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El Diario de Cantabria

«Hay que generar más ocasiones», apunta Óscar Gil

El central descarta que en Laredo tuvieran falta de actitud porque, de haber sido así, «el partido habría acabado 4-0»

Óscar Gil, durante el entrenamiento de ayer en las instalaciones Nando Yosu. / hardy
Óscar Gil, durante el entrenamiento de ayer en las instalaciones Nando Yosu. / hardy
«Hay que generar más ocasiones», apunta Óscar Gil

A Óscar Gil no lo quiso ni ver Chuti Molina el pasado curso tras haber sido una pieza importante del último ascenso. Eso le llevó a vivir una experiencia fugaz en calidad de cedido en el Atlético Baleares y ahora de nuevo ha cogido galones en el Racing. Está de vuelta a primer plano coincidiendo con el descenso a Segunda B y pretende volver a ejercer un papel principal de un nuevo ascenso. Se perdió el primer partido liguero por estar recién salido de una lesión en el codo que le impidió completar la segunda mitad de la pretemporada pero a partir de ahí lo ha jugado todo: primero completando una defensa con tres centrales y el pasado sábado una con dos. Rozada tuvo ahí fácil la elección porque Jordi Figueras estuvo lesionado, pero el rendimiento del navarro está siendo tan bueno que va a tener problemas para elegir cuando vuelva a tener a los tres disponibles.

Figueras tampoco va a poder jugar los tres partidos de la próxima semana y, por tanto, va a tener continuidad la pareja formada por Matic y Óscar Gil. Lo primero que han de hacer ambos, junto a sus compañeros, es corregir la imagen dejada en San Lorenzo el pasado fin de semana, ya que, como dice el futbolista de Peralta, son «muy conscientes» de que su partido «no fue bueno». Entiende que el de Laredo es uno de esos campos en los que «es difícil jugar y en los que hay que adaptarse y competir» y, aunque el Racing no llegó a hacerlo del todo, fue capaz de arañar un empate que, en opinión del central verdiblanco, fue «lo más positivo» que se llevaron de vuelta.

«Al menos, pudimos mantener la portería a cero», añade el navarro. Y es importante porque son ya tres los partidos consecutivos, dos de ellos a domicilio, en los que el Racing no ha encajado goles, lo que da muestras de la solidez que está transmitiendo. De hecho, sólo le han marcado uno en los cuatro partidos que lleva disputados y ahí hay un buen punto de partida que, sin embargo, el equipo no está consiguiendo aprovechar. El pasado sábado se encontraron con la pura realidad del grupo en el que les toca lidiar en esta primera fase y, como bien defiende Óscar Gil, «ha de servir de aprendizaje para saber lo que nos vamos a encontrar en este tipo de partidos».

La imagen fue tan mala que uno puede deducir que fue un problema de actitud, pero el central navarro lo descarta: «Si llega a ser un problema de actitud, termina el partido 4-0». Simplemente, considera que no supieron adaptarse «a lo que el partido exigía». «El Laredo hizo su juego y nos llevó a su parcela», explica. Y el Racing no fue capaz de contrarrestar esa peligrosa inercia ni imponer una personalidad que, por otro lado, todavía no tiene. «Más que un problema de actitud, lo que pasó es que no supimos adaptarnos bien y no conseguimos poner la pausa que debíamos poner para tener el control del partido», argumenta el jugador navarro. Y eso que en el segundo tiempo fue capaz el conjunto santanderino de enlazar «dos jugadas con varios pases que fueron también las más peligrosas», por lo que la sensación que dominó el vestuario fue la de que, a poco que hubieran sido capaces de tener más el balón, habrían generado peligro, pero ahí, precisamente, está la gran preocupación que transmite el proyecto, en la incapacidad manifiesta hasta la fecha para dar sentido a la posesión.

Lo bueno que tiene el fútbol es que en seguida brinda una nueva oportunidad para resarcirse y el Racing lo va a poder hacer de manera muy intensa porque le esperan tres partidos en ocho días. Óscar Gil confía en que los aprovechen porque, además, les permitirá volver a ponerse a tono tras el parón forzoso que ha dominado noviembre. Y es que, como recuerda, «es la competición la que te da ese ritmo que siempre se necesita y la que te pone en forma».

La primera piedra en el camino será el Barakaldo, un equipo que sólo ha sumado un punto y que está firmando un inicio de temporada que le ha cogido con el paso cambiado porque era algo que ni mucho menos esperaba. Sin embargo, ya advierte Óscar Gil de que el envite contra el equipo vizcaíno no va a ser fácil porque él mismo conoce a varios integrantes de la plantilla gualdinegra y son «buenos jugadores».  «Está claro que no están en un buen momento porque así lo dice la clasificación, pero, en el fondo, lo más importante es lo que seamos capaces de hacer nosotros mismos y plantear el partido de la manera en la que más cómodos nos sintamos para, así, conseguir un mejor resultado», explica. De partida, parece que Rozada ya va a abandonar la idea de jugar 4-4-2 con Pablo Torre en un costado. Parece un avance viendo el desaguisado de Laredo.

Óscar Gil considera que, en función de la experiencia recogida desde que es futbolista del Racing, al equipo verdiblanco  se siente «más cómodo» cuando «entra en los partidos dominando y jugando en campo contrario». Sin embargo, este año les está costando, pero a partir del sábado tienen «una nueva prueba» en la que cree que el equipo debería «salir con esa personalidad para conseguir un buen resultado y conseguirlo de una manera que se vea que es positiva». «Hay que presionar en campo contrario y tener más ocasiones», resume.

Este tiempo ya que acumula en el seno del club racinguista le permite admitir la presión que conlleva defender esos colores y esos intereses. Por eso tiene muy claro que, aunque en la última década haya estado más tiempo en Segunda B que en cualquier otra categoría, está en ésta «por circunstancias», por lo que tiene más que asumido que «ha de estar en playoff sí o sí y conseguir el ascenso en un porcentaje muy alto». Eso no se negocia. «Está claro que el objetivo sólo puede ser uno y estamos todos peleando por ello», explica. Por esa misma razón, ese punto del pasado fin de semana que se podría dar por bueno teniendo en cuenta la impoluta trayectoria que mantenía y mantiene el Laredo en su campo, supo a poco y les dejó «insatisfechos», ya que siempre parten con el deseo y la necesidad de «ganar». Con todo, recuerda que si miran a largo plazo, «quizá dentro de dos meses te acuerdes de ese punto de manera positiva».

Recalca Óscar Gil que la presente temporada «es muy peculiar para todos» por el novedoso y diferente formato de competición. Mirar la clasificación no sirve porque no todos han disputado el mismo número de partidos y por eso toma aún más vigencia «el tópico» de mirar sólo al siguiente partido, ya que cada uno debe fijarse sólo en su propio camino. Lo que tiene claro es que si sacan «los dos próximos partidos adelante», el equipo se meterá «arriba y cogerá una inercia positiva». «Tenemos que coger buenas sensaciones, que es lo más importante ahora mismo y lo que más necesitamos», concluye.

«Hay que generar más ocasiones», apunta Óscar Gil
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