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El Diario de Cantabria

«No podemos ir de sobrados»

Mantilla, que ha sido titular en tres de los últimos cinco partidos, percibe que el Racing está actuando cada vez más «como equipo»

Álvaro Mantilla, entrenando ayer en las instalaciones Nando Yosu. / Hardy
Álvaro Mantilla, entrenando ayer en las instalaciones Nando Yosu. / Hardy
«No podemos ir de sobrados»

 

Aunque el presente es muy puñetero, lo cierto es que competir en Segunda B es toda una rareza dentro de la centenaria historia del Racing. Hasta la presente década, apenas había caído en un par de ocasiones tan abajo, pero ahora se está pasando seis de los últimos ocho años en la categoría de bronce. Además, hasta el primer año de Ángel Viadero, en el que se quedó a las puertas tras batir el récord de puntos, siempre había subido a la primera y, hasta justamente un año después, siempre se había, por lo menos, clasificado para el playoff. Lo normal es que el club cántabro se comporte como un gigante en una liga que por trayectoria y masa y repercusión social no debería corresponderle, pero lo cierto es que cada vez está más sumido en ella. Los rivales se han acostumbrado a jugar contra él, ya no desprende ese esplendor, nadie se acompleja y todos tienen claro que es uno más ante el que se puede sumar. Quizá por eso cada vez le cueste más. Tanto es así, que queda poco para acabar enero y los puestos de playoff de descenso están a un solo punto.

Nadie gana con el escudo y el Racing cada vez menos. Ya no brilla y da esplendor ni se doblegan las rodillas cuando va a campos que antes le veían desde tan lejos. Y los jugadores lo saben. Incluso los recién llegados han confirmado que fichar por el conjunto cántabro no lo hace todo más fácil, sino un poco más difícil porque son pocos los equipos de Segunda B que acumulen tanta atención y tanta presión. La mayoría de equipos a los que se enfrentan apenas tienen un seguimiento mediático diario y el Racing llena páginas y horas de radio. Eso pesa. Y se nota en las piernas. Por eso un jugador del equipo verdiblanco no sólo ha de ser bueno, sino también tener carácter.

Y carácter tiene para repartir Álvaro Mantilla. Éste no sabe dar en cada partido un porcentaje menor al cien por cien, pero no todos son iguales. Lo bueno es que, si alguno de sus compañeros se pensaba que la historia iba a ser diferente, parece que ya ha despertado. De hecho, el defensor cántabro asegura que, a día de hoy, todos los jugadores de la plantilla se han «mentalizado de que en esta liga, en Segunda B, no puedes ir de sobrado». Y cree que, «alguna vez, igual» ha podido suceder algo de eso y han caído en ese «pecado». Y es un error. Y más aún en un grupo como el que le ha tocado al Racing, donde puede haber rivales mejores o peores, pero todos resultan tremendamente competitivos cuando juegan en casa. «Ya hemos visto que cualquiera te roba y te mete gol con poco. Por eso tenemos que ser, por encima de todo, un equipo, porque, con la calidad que tenemos, después podremos ofrecer más», advierte.

Mantilla ha enlazado dos titularidades consecutivas por vez primera esta temporada. De hecho, ha jugado de inicio en tres de las últimas cinco jornadas, por lo que da la sensación de que poco a poco se va asentando con más fuerza en el primer equipo. En Getxo incluso marcó el gol del empate y en La Florida fue el mejor de su equipo. «Poco más puedo pedir», admite. «Necesitábamos ganar en Portugalete para que la gente estuviera un poco más tranquila aunque ahora nos falta mejorar aspectos del juego que, poco a poco, nos asiente en la senda de la victoria», añade.

Para Mantilla, aficionado del Racing desde bien pequeño y habitual en la grada de Los Campos de Sport desde que tenía los dientes de leche, formar parte del primer equipo verdiblanco es todo un sueño. Sin embargo, no se puede decir que esté siendo una temporada de ensueño, sino más bien complicada. Ni los jugadores se esperaban ver en el meollo en el que están metidos y mucho menos los racinguistas de a pie. Y el defensor cántabro, que también ha estado al otro lado, comprende lo que está pasando. «Cuando eres aficionado, lo quieres todo y lo pides todo, pero luego lo vives por dentro y te das cuenta de que es una situación muy jodida», admite. No es fácil y menos aún en el Racing, que, como recuerda Mantilla, «es un grande». «Y estar metido en Segunda B en estas circunstancias es muy jodido», insiste.

No está siendo sencillo gestionar la situación y, para hacerlo un poco más llevadero y tener un ‘guía espiritual’ que les ayude, el club contrató la semana pasada a un psicólogo. Mantilla reconoce que él está llevando bien esa presión acumulada por la difícil situación clasificatoria porque cuenta a su lado con su novia, amigos y familia. Tiene a toda su gente consigo pero recuerda que hay compañeros que han venido de fuera que no tienen ese sostén. Por eso recalca que los que son de aquí o están también con los suyos les están «apoyando» para que estén mejor. La mejor medicina podría ser un cambio en la tendencia de resultados a partir de la última victoria. De hecho, Mantilla afirma que dentro del vestuario tienen «mucha esperanza» en que lo sucedido en La Florida marque un antes y un después. «Tanto a ese partido como al del Real Unión fuimos con la mentalidad de que íbamos a ganar y, aunque en éste no estuvimos bien, en Portugalete fuimos un equipo de verdad y conseguimos la victoria luchando y peleando», relata el defensor verdiblanco.

Confía el jugador cántabro es empezar a «sumar victorias» de manera continuada. Tiene claro que han de dejar escapar muy pocos puntos de aquí hasta el final «para ser primeros». Porque, a pesar de lo difícil que se ha puesto, asegura que «el objetivo vital es el ascenso». Y para ello conviene saltar a la «siguiente ronda con los máximos puntos posibles», lo cual ahora «es un problema porque nos hemos dejado puntos y ahora tenemos que hacer una segunda vuelta perfecta para recuperarlos».

Cree que algo ha podido cambiar al verse a sí mismo y al ver a sus compañeros actuando más como un equipo. Tanto es así que, cuando el pasado sábado pitaron el penalti en contra que podía haber sido la puntilla en un contexto de debilidad mental como la que arrastraba el conjunto cántabro, Mantilla se mostró seguro de que no iba a tener consecuencias finales en el resultado. Recuerda que, cuando sonó el silbato, se dijo a sí mismo «otra vez no», pero luego, de pronto, se le presentó una luz: «Pensé que o lo iba a parar o que, si lo metían, íbamos a remontar, ya que veía al equipo muy junto y actuando como un verdadero equipo».

Más cómodo de lateral derecho

El tipo de partido que se dio en Portugalete se amoldaba a la perfección a las aptitudes del propio Mantilla. Él lo asume porque reconoce que su «punto fuerte» y donde se siente «más cómodo» es cuando la historia se desarrolla a partir del «juego directo» y de «acciones muy defensivas» en las que él se siente poderoso. Sin embargo, el canterano es bien consciente del equipo en el que está y que no puede quedarse simplemente ahí, sino que debe seguir creciendo como futbolista y como defensor. En ese sentido, sabe que su «mejoría individual» ha de pasar por soltarse más «con el balón». Asume que, desde el punto de vista defensivo, «todo el mundo puede mejorar también», pero ahí siente que ya da la talla. «Es, sobre todo, con balón y cuando juego como central cuando he de conseguir tener más calma y si, por ejemplo, juego con el portero, que él me la pueda devolver y salir», afirma el jugador cántabro.

Rozada decidió quedarse con Mantilla en el primer equipo porque le podía valer para tapar cualquier agujero en defensa pero, sobre todo, pensando en el lateral derecho. De hecho, el primer partido liguero lo comenzó con él en el puesto del ‘dos’. Sin embargo, a partir de ahí ha ido alternando ese rol con el de central. Es en este último donde se está haciendo fuerte para contrarrestar la poca velocidad que tienen los demás centrales del equipo. Él cumple bien pero también reconoce que se siente «más cómodo», porque es donde ha jugado «toda la vida», en el lateral derecho. «Jugué seis años ahí y estoy más cómodo  porque tengo los mecanismos bien metidos en la cabeza y sé todo lo que tengo que hacer en cada momento», detalla. Sin embargo, él mismo recuerda que tanto en el juvenil de División de Honor del Racing como el curso pasado en el Laredo también ejerció como central, puesto donde también se encuentra cada vez más a gusto: «No lo tengo tan trabajado y entrenado pero, poco a poco, me voy asentando también ahí».

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