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El Diario de Cantabria

La Segunda B que espera

Marco Camus será, probablemente, parte del primer equipo que juegue en Segunda B la próxima temporada. / hardy
Marco Camus será, probablemente, parte del primer equipo que juegue en Segunda B la próxima temporada. / hardy
La Segunda B que espera

La Segunda B a la que va a volver el Racing la próxima temporada va a ser muy diferente a la que ha conocido en cinco de sus últimas siete temporadas. Va a tener poco que ver porque la reestructuración del fútbol español generada por la crisis sanitaria va a provocar que incluso los tiempos sean diferentes. La apuesta de la Federación Española por no enfadar a nadie en los tiempos del confinamiento y por permitir los ascensos pero eliminar los descensos provocará un atasco que, para empezar, hará que ya no haya ‘sólo’ ochenta equipos en la categoría, sino cien. Esto hará que aumente el número de grupos y que cambie el modelo de competición para elegir a los cuatro únicos equipos que lograrán el ascenso. Hay más participantes pero los billetes hacia el piso de arriba seguirán siendo los mismos, por lo que todo será un poco más difícil y, sobre todo, un poco más complejo.

El Racing va a caer en Segunda B en el peor año para hacerlo, ya que habrá muchas cosas en juego. No sólo se jugará por el ascenso, sino también por clasificarse para la Segunda B Pro que nacerá a partir de la temporada 2021-22. Es una auténtica trampa que para muchos supondrá perder, de partida, una categoría por mucho que se siga llamando Segunda B y logre la permanencia. En principio, este nuevo escalón que se establecerá entre las actuales categorías de plata y bronce estará compuesto por dos grupos y, por tanto, cuarenta equipos. Quien no logre el ascenso, al menos deberá conseguir colarse en esa nueva división de inminente creación. Y sólo cabrá ahí el cuarenta por ciento de los equipos que empiecen el próximo curso en el tercer piso del fútbol español.

Como ha sucedido en las otras experiencias que ha tenido el Racing en Segunda B, al equipo le corresponderá un grupo en función del ámbito geográfico al que pertenezca. Como siempre, a buen seguro que habrá polémica y diferentes propuestas. En los últimos años, el conjunto cántabro ha tenido que jugar primero con gallegos, castellanos, extremeños y navarros para, en sus dos últimas experiencias, concentrarse en el País Vasco, Asturias y La Rioja, preferentemente. Todo dependerá de los equipos que haya que colocar y de los diferentes intereses a consensuar. En este caso, siempre suele haber quien tiene más poder de persuasión o de influencias que otros.

En esta ocasión, la polémica con la distribución de los grupos quizá sea incluso mayor porque, dentro de cada grupo, se formarán dos subgrupos de diez equipos. Cada uno se dividirá en dos y el primer capítulo de esta nueva Segunda B será una liga entre estos diez equipos que dará lugar a los primeros 18 partidos y en los que se producirá ya el primer corte. De partida, en esta primera mini liga ya se decidirá si te ganas directamente un billete para la Segunda B Pro del siguiente curso y, sobre todo, si vas a jugar por el ascenso en lo que queda de curso o si ya vas a quedar apeado de esta batalla.

En concreto, cada equipo jugará dos partidos con cada uno de los otros, uno en campo propio y otro en el del rival. Y serán los tres primeros clasificados de cada uno de estos subgrupos de diez equipos quienes se clasifiquen y se junten después con los otros tres clasificados del otro subgrupo que se formó a partir de su grupo. Y entre esos seis equipos se disputará otra liga obviamente mucho más corta que constará de sólo diez partidos. Esto quiere decir que contra los otros dos equipos con los que cada uno de los seis elegidos coincidió en el subgrupo jugará cuatro partidos.

Los tres mejores en esta mini liga de seis equipos más el mejor cuarto serán quienes jueguen los playoffs de ascenso. Esto quiere decir que un equipo comenzará a disputar la fase de ascenso después de haber jugado 28 partidos, que son diez menos de lo habitual: 18 de la primera fase (el subgrupo de 10) y diez de la segunda fase (la liga de seis, los tres mejores de cada subgrupo).

16 al KO. En definitiva, serán tres equipos de cada grupo de veinte más el mejor cuarto quienes se clasificarán para los playoff. En total, son dieciséis los equipos que lograrán el pase para una fase de ascenso que también será diferente a las habituales y a las que ha conocido el Racing en sus últimas aventuras en Segunda B. No habrá liguilla, ni doble vida para los líderes, sino que jugarán al KO, como si disputaran unos octavos de final de una Copa del Rey. En este sentido, todavía hay aspectos abiertos que se irán dilucidando como, por ejemplo, establecer si habrá algún tipo de ventaja para los equipos que han salido campeones de grupo.

A lo que va a obligar este modelo de competición es a que los equipos comiencen la temporada al cien por cien. La pretemporada adquiere una importancia tremenda porque los equipos no pueden salir a encomendarse a una larga temporada y a coger el pico de forma en la segunda vuelta, cuando poco a poco se vaya acercando lo bueno. El Racing no se podrá permitir, por ejemplo, un inicio dubitativo como en la temporada entrenada por Pedro Munitis, al que le hicieron tan tarde el equipo que cuando comenzó a carburar la maquinaria ya había pasado casi un mes de competición y estaba lejos de la primera plaza. No son pocos los equipos que parten como favoritos y les cuesta coger el sitio que teóricamente les corresponde. Ahora no pueden esperar a verse arriba porque los nervios llegarán mucho antes que de costumbre. En 18 partidos, el proyecto que aspire a todo deberá estar entre los tres primeros porque, de no conseguirlo, lo que queda de curso se puede convertir en una auténtica tortura porque ya no tendrá posibilidad de jugar por el ascenso.

Queda por conocer qué camino les quedará por recorrer a los equipos que no logren clasificarse entre los tres mejores de cada subgrupo. Y ahí habrá una nueva división. Los tres peores se verán ante un escenario similar al de los tres mejores, pero, obviamente, ya no jugarán por subir, sino por no bajar. Esto quiere decir que de esa primera fase saldrán treinta equipos que jugarán por subir a Segunda el próximo curso y otros treinta por no caer a Tercera. Se trata de formatos similares con un dramatismo similar y con sólo cuatro agraciados por un lado pero con más desgraciados por el otro. En este caso, descender conllevará unas consecuencias mucho más grandes porque, al nacer la Segunda B pro, ya no caerán a una cuarta planta del fútbol español, sino a una quinta. Como se ve, va a ser una temporada clave para todos los equipos, ya que habrá muchos objetivos en liza: ascender, clasificarse para la Segunda B pro y no descender.

10 para la pro. Los cuarenta equipos que no jugarán ni por saltar de categoría ni por caer en el pozo que será la Tercera División lucharán por las diez plazas que queden de la Segunda B pro. En esta nueva categoría estarán, de partida, los cuatro equipos que bajen de Segunda División, los doce perdedores del playoff y los catorce equipos que se clasificaron entre los tres primeros del subgrupo de 10 pero que no lograron superar el segundo corte y que, por lo tanto, no pudieron pugnar por ascender. La suma de todos ellos forman treinta equipos, por lo que quedarán diez equipos por clasificarse.

Estas diez plazas se las jugarán entre quienes quedaron cuartos y séptimos de esa primera mini liga de 18 partidos que disputaron los subgrupos de diez. Está por decidir qué formato utilizarán para designar esta decena de billetes pero la que más fuerte suena ahora mismo es realizar otra serie de eliminatorias similar a la que se llevará a cabo en la fase de ascenso.

Lo cierto es que no es fácil aclararse sobre cómo va a funcionar la categoría la próxima temporada. Quienes lo tendrán muy claro serán los técnicos encargados de confeccionar el equipo, que deberán acertar antes de lo habitual sin dejar los deberes para el mercado invernal, ya que esa primera fase de 18 partidos será fundamental, ya que hay que quedar entre los tres mejores para poder seguir dando sentido a la temporada y para, además, tener ya garantizada una plaza en la Segunda B pro. Será recomendable no dejar la confección del plantel para última hora para poder trabajar con él durante la pretemporada y comenzar al más alto nivel. El curso en su totalidad, incluso logrando el objetivo, va a tener bastantes menos partidos que una campaña convencional.

A buen seguro que los equipos punteros se empezarán a mover por los jugadores importantes a partir de la disputa del playoff de ascenso a Segunda División que arrancará este próximo fin de semana. Muchos estarán a la espera de lo que sucede ahí para decidir si siguen en sus equipos o, por ejemplo, aceptan una teórica propuesta del Racing.

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