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El Diario de Cantabria

«El partido del domingo puede marcar mucho», avisa Cedric

El delantero reconoce que está en su mejor momento tras «haber encontrado una estabilidad dentro y fuera del campo»

Cedric volverá a ser, seguramente, el delantero centro en el partido del domingo en Zaragoza. / -Hardy
Cedric volverá a ser, seguramente, el delantero centro en el partido del domingo en Zaragoza. / -Hardy
«El partido del domingo puede marcar mucho», avisa Cedric

os que lo hayan hecho estén de vacaciones, en una especie de estado de espera hasta que llegue el resto. Hay muchas cosas que no se pueden hacer pero muchas otras que sí y Cedric, que es el único delantero que se ha librado del confinamiento al haber sido el titular en Tarazona y haber entrenado con los titulares el día siguiente, que fue cuando cupo la posibilidad de que Pablo Andrade entrenara portando ya el coronavirus encima, admitió ayer, tras la segunda sesión de la semana y haber descansado el día anterior, que están siendo entrenamientos «raros pero exigentes». La maquinaria no se ha parado, sino que, como resaltó, este tiempo raro que le está tocando al Racing atravesar está siendo «muy exigente».

«Estamos trabajando para el partido del fin de semana, ya que tenemos un partido muy importante para nosotros y no podemos caer en la relajación», apuntó el ariete verdiblanco. El equipo se juega en Ebro dejarlo todo visto para sentencia o, en el caso de perder, incluso meterse en unos problemas que a día de hoy no contempla. Y, para preparar ese compromiso que espera en Zaragoza, Aritz Solabarrieta está dejando las sesiones tácticas para cuando estén todos porque tiene poco sentido hacerlo con sólo diez futbolistas. 

«Tácticamente, no estamos trabajando absolutamente nada, pero físicamente muchísimo», precisó Cedric. Tanto es así, que incluso afirmó que, por ejemplo el entrenamiento de ayer había sido «uno de los más exigentes» de toda la temporada. Y se explicó: «Somos sólo nueve (más Lucas Díaz, que se ejercita a parte con Dorronsoro) y, al final, no es como cuando somos veinte, que siempre te puedes escaquear o esconder un poco. Ahora no se escapa ni un detalle, todo está muy fijado y mirado y por eso hay que trabajar muchísimo».

Llevan los futbolistas, como el resto, atravesando un año de experiencias nuevas a las que no queda otro remedio que amoldarse. En los últimos días, han conocido lo que es quedarse divididos en dos, entre los que están en casa y los que están pudiendo seguir con una vida más cercana a la normalidad. «Nos tenemos que acostumbrar porque ya sabemos en la situación en la que estamos», apuntó el delantero verdiblanco. Con todo, recordó que quienes están confinados «también están trabajando mucho y pronto llegará ya el momento en el que nos juntemos todos».  «Cada uno es responsable y consciente de la situación que hay», añadió.

El partido contra el Ebro es importante y, según Cedric, en el vestuario son conscientes de dicha realidad. Aseguró que todos están «mentalizados, tanto los que están en casa como los que están entrenando, de que es un partido muy importante, que puede marcar mucho y que por eso hay que prepararlo bien». Todo ello, independientemente de la «dificultad» que ha sumado el equipo en las dos últimas semanas por culpa del confinamiento y las cosas «raras» fruto de la situación pandémica que está asolando el mundo. «Tenemos que afrontar con responsabilidad y también con ambición», sostuvo.

Es difícil ocultar que el partido puede poner punto y final a cualquier tipo de suspense porque, de ganarlo, el Ebro se quedaría a diez puntos. «Los números están ahí», confirmó Cedric. Con todo, éste también advirtió que «con el fútbol nunca se sabe» porque, de hecho, todo lo bien que se ven hoy las cosas se pueden ver un poco más torcidas la próxima en el caso de volver con una derrota de Zaragoza. De este modo, entiende que «haciendo un buen partido y ganando, los deberes quedarán más o menos encaminados».

Gane o pierda el Racing, Cedric descarta que el equipo pueda caer en una cierta relajación después del partido contra el Ebro. «No cabe», resumió. Dejó claro que el equipo lleva sobre sí «la responsabilidad y las ganas de afrontar este tramo final con una motivación muy grande». E insistió en que no hay razón para dejarse llevar ni después de haber alcanzado el objetivo matemático y, de esta manera, adelantó que seguirán «preparando los partidos con la misma ilusión y la misma mentalidad de ganar». Será positivo no sólo desde un punto de vista colectivo, sino que precisó que también lo será desde una perspectiva individual.

En su caso, está disputando el tramo final de la competición en su mejor momento de la temporada. Así lo admite él mismo. Reconoció estar jugando «más liberado» tras haber «encontrando una estabilidad, sobre todo mental, tanto dentro como fuera del campo, lo cual es importante». «Venía de un proceso de lesión que hace que cueste un poco coger el ritmo. No das a un botón y dices ‘ya estoy bien’», recordó. Considera que «con el tiempo» se ha ido encontrando mejor y, además, está teniendo la oportunidad de «plasmarlo» sobre el campo. «Que la gente lo pueda ver y que pueda empezar a creer que puedo ser un jugador apto para este club es importante para mí», admitió.

No teme Cedric que el parón sufrido estos días por el positivo de Pablo Andrade pueda afectar a la buena trayectoria que venía dibujando porque, de hecho, le resta trascendencia a lo sucedido: «Sólo ha sido un fin de semana sin jugar y, además, en mi caso he seguido entrenando y trabajando con cierta normalidad». Apenas tuvo que estar dos días en casa hasta que le hicieron la PCR y unos pocos entrenamientos con un número reducido de compañeros, pero a partir de hoy confían en volver a la normalidad.

Lo que e ha convertido en costumbre ahora que ha conseguido enlazar una serie de titularidades es que sea de los primeros cambios del entrenador. De hecho, ha jugado de inicio en trece partidos pero sólo ha podido completar uno. Más que quejarse de lo que no tiene, prefiere valorar lo que sí tiene y recordar esos momentos en los que, por ejemplo, ha estado lesionado «y soñaba con jugar un minuto o estar sentado en el banquillo». Admite que le cambian mucho pero prefiere «valorar lo que juegas». «Entiendo que hay gente que se pueda molestar cuando le quitan, pero son minutos que querías cuando estás lesionado», explicó. Todo ello, sin renunciar a la ambición de jugar más porque, además, él se encuentra «bien físicamente», pero es una cuestión del entrenador. Al final, con los cambios siempre se suele buscar frescura arriba y eso le afecta a él para bien si empieza en el banquillo y para mal si juega de inicio.

«El partido del domingo puede marcar mucho», avisa Cedric
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