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El Diario de Cantabria

Objetivo, llegar al derbi

Álvaro Bustos confía en poder jugar el próximo partido contra el Laredo | Lo primero, es quitar el miedo», asegura después de completar el lunes su primer entrenamiento con la protección especial que le han colocado

Captura de pantalla 2021-02-10 a las 4.20.35
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Objetivo, llegar al derbi

Si a alguien favorece no tener partido este fin de semana es a los lesionados. A día de hoy, el Racing tiene dos y ambos tienen pinta de que la próxima semana podrán estar ejercitándose con el resto de la plantilla, por lo que Solabarrieta sueña con tener a todos sus hombres disponibles para recibir al Laredo en Los Campos de Sport. A uno de los que está en el dique seco estos días ya le sucedió lo mismo en la primera vuelta, cuando sufrió una pequeña rotura de fibras antes de que el equipo encadenara el aplazamiento del partido de Sarriena con la jornada de descanso. Eso hizo que no se perdiera prácticamente nada y ahora pretende repetir esa misma historia. Hace apenas una semana que fue intervenido quirúrgicamente pero su intención es haber causado baja sólo en el partido del pasado fin de semana. Quiere estar en el derbi contra el Laredo.

Buena noticia fue ver a Álvaro Bustos el lunes entrenando en las instalaciones Nando Yosu. Lo hizo en solitario, con ejercicios adaptados para él y con una férula que le protegía la muñeca operada. Es consciente de que, para cumplir el objetivo de perderse lo menos posible y poder jugar contra el ‘Charles’, «lo primero es quitar el miedo», ya que, a los niveles de exigencia que está el Racing, no puede ayudar al equipo si ha de estar en todo momento pendiente de su zona intervenida y con miedo a hacerse una avería gorda. «Tienes que saber que puedes caer y por eso has de aprender a hacerlo sin apoyar la muñeca», explica el propio extremo izquierdo, que tiene todos estos días por delante para acostumbrarse a nueva carrocería para, la próxima semana, intentar dar un paso hacia delante.

«Si quito ese miedo que pueda tener y me veo con confianza, ya que el dolor tampoco es mucho, podré volver», vaticina Bustos. Y cuando lo consiga no tendrá por qué haber perdido prácticamente nada del estado de forma que venía enseñando porque, «al ser una lesión de muñeca, no te impide entrenar, correr y hacer fuerza». Es importante que no pase demasiado tiempo porque el centrocampista gijonés estaba atravesando un gran momento de forma. Sobre todo, desde que el entrenador se animó a ponerle en su posición natural, ya que durante un buen número de encuentros tuvo que lidiar con la posición de carrilero, donde simplemente se tuvo que limitar a cumplir la papeleta. De ser un gran extremo, tuvo que pasar a ser un carrilero mediocre.

Él mismo reconoce que en las semanas previas a su lesión se estaba encontrando «muy bien y haciendo goles». De hecho, marcó uno en cada uno de los tres últimos partidos que jugó iniciando la racha desde el punto de penalti contra el Portugalete, continuando con el tanto de cabeza que adelantó a su equipo contra el Bilbao Athletic al aprovechar un buen centro de Soko y, por último, el que celebró en Vitoria contra el Alavés B, que fue el que dio la vuelta al marcador al hacer bueno un gran centro de Ceballos.

«Estaba aportando, pero va a ser un parón muy corto y en nada estaré ya de vuelta», se anima el extremo asturiano. En ese partido en Vitoria en el que anotó el tercer gol en tres partidos fue donde, precisamente, cayó lesionado. Él mismo la recuerda en unas declaraciones concedidas a la página web oficial del club: «Fue una jugada rápida, el central entra bastante fuerte pero toca balón y a mí también, por lo que me lleva por delante y me apoyo con lo que puedo». Sucedió casi a los veinte minutos de juego, cuando se iba directo hacia el interior del área hasta que fue frenado. Recuerda que, en ese momento, sintió dolor y notó que se había hecho «daño en la muñeca». Así se lo dijo al árbitro, pero Bustos no pidió el cambio. «Había que seguir porque era un partido para continuar», sostiene.

Bustos habló con el fisioterapeuta en el descanso para pedirle que le vendara la muñeca porque seguía sintiendo cada vez más dolor una vez que el cuerpo se iba enfriando, pero en ese momento no pensaba que fuera a ser tan grave. «No creí que se hubiera roto nada porque tampoco dolía para eso. Me esperaba que fuera un esguince fuerte o algún ligamento, pero no algo como para tener que operar», confiesa el extremo rojiblanco. Sin embargo, esa percepción fue cambiando conforme avanzaban las horas de ese domingo. Finalmente, le realizaron una prueba de imagen en la que vieron que había una fractura del escafoides y que, por tanto, lo mejor era pasar por quirófano.

En condiciones normales, una operación así conlleva seis semanas de convalecencia hasta que suelden bien las zonas afectadas. Lo bueno es que un futbolista no ha de utilizar las manos para casi nada, por lo que puede estar en disposición de jugar siempre que disponga de una buena protección y, sobre todo, de que se demuestre a sí mismo que no va a quedar condicionado. El Racing ya había tenido un precedente reciente prácticamente idéntico, ya que Héber Pena también pasó por el quirófano por una fractura del escafoides y sólo once días después estaba jugando con su equipo sin que su nivel se viera apenas resentido. Es lo que espera Bustos que suceda con su historia particular. Ya se perdió el partido contra el Leioa pero quiere estar presente contra el Laredo.

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