le lanzan desde el Racing es el de que no le pueden realizar oferta alguna porque aún no está en el club la persona elegida para tomar las decisiones deportivas de futuro. Por eso todo está en estado de espera. Y a nadie se le escapa que podría ser un jugador interesante porque seguirá siendo sub 23 el próximo año y porque ha sido el segundo máximo goleador de toda la Tercera División este año con 24 goles en 28 encuentros. En condiciones normales, a alguien con esas cifras y esa juventud se lo rifarían en Segunda B pero el Racing, que tiene a su favor la predisposición de él por seguir, prefiere dejar pasar el tren. Al menos, por ahora, Contar ya con él y con Jon Ander como delanteros sería una buena manera de comenzar a construir el equipo del próximo curso.

El Racing ha consumado su descenso a Segunda B tan pronto que podría tener más tiempo que nadie para moverse. Al menos, de entre los equipos que aspiran a ser potentes en la categoría de bronce el próximo curso, en la que será especialmente importante acertar para, en el caso de no subir, al menos clasificarse para esa Segunda B pro que se preparará con vistas a la campaña 2021-22. Con todo, el club verdiblanco se lo toma con calma.

Lo cierto es que el mercado va a estar más retrasado que nunca por varias razones. La primera, porque los jugadores más importantes de la categoría de bronce estarán disputando una fase de ascenso que concluirá a finales de julio, por lo que, hasta entonces, será difícil tener una respuesta de ellos. Además, la Segunda B sufrirá una gran incógnita económica con vistas a la próxima campaña. Se trata de una competición donde apenas hay más ingresos que los de los abonos y, en ese sentido, nadie sabe nada. Aún no se conoce si se podrá iniciar el curso con público y, por tanto, si se podrá realizar una campaña de abonos. Además, ésta estará condicionada por la de este año, ya que habrá que devolver buena parte del dinero recaudado en este concepto o, en su caso, ser compensado con el carné del próximo año. El Racing no sabrá ni cuánto dinero podrá tener, no tiene director deportivo, ni entrenador ni sabe responde a sus jugadores qué quiere de ellos. Demasiadas dudas cuando tocaría comenzar a trabajar cuanto antes.

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