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El Diario de Cantabria

RACING

SECRETO TRAS LA PUERTA

  • Tanto Luis César Sampedro, entrenador del Deportivo, como Iván Ania entrenan a puerta cerrada
  • El técnico gallego prepara un buen número de cambios en su once para El Sardinero
  • Al menos cartas tiene el técnico asturiano
Iván Ania, mostrando toque de balón durante un entrenamiento. / Cubero
Iván Ania, mostrando toque de balón durante un entrenamiento. / Cubero
SECRETO TRAS LA PUERTA

Es obvio que el partido del sábado no es una final porque no hay ningún título en juego y habrá vida más allá de lo que pase en el terreno de juego. No hace falta precisarlo a cada momento porque incluso es posible que acabe en empate y no haya uno que se vaya de fiesta mientras el otro llore, sino que pueden acabar los dos entre lágrimas porque, aunque a estas alturas a ninguno de los dos le vale ya firmar tablas, es algo que se puede dar. No sólo es posible, sino que incluso es probable. Si a aficionados y periodistas les gusta decir que es una final es porque cambian el significado literal de dicho término para convertirlo en sinónimo de partido trascendental. Porque nadie levantará una Copa, pero puede ser un partido que marque el futuro del que pierda. Se pondrán en juego tres puntos más, pero no son puntos como los demás, sino que tienen mucho más valor. Tanto el Racing como el Deportivo se van a jugar media vida y quizá por eso los dos entrenadores están poniendo especial celo en que no se vean sus cartas.

Ambos equipos entrenaron ayer a puerta cerrada, sin que los medios de comunicación pudieran estar presentes en las sesiones. Es algo que Iván Ania ha convertido en habitual en el presente campeonato, cuando ni siquiera está permitiendo que los aficionados acudan a La Albericia a ver a sus jugadores ejercitarse en el día a día. Sin embargo, en el Deportivo ha supuesto toda una novedad. No lo estaba haciendo Anquela y tampoco Luis César Sampedro, que ante el Racing sumará su tercer partido consecutivo al mando de la nave. Su equipo, al igual que el santanderino, también descansó el lunes y el martes se ejercitó a doble sesión pero sin demasiada carga física. Por la mañana se centraron en el vídeo y en analizar la multitud de fallos que cometieron contra el Málaga y por la tarde se quedaron en el gimnasio. Fue ayer cuando el técnico gallego comenzó a mover ficha para planear lo que puede ser una revolución en su once.

Las motivaciones de Iván Ania para esconderse son diferentes. Es difícil que baraje de nuevo toda la baraja para poner cartas demasiado diferentes sobre el tapete. Es algo que hizo entre el desastre de Vallecas y la goleada contra el Mirandés, pero nada más. Entonces cambió a medio equipo, algo que nunca había hecho antes. El entrenador asturiano confirmó el pasado año que no es amigo de tener un once que todo aficionado pueda recitar de memoria, ya que acostumbró a su gente a esperar uno o dos cambios por encuentro. Rara vez fueron más y nunca fueron menos. Y lo cierto es que tampoco se espera una revolución como la que parecen plantear en La Coruña para el partido del sábado.

Iván Ania viene de estar satisfecho con el envite que hicieron los suyos en Huesca y con el segundo tiempo completado en Tenerife. No viene de ningún naufragio. Además, es consciente de que tampoco tiene demasiadas cartas como para andar barajándolas. Teniendo en cuenta que el Deportivo llegará con Koné como hombre más adelantado, es fácil pensar que Olaortua saltará de inicio para intentar contrarrestar su endiablada velocidad. Más aún, después de haber entrado en el descanso del envite del pasado domingo en sustitución de un Alexis que no encontraba la manera de ser él mismo. También es posible que vuelva Moi a la alineación para que Buñuel recupere su puesto habitual pero, más allá de eso, no se esperan muchos más cambios. Y da la sensación de que sólo Dani Toribio podría tener alguna opción.

La historia es diferente en territorio gallego. Allí cambiaron de entrenador hace un par de semanas pero las cosas no han cambiado, ya que Luis César Sampedro se ha estrenado con derrota tanto contra Las Palmas como contra el Málaga. Además, incluso le han echado en cara que, en el fondo, el pasado fin de semana comenzó a jugar contra el equipo andaluz con el mismo esquema y con los mismos jugadores por los que había apostado Anquela antes de ser cesado al no ser capaz de poner la maquinaria en marcha. Sin embargo, parece que eso va a cambiar en Santander. El nuevo técnico del equipo coruñés quiere empezar a hacerse notar. De hecho, le ficharon para eso.

Luis César empezó por solicitar a los empleados del club que volvieran a poner las lonas en la Ciudad Deportiva de Abegondo, que es donde se ejercita habitualmente el equipo blanquiazul, pera que no hubiera ojos ajenos espiando. Lo que sucede es que sí los hubo. Al contrario que en las instalaciones Nando Yosu, donde se hace complicado adivinar qué está sucediendo más allá de la puerta cerrada, en el campo de entrenamiento de los deportivistas parece que sí se puede. Y Luis César no está probando un cambio de sistema, pero sí varias novedades importantes en el once para intentar dar un giro brusco a la peligrosa tendencia que viene marcando la temporada del Deportivo.

El conjunto gallego está inmerso en una serie de once encuentros sin ganar y su técnico, que ha debutado con dos derrotas, tratará de cambiar la dinámica el sábado en El Sardinero porque los nervios ya empiezan a ser importantes. Se nota en el entorno del club, con una directiva cuestionada contra la que incluso ha cargado Lendoiro, que sigue estando ahí. De hecho, se ha llegado a recordar que la actual racha que acumula el bando coruñés es la peor de su historia en Segunda División. Y es que, se trata de un equipo que fue confeccionado para luchar por el ascenso, tal y como hizo el curso pasado, pero que a estas horas está en el lado opuesto de la clasificación a donde esperaba estar a estas alturas.

medio campo. Detrás de las cortinas que se extendieron en el tercer campo de las instalaciones de entrenamiento, el equipo gallego preparó el choque de Santander con un partido de once contra once. Luis César adelantó a Peru Nolaskoain, el jugador cedido por el Athletic que ya se enfrentó al Racing el curso pasado cuando militaba en su filial, al centro del campo y al japonés Gaku Shibasaki al enganche, lo que indica que quiere dar más cohesión y músculo a la medular. Además, introdujo en el teórico once al griego Lampropoulos, suplente el pasado fin de semana ante el Málaga (0-2), al serbio Jovanovic y al delantero Mamadou Koné, que es bien conocido por la parroquia racinguista y que, además, visitará El Sardinero por vez primera desde que fuera traspasado en el verano del 2015.

Si se confirma esa alineación, se caerían del once, respecto al anterior partido, el vasco Ager Aketxe, titular indiscutible hasta ahora; Víctor Mollejo, que también ha sido un habitual en las formaciones iniciales del Deportivo, y Samuele Longo, que ha actuado como referente ofensivo en las citas más recientes. Es normal que Luis César esté intentando dar con la tecla pero también es cierto que resulta peligroso comenzar a mover el manzano de manera brusca en busca de soluciones. La semana pasada ya explicó por qué Aritz López Garai, el entrenador del Tenerife. Recordó que si un entrenador hace una revolución para solucionar un problema o cambiar una tendencia, coge el riesgo de quedarse sin vía de escape si la cosa no sale bien. En ese sentido, el gallego se la puede jugar en El Sardinero pero, por otro lado, tampoco le queda otra opción que hacerlo.

El Deportivo ya ha quemado una carta, que es la del cambio de técnico. Por ahora, han caído tres en Segunda División. Esta misma semana cayó Juan Carlos Unzué, quien llegara al frente del Girona a Santander hace apenas dos semanas. Antes ya había caído Anquela en el equipo coruñés y cinco partidos había durado el argentino Sergio Egea al frente del Oviedo. Desde la sexta jornada está al frente Javier Fernández Rozada y lo cierto es que, poco a poco, va levantando el vuelo. La maniobra, por ahora, salió bien en el equipo ovetense pero no en el coruñés. Lo de Girona está por ver.

En Santander aún no se discute a Iván Ania pero a buen seguro que esté será consciente de que, de no ganar el domingo, el debate empezaría a ser serio sobre si debe continuar al frente de la nave o no. Él es un hombre de fútbol y sabe cómo funciona esto. Una derrota condenaría al equipo verdiblanco al último puesto pero, sobre todo, quedaría lastrado por no haber sido capaz de ganar más de un solo encuentro de trece disputados. Es obvio que así no se va muy lejos. Por eso el partido de El Sardinero el sábado no será una final literalmente hablando, pero como si lo fuera. Y lo bueno es que el Racing la jugará en casa, en el escenario donde ha conseguido su única victoria hasta el momento. Está ahora en una fase del calendario  ideal para empezar a dar pasos pero hay que ganar desde ya.

Para ello, el entrenador se encerró ayer con sus hombres para completar un entrenamiento excesivamente condicionado por la lluvia. A buen seguro que el equipo no pudo completar los ejercicios y actividades programadas por el intenso aguacero que cayó. Buena parte del campo número uno quedó anegado y se tuvieron que mover hasta el dos. Quizá recuperen algo de tiempo hoy, pero se espera una sesión muy relajada como corresponde a la que toca afrontar a 48 horas del partido. Por eso ya no será a puerta cerrada. Hoy no habrá secreto pero a buen seguro que mañana lo volverá a haber. Porque no es una final, pero los días previos mantienen una tensión maniatada muy importante.

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