Del infierno a la gloria

¡El SARDINERO ENLOQUECIÓ!

El Racing culmina una temporada histórica con una goleada al Valladolid y el inesperado triunfo de Las Palmas en Almería desata una celebración inolvidable en unos Campos de Sport completamente desbordados por la emoción.

 

Miles de aficionados invaden el césped de El Sardinero tras el pitido final para celebrar el regreso del Racing a Primera División en una de las noches más históricas que se recuerdan en Santander.
Miles de aficionados invaden el césped de El Sardinero tras el pitido final para celebrar el regreso del Racing a Primera División en una de las noches más históricas que se recuerdan en Santander.

Santander ya está en Primera. El Racing lo consiguió. El equipo de José Alberto goleó al Real Valladolid por 4-1 en una noche absolutamente inolvidable y, apenas unos minutos después, el estallido definitivo llegó desde Almería. La UD Las Palmas remontó en apenas dos minutos el tanto inicial de los andaluces y certificó matemáticamente el regreso verdiblanco a la élite del fútbol español.

El pitido final fue el inicio de la locura. Miles de aficionados saltaron al césped de Los Campos de Sport de El Sardinero en una invasión inevitable. Las lágrimas comenzaron a aparecer en las gradas, en el césped y también entre muchos jugadores que no podían contener la emoción después de una temporada extraordinaria.

“Ayer te vi que subías...” sonaba en el videomarcador mientras el estadio entero coreaba La Fuente de Cacho entre abrazos, bengalas y una felicidad colectiva difícil de explicar. El himno no podía sonar en un momento más perfecto. Santander llevaba años esperando una noche así.

La fiesta fue inmediata y completamente descontrolada en el mejor sentido posible. Sweet Caroline comenzó a sonar por megafonía mientras desde el club se pedía “comportamiento cívico” y respeto por las porterías y el mobiliario del estadio. Pero era imposible contener la emoción. El Racing volvía a Primera División catorce años después.

Las cámaras enfocaban a aficionados veteranos completamente derrumbados por las lágrimas. Muchos de ellos estuvieron presentes en los peores años del club, cuando el Racing llegó a temer incluso por su supervivencia. Por eso esta noche no era solo un ascenso. Era una reivindicación emocional de toda una ciudad y de toda una comunidad autónoma.

Porque este ascenso también pertenece a quienes sostuvieron al club en los momentos más difíciles. A los que llenaban gradas en Segunda B, a quienes acudieron a la histórica Junta de Accionistas, a quienes siguieron viajando por campos imposibles y a quienes jamás dejaron morir al Racing de Santander.

En medio del caos festivo, Íñigo Vicente, uno de los grandes símbolos de esta temporada, comparecía completamente exultante ante las cámaras mientras el césped ya era una marea humana teñida de verde y blanco.

El Racing ya está en Primera. Y Santander vive una de las noches más emocionantes de toda su historia deportiva.

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