14.08.2020 |
El tiempo
viernes. 14.08.2020
El tiempo
El Diario de Cantabria

COPA DEL REY

La Copa como evasión

  • El Racing debuta esta noche en el torneo del KO con una eliminatoria a partido único en el estadio de la Condomina de Murcia
  • Cristóbal hará numerosos cambios  pensando en el sábado y para dar la oportunidad a los menos habituales
Nuha espera a Yoda para celebrar un gol de Enzo. / cubero
Nuha espera a Yoda para celebrar un gol de Enzo. / cubero
La Copa como evasión

Para colmo, hoy (21 h.) toca jugar Copa del Rey. Es como tener que ir a una fiesta de disfraces tras visitar un tanatorio. Puede terminar siendo bueno porque puede servir para levantar el ánimo de la tropa, pero también puede ser la roca que falta para dejar totalmente hundido a un equipo. Después de completar un partido tan triste como el de Zaragoza, es fácil pensar que el envite de esta noche en la Nueva Condomina puede ser más un castigo que un motivo de ilusión, pero lo cierto es que el Racing debería tomárselo con cierta ambición no tanto para fabricar un futuro en el torneo del KO, sino para cuidar el estado anímico del grupo, que es el primer paso para salir del agujero en el que lleva sumido el conjunto cántabro demasiado tiempo.

El optimista quiere tomarse el partido de La Romareda como una manera de tocar fondo. Quiere pensar que no se puede caer más abajo y que, a partir de ahí, sólo toca remontar el vuelo, pero también los hay pesimistas que piensan que este equipo aún tiene una pala para seguir cavando su propia fosa. El partido de Zaragoza lo entregaron de partida los jugadores verdiblancos con un primer tiempo para enterrar en un ataúd lleno de clavos para impedir que resucite ni tan siquiera en el día del juicio final. Algo hubo para llevarse a la boca en el segundo tiempo, pero poca cosa. Lo peor fue ver durante muchos minutos a un Racing que no competía. Y eso es peligroso. Más aún, cuando el equipo verdiblanco ya tiene la certeza de que se va a comer el turrón en puestos de descenso. Nunca había estado tan lejos de la luz. Son ya cuatro puntos. Una cruz.

La tentación es tirar la Copa del Rey, una competición molesta para quien se está jugando la vida. Puede ser un motivo de ilusión y de esperanza en hacer algo grande y dar la nota, pero el Racing no está para demasiadas alegrías. Su único objetivo a estas alturas es mantener la cabeza sobre el cuello y a estas horas está complicado. Ya la tiene colocada en la guillotina y sólo falta alguien que rompa la cuerda para que caiga la cuchilla. Hay auténtico terror a que lo haga el Oviedo el próximo sábado. Es un partido vital. Es cierto que no será una final porque éstas son muy poco importantes en comparación a lo que se estará jugando el conjunto cántabro contra el equipo asturiano. Será difícil saltar a jugar esta noche sin tener eso en mente pero debería intentarlo porque la mejor manera de afrontar ese vital encuentro será habiendo hecho los deberes en Murcia.

Allí le espera no sólo un equipo que está en una categoría inferior, sino uno a quien tampoco le van demasiado bien las cosas. El Real Murcia siempre aspira a soñar pero no es el caso en el presente curso. De nuevo están atravesando problemas económicos que, al menos esta temporada, parece que se están administrando con cierta cordura y austeridad, echando mano de cantera y con el principal objetivo de no bajar a Tercera. Tanto es así, que tienen el pozo a sólo dos puntos, por lo que tampoco se pueden despistar. 

No hay grandísimas estrellas de la categoría en el equipo pimentonero, que soñaba con haber ganado el pasado domingo a mediodía al Yeclano para tener licencia para soñar y mirar hacia arriba. Debe ser un equipo a quien el Racing gane por mucho que la eliminatoria sea a partido único y a domicilio. No hay excusa. Volver de allí con una derrota sólo serviría para aumentar el estado depresivo del grupo. Y no conviene irse de vacaciones habiendo acumulado derrotas y preocupaciones. De vez en cuando hay que llevarse una alegría a la boca para, por lo menos, cambiar una mala tendencia y no acostumbrarse a la derrota y a las pésimas noticias. Lo malo es que más de lo mismo pensará su rival, que ha demostrado saber competir en este tipo de eliminatorias porque, de hecho, hace bien poco se ha proclamado campeón de la Copa Federación, lo que le ha granjeado 90.000 euros que le habrán servido para limpiar su expediente económico.

El conjunto cántabro va a tener que afrontar los dos últimos partidos del año sin apenas prepararlos. Tras haber jugado el sábado por la noche y haber llegado a Santander a las cuatro de la mañana, el equipo de Cristóbal realizó una ligera sesión de recuperación. Ayer sí pudo entrenar con un poco más de intensidad pero con el freno echado teniendo en cuenta que, lo más importante ante una acumulación de partidos así, es siempre descansar. Al menos, la expedición verdiblanca se ha librado de tener que realizar un largo viaje de ida en autobús porque lo hará en avión. Viajará de Bilbao a Alicante y, desde allí, apenas tiene media hora de trayecto hasta Murcia. Se desplazará en el día, como los grandes, y por esa parte no habrá excusa. De hecho, incluso el viaje de vuelta lo hará también por aire para llegar de la mejor manera posible a la importante cita contra el Oviedo.

Lo que se esperan son rotaciones. Esta competición siempre tiene el aliciente añadido de dar oportunidades a jugadores menos habituales, a aquellos que menos oportunidades están teniendo. Y lo cierto es que en el presente curso hay muchos de esos en el Racing. Los hay, incluso, que parecen estar en el ostracismo más absoluto. Son los casos de Óscar Gil, Cayarga, Barral o Jon Ander, que no ha vuelto a disponer de ninguna otra oportunidad más para ir cogiendo su tono físico desde el partido de Lugo. Curiosamente, en la capital maña sí volvió a escena el delantero de San Fernando y por lo menos le puso ganas. Él tiene claro que está bien y que puede aportar pero no está tan claro que los técnicos opinen como él. Ni siquiera está tan claro que en verdad pueda aportar algo a este equipo.

Lo que es previsible es que Iván Crespo pueda debutar por fin esta temporada. Tras los minutos que tuvo Óscar Gil en el partido contra el Fuenlabrada, el portero cántabro es el único que queda por estrenarse. Habitualmente, la Copa empieza antes y los porteros suplentes ya han tenido a estas alturas su oportunidad de enseñar su verdadero estado de forma, pero ahora toda la competición, que este año estrena formato, les ha hecho esperar. Se trata de un jugador carismático para la afición y que, además, es el capitán y estará con ganas de confirmar que sigue siendo el gran guardameta que tantos puntos dio a su equipo en Segunda B. Lo cierto es que Luca no ha estado nada inspirado en los últimos partidos y el cántabro puede empezar a ver una luz que no veía hace un mes. Que hoy haga un gran partido será fundamental.

En avión. Como el equipo viaja hoy y el club ha decidido no facilitar convocatorias, ayer no se sabía quien se quedaba en tierra. Pero es factible pensar que alguno de los fijos lo hará. Se da por seguro que no se desplazará Yoda para que, por encima de todo, pueda jugar el sábado contra el Oviedo con una protección especial. A partir de ahí, es un poco más complicado pensar que el entrenador pueda sentar también a Enzo y a Cejudo para que esa fundamental línea de tres media puntas cojan aire. Son los que más minutos acumulan y hoy podría ser una buena oportunidad para probar cómo se desenvuelve el equipo sin ellos. Teniendo en cuenta que el cordobés tiene 35 años y no hay que exprimirle, tiene muchas papeletas para incluso quedarse en tierra. Quien ayer entrenó con el equipo fue Rafa Tresaco, en quien podría estar pensando Cristóbal para poblar esa línea de tres media puntas.

La buena noticia es que el entrenador recuperará a Mario Ortiz y Jordi Figueras, que no pudieron jugar en Zaragoza al estar lesionados. De esta manera, no habrá más bajas que las de Kitoko y Yoda por lesión, por lo que habrá que realizar cuatro descartes. Quedará por conocer cómo se toma también el Murcia el torneo copero. El hecho de jugar contra un rival de superior categoría y hacerlo en casa siempre aporta un plus de motivación. Más aún, cuando en cualquier momento, si siguen adelante, se pueden cruzar con un Primera División que les permita hacer una buena taquilla y ayudar a sanear su castigada economía. Con todo, también son conscientes de que no les sobra nada en liga, por lo que el entrenador, como su homólogo racinguista, intentará encontrar un equilibrio.

El Racing ya jugó en Murcia el curso pasado dentro de la Copa del Rey. En aquella ocasión, no fue contra el Real, sino contra el UCAM que dirigía Pedro Munitis. Y al conjunto verdiblanco le fue bien porque ganó 0-2 con un golazo final desde el medio campo de Julen Castañeda. La intención racinguista será repetir esa experiencia y, por lo menos, aprovechar el partido para intentar disfrutar sobre el terreno de juego, algo que a los jugadores verdiblancos les está costando. Les gusta tener el balón y dominar con la posesión pero les cuesta hacerlo en su propia liga. Por eso bajar un escalón y enfrentarse a un rival de inferior categoría puede ser una buena manera de coger carrerilla. Eso, en el mejor de los casos. En el peor de todos, puede servir para hundir aún más la moral de la tropa y la de su entorno. Y será importante acudir el sábado a El Sardinero a un partido tan trascendental con una alegría incorporada.

El primer paso será, como siempre, volver a sentirse fuerte atrás. Es algo que quedó lejos en La Romareda, cuando el Racing se convirtió en un chollo para los hábiles y rápidos atacantes zaragocistas. Sin solvencia atrás no hay nada. En el fondo, es ahí donde se fortalecen unas piernas que tiemblan demasiado en cuanto se recibe un golpe. Y siempre hay que estar preparado para recibir uno porque el fútbol va de eso.

La Copa como evasión
Comentarios