Racing | Figuras para la historia

Manolo Higuera: El guardián del orgullo

Manolo Higuera y Sebastián Ceria celebran sobre el césped de El Sardinero el regreso del Racing a Primera División tras culminar una de las reconstrucciones más emocionantes del fútbol español.

Exfutbolista, abogado y presidente en los años más difíciles del club, Manolo Higuera se convirtió en una figura clave para evitar la desaparición del Racing y devolverle la estabilidad que hoy permite celebrar el regreso a Primera División.

Existen figuras cuya trayectoria no se puede medir únicamente en goles, títulos o balances económicos, sino en la cantidad de alma que le han inyectado a una institución cuando esta se encontraba en su hora más oscura. Manolo Higuera pertenece, por derecho propio, al olimpo de los nombres que definen la esencia del Real Racing Club de Santander.

Exfutbolista, abogado de prestigio y presidente en dos etapas cruciales, Higuera ha demostrado a lo largo de su vida que su relación con el club verdiblanco trasciende los cargos: es una cuestión de fidelidad, coraje y un amor incondicional a unos colores.

El canterano que sintió la camiseta

Para entender la figura de Manolo Higuera, hay que remontarse a sus orígenes sobre el césped. Como jugador, defendió la portería del Racing en una época de fútbol auténtico, barro y pasión. Aquella etapa como futbolista de la casa no solo moldeó su carácter, sino que le otorgó un conocimiento profundo de lo que significa vestir esa camiseta y la responsabilidad que conlleva representar a toda Cantabria.

Ese cordón umbilical con el vestuario y con la grada jamás se rompió, convirtiéndolo en un presidente capaz de empatizar como pocos con el sentir del racinguismo y con la identidad histórica de El Sardinero.

El salvador en la hora más oscura

Sin embargo, el verdadero gigantismo de Manolo Higuera se forjó lejos del césped, en los despachos, durante los años más críticos de la historia moderna del club. Tras las etapas marcadas por el caos institucional, la ruina económica y la amenaza real de desaparición, Higuera decidió dar un paso al frente.

En 2015 lideró el histórico grupo de “los exfutbolistas”, una plataforma nacida para rescatar al Racing del abismo. No buscaba protagonismo ni beneficio personal. Asumió la presidencia de un club herido, prácticamente roto, con el único objetivo de salvarlo.

Con el respaldo de una afición movilizada y una gestión basada en la seriedad jurídica, la transparencia y la defensa del escudo, Higuera consiguió devolver estabilidad a una entidad que había perdido toda credibilidad institucional.

“El Racing no se compra ni se vende; el Racing se defiende.”

Esa filosofía terminó convirtiéndose en una auténtica declaración de principios para miles de racinguistas que encontraron en Higuera la figura de referencia en medio del caos.

El arquitecto de la reconstrucción

La estabilidad que hoy disfruta el Racing tiene gran parte de sus cimientos construidos durante aquellos años de resistencia. Bajo su mandato comenzaron a asentarse las bases deportivas, económicas e institucionales que permitieron al club dejar atrás el modo supervivencia.

Lejos quedaban ya las imágenes de un Racing hundido en los despachos y condenado a pelear por sobrevivir cada temporada. El club empezó poco a poco a recuperar el respeto perdido y a mirar nuevamente hacia objetivos ambiciosos.

Un camino que terminaría desembocando años después en el ansiado regreso a Primera División.

El regreso junto a Sebastián Ceria

Su vuelta a la primera línea institucional en 2023, acompañando el nuevo proyecto liderado por Sebastián Ceria, supuso un nuevo impulso para la entidad. Higuera aportó experiencia, estabilidad y una enorme legitimidad moral dentro del racinguismo.

El club dejó definitivamente atrás los años de incertidumbre para convertirse nuevamente en un proyecto sólido y competitivo, capaz de mirar cara a cara a cualquier rival en LaLiga Hypermotion.

Hoy, con el Racing nuevamente en la élite del fútbol español, la figura de Manolo Higuera emerge como la de uno de los grandes responsables de que el club siga vivo.

Porque hubo un tiempo en el que el Racing no luchaba por ascender, sino por sobrevivir. Y en aquella batalla, Manolo Higuera nunca se escondió.

Quizá por eso buena parte del racinguismo lo considera mucho más que un expresidente. Lo considera el guardián del orgullo y la dignidad de un club que jamás se rindió.