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El Diario de Cantabria

Solabarrieta, sentenciado

Tras la derrota, el técnico se fue al centro del campo a hacer bromas con los jugadores del Real Unión | El presidente y Amorrortu convocan para hoy una rueda de prensa

Soko, novedad ayer en el once, junto a Ceballos tras recibir un gol. / Hardy
Soko, novedad ayer en el once, junto a Ceballos tras recibir un gol. / Hardy
Solabarrieta, sentenciado

Cuando acabó el partido y el Racing confirmó que está metido en un lío muy serio, que su prestigio está por los suelos y que corre el peligro de caer a la quinta categoría del fútbol español, Aritz Solabarrieta no se fue al vestuario ni se quedó a la puerta del túnel esperando a sus hombres para darles ánimos tras la nueva debacle, sino que se puso a hacer bromas y a reírse con jugadores del Real Unión a los que conocía de su trayectoria como futbolista. Él, que se ha criado en el seno del Athletic, a buen seguro que recuerde la que se montó cuando Javi González, tras perder 5-1 en Mestalla, persiguió a Aimar para cambiarle la camiseta. La afición consideró una falta de respeto tremenda hacer algo así tras un despropósito de partido y fue afeado incluso públicamente por su entrenador de entonces, el gran Jupp Heynckes. «Sólo le faltó pedirle un autógrafo», llegó a decir. Ayer al entrenador del Racing sólo le faltó irse de copas a Cañadío y a la vista de todos con quien le acababa de dejar en evidencia tras otro bochorno de partido. Quizá eso a él le dé igual porque sabe que se va a convertir en Solabarrieta el breve y mañana estará en Ondarroa volviendo a su rutina habitual, pero quienes tienen el orgullo herido son los que se quedan.

Quien estuvo más atento a los detalles que ha de tener un entrenador fue Cali Trueba, que ha ejercido de ayudante del vizcaíno. Fue él quien, cuando vio que había jugadores del equipo que se iban directamente a vestuarios para no tener que mirar a los ojos a los aficionados, les ordenó darse la vuelta y volver al centro del campo. Lo tenía que haber hecho Solabarrieta, pero él estaba a otras cosas. Quizá, en el fondo, ya se sabía perdido y quería comenzar a olvidar las penas. De hecho, una vez terminada la contienda, Alfredo Pérez se acercó a Pedro Ortiz en el palco y no hizo falta oír la conversación. Con los gestos, quedaba claro que el entrenador estaba sentenciado. En el fondo, es difícil aguantar algo así. No sólo por los resultados, sino por un juego que no invita a nada.

Apenas una hora después de terminado el encuentro, el club envió un comunicado en el que convocaba a una rueda de prensa hoy a la una en la que estarían presentes el presidente Alfredo Pérez y el máximo responsable del proyecto deportivo, que es José María Amorrortu. No se detallaba el motivo de la misma pero es fácil intuir que se comunicará la destitución de Solabarrieta. Lo que está por ver es si esto conllevará la propia dimisión de quien, oficialmente, es el director de estrategia deportiva del club, ya que la figura del entrenador que no ha sido capaz de poner a funcionar la maquinaria estaba muy apegada a la suya. Era su principal valedor y, sin él, alguien con su trayectoria nunca se habría puesto a los mandos de un proyecto como el racinguista. Ha resultado un fracaso y esa apuesta personalísima puede poner en cuestión la pervivencia de un proyecto que sonaba bien y que, por ejemplo, ha asentado en el primer equipo, como se vio ayer, a hombres como Ceballos, Martín Solar, Pablo Torre, Iñigo, Mantilla o Camus.

«Con fuerzas». Al técnico, tras el encuentro, le preguntaron si se sentía con fuerzas para continuar y afirmó que sí. «Después de lo que he visto hoy, más todavía», precisó. ¿Y qué es lo que había visto? «No hablo de merecimientos porque el resultado es el que es, pero, en referencia al juego, hemos tenido más que otros días y hemos creado bastantes más ocasiones. Además, ha habido jugadores que han dado un paso adelante y eso me gusta. Creo que hay un grupo de trabajo muy bueno», explicó. Y a eso se aferraba.

Aseguró Solabarrieta ser «consciente» de dónde está y la exigencia que tiene pero de nuevo se aferró al discurso de que de una situación así sólo se sale «con trabajo». Sin embargo, ese trabajo no se está viendo para nada porque no ha habido ninguna mejora en el equipo desde su llegada. Él se limitó a recordar que «en frente tienes un contrario que también hace su trabajo». Lamentó que el Racing esté «en una dinámica en la que le pasa de todo». «Soy consciente de que hemos perdido 1-3, que es el tercer partido en el que estoy y el tercero que perdemos. No hace falta que me recuerden todo eso, pero los que más lo vivimos somos nosotros», subrayó.

Admitió que el Racing llevaba siete partidos sin encajar a balón parado y que desde su llegada ha encajado cuatro de esta manera, dos ayer. ¿Por qué ha pasado eso?, le preguntaron. Y la respuesta fue esclarecedora: «Porque pasa». Era consciente de que su puesto estaba en el alero porque así es el fútbol pero dijo estar sólo pendiente «del partido de Portugalete». Quiso recalcar que los integrantes del vestuario «saben que la situación es jodida» pero repitió que «los más jodidos» eran ellos mismos. «La vuelta a esta situación la tenemos que dar nosotros y el resto debe ayudar para dar la vuelta a esta situación cuanto antes», señaló. Confesó que perder 1-3 en casa contra el Real Unión «duele mucho» pero se fue con la certeza de que ayer había visto «cosas» que, desde que está en Santander, no había visto antes. Y a buen seguro que no tendrá oportunidad de verlas mejores porque su tiempo ha acabado.

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