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El Diario de Cantabria

RACING

Granero vuelve a El Sardinero

Hoy vuelve Borja Granero a El Sardinero. Él fue una especie de Pedro Reyes para el racinguismo: o se le odiaba o se le idolatraba. No parecía haber término medio. Había que elegir y fueron muchos los debates sobre su figura. 

Borja Granero, cargando con Juanpe durante su larga etapa en el Racing. / CUBERO
Borja Granero, cargando con Juanpe durante su larga etapa en el Racing. / CUBERO
Granero vuelve a El Sardinero

En total, estuvo cinco temporadas en el Racing en las que vivió de todo: un ascenso, un descenso y tres decepciones. Sobre todo, la última de ellas. Tanto es así, que su último partido con la camiseta del conjunto cántabro fue en Zubieta, en aquel penoso encuentro que será recordado como uno de los puntos más bajos de la historia del club, al menos deportivamente hablando.

Granero será el tercer integrante del denominado ‘Racing de los cojones’ que pase por El Sardinero en el último medio año. Parece que se ha instaurado ese nombre a la plantilla que, pilotada por Paco Fernández, disputó la temporada 2013 - 2014 y que llevó a cabo el histórico plante copero que ayudó a cambiar la historia de la entidad. El primero fue Iñaki en el último partido de la fase regular del curso pasado, el segundo Juanpe cuando vino con el Girona hace unas semanas y el tercero será el valenciano. Los dos primeros pasaron desapercibidos y está por ver si sucederá lo propio hoy con el excapitán. Su vitola de Pedro Reyes quizá lo haga más complicado.

Con Iñaki había razones para haberle pitado cuando volvió por la mala manera que tuvo de forzar su salida del club, pero se le respetó. No hubo pitos pero tampoco todo lo contrario. Con Juanpe, en cambio, había motivos para haberle dedicado una cerrada ovación porque su actitud en aquellos convulsos días de enero del 2014 fueron decisivos para que el club se mantuviera con vida, pero también pasó desapercibido.

El caso de Borja Granero es diferente no sólo porque levantara amores y odios prácticamente por igual, sino también porque no es fácil en el fútbol actual enlazar cinco temporadas consecutivas. Tampoco hay que obviar que para ello fueron importantes sus dos lesiones de ligamentos que sufrió, una en cada rodilla. Eso hizo que hubiera dos campañas en las que apenas pudo participar y en las que terminaría firmando ampliaciones de contrato. Aún así, cuando el Elche, de Segunda División, vino a buscarle con el mercado estival a punto de cerrar en el verano del 2016, él pidió salir, pero no lo consiguió y se tuvo que quedar.

En total, el jugador valenciano, que con el Racing ejerció de medio centro de contención, de media punta llegador, de delantero centro y de central, completó 147 partidos oficiales. Llegó al Racing con 23 años y en aquel convulso primer año disputó 44 partidos entre liga, Copa del Rey y fase de ascenso. Llegó Granero procedente del Recreativo de Huelva y lo hizo como un jugador tímido poco acostumbrado a hablar ante los micrófonos. Nada que ver con cuando se marchó.

La siguiente temporada fue su debut en Segunda División y completó 27 partidos hasta que en la recta final del campeonato, ya con Pedro Munitis en el banquillo, se rompió el cruzado de su rodilla izquierda. Se recuperó al curso siguiente, cuando ya pudo jugar treinta encuentros. Y lo hizo adquiriendo unos galones que no tenía cuando entró en la enfermería y siendo incluso mejor jugador. Fue a partir de ese momento cuando nació el Granero capitán que empezó siendo ídolo para que muchos le convirtieran después en demonio.

La temporada siguiente ya estaba Ángel Viadero en el banquillo. Sólo jugó 18 partidos porque volvió a lesionarse de gravedad siendo parte de esa plaga que interrumpió el inicio de temporada meteórico que firmó entonces el conjunto cántabro. En aquella temporada jugó sólo 18 partidos y llegó a tiempo de disputar la fase de ascenso por mucho que no estuviera a su mejor nivel.

El curso siguiente fue para olvidar. Acabó de mala manera y se intensificaron los odios de buena parte de la grada, que incluso le dedicó pitadas personalizadas en más de un partido. Significativo fue que el día que en el partido que significó el adiós de Ángel Viadero, Granero fuera suplente. Éste mantuvo una estrecha relación con Dani Aquino, otro ídolo caído del racinguismo, y el curso acabó de la peor manera posible después de que el vestuario se convirtiera en una nave difícil de gobernar. Ambos jugadores, el murciano y el valenciano, siempre habían sido muy ‘tribuneros’ y quizá por eso habían estado siempre tan expuestos para bien y para mal. Para el recuerdo queda aquel día, tras recibir la goleada ante el Barcelona B, en la que el excapitán se acercó a ‘La Gradona’ para lanzarles la camiseta en un claro gesto de amistad. Sin embargo, los aficionados se la volvieron a lanzar. No la querían.

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