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El Diario de Cantabria

Ganar o a otra cosa

El Racing está obligado a vencer esta tarde en Irún para mantener | Las posibilidades de luchar por el ascenso | Necesita demostrar que también es capaz de imponerse A equipos de la zona alta | Solabarrieta recupera a Matic y Gerson

Jon Ander volverá hoy al once inicial. / Hardy
Jon Ander volverá hoy al once inicial. / Hardy
Ganar o a otra cosa

A simple vista, parece una misión imposible. La derrota del pasado domingo ante la Real Sociedad B resultó tan nefasta clasificatoriamente hablando que dejó al Racing a cinco puntos del tercer puesto cuando sólo quedan nueve por disputarse. Es demasiada distancia. En condiciones normales, todo parecería perdido y habría una firme invitación a olvidarse del objetivo más ambicioso para centrarse en pasar de la mejor manera posible a la segunda fase dentro del segundo vagón del tren, aquel que sólo peleará por un par de plazas en la Primera RFEF de la próxima temporada. Sin embargo, hay motivos para la esperanza. Y no parecen ninguna locura. Sí se puede, pero todo pasa por ganar los tres partidos que quedan. Casi es eso más complicado que el resto de carambolas. Más aún, teniendo en cuenta cómo se suele acomplejar el equipo verdiblanco cuando tiene delante a un equipo que le aguanta la mirada.

Si gana todo lo que queda, el Racing se asegurará terminar por delante del Amorebieta y se quedará a expensas, por ejemplo, de que el Real Unión se deje algo en los dos complicados encuentros que le quedarán, uno en La Florida y otro en su campo contra el Bilbao Athletic. Es posible. No es imposible. Y para mantener vivo este cuento de la lechera al que toca recurrir cada año cuando entran las prisas, hay que volver con todo el botín esta tarde del Stadium Gal. Y he ahí lo más complicado, ya que el anfitrión sólo ha dejado escapar puntos de su propio campo dos veces esta temporada. Es un valor seguro que, además, se viene comportando con una regularidad tremenda durante toda la segunda vuelta. La misión no puede ser más complicada pero la victoria tampoco es negociable.

El Racing ha llegado tan necesitado a esta altura de campeonato no por la derrota del pasado domingo, sino por lo mal que hizo las cosas en diciembre y enero. Va a echar de menos puntos que se escaparon por incomparecencia o por ser un equipo hecho a medias. Ahora entran las prisas pero ni siquiera vale con correr. Lo bueno es que sigue teniendo vida. Y si la sigue teniendo es gracias a que tiene por delante dos partidos ante rivales directos. De lo contrario, ya habría poca leña que cortar. Y el primero es hoy.

El Racing ha sumado 16 de los últimos 21 puntos que ha puesto en juego. Es una buena racha, pero la del Real Unión es idéntica. El único partido que ha perdido el equipo irundarra en la segunda vuelta fue en Barakaldo. Se ha convertido en una maquinaria bien engrasada que ha dejado atrás la irregularidad con la que comenzó el curso. Es un valor al alza. No tiene razón alguna para renunciar a nada e incluso cuenta en sus filas con jugadores veteranos a los que es improbable que les pese la responsabilidad por lo mucho que habrá en juego.

El Racing estaba disparado hace una semana, se gustaba a sí mismo y se empezaba a ver guapo en el espejo, pero la Real Sociedad B le dio un baño de realidad que, como es lógico, ha sembrado algunas dudas en el grupo. Sobre todo, porque evidenció las carencias del equipo cuando se mide a un grande. No gana a ninguno desde la segunda jornada, cuando sorprendió al Bilbao Athletic en Lezama. El filial rojiblanco no ha vuelto a perder más y, a partir de ahí, el equipo cántabro ha perdido contra Real Unión, Amorebieta y Real Sociedad B dos veces mientras que firmó tablas con los bilbaínos en Los Campos de Sport. Los hombres de Solabarrieta suman cinco victorias en los últimos siete partidos pero ha sido ante los cinco últimos clasificados. Es lógico preguntarse si lo que sucede es que con lo que hay no da para ponerse a la altura de quienes marcan el ritmo de la categoría.

Esta evidencia y, sobre todo, lo sucedido el pasado domingo contra el filial de la Real Sociedad puede invitar al entrenador a replantearse algunas cosas. Es posible que haya llegado a la conclusión de que lo que sirve para jugar contra los de abajo no sirve para jugar contra los de arriba. Con todo, estaría bien no rendirse a las primeras de cambio y no aceptar la inferioridad manifiesta a los pocos minutos de comenzar el partido, que es lo que hizo el Racing el pasado fin de semana. Pronto entregó las armas de la presión alta, renunció a mantener la posesión y se resguardó en su trinchera para jugar a salir corriendo al contragolpe. Renunció a la personalidad que le había llevado, contra pronóstico, a meterse de nuevo en la pelea tras ser un equipo casi desterrado a principios de año. Y lo más preocupante es que asumió su inferioridad, no peleó por mantenerse fiel a sí mismo.

La posesión. Hoy el Racing también tendrá delante a un equipo con las ideas claras y que quiere el balón. De hecho, tiene a Quique Rivero en la sala de máquinas y eso quiere decir que ni mucho menos va a apostar por replegarse y correr o por un juego directo y la pelea en una segunda jugada. El equipo irundarra va a pugnar por hacerse con el dominio de la posesión y queda por ver si el conjunto cántabro va a volver a enseñar la bandera blanca en esa batalla o si la va a pelear. Si va a hacer lo primero, como hizo la semana pasada, mejor que deje en el banquillo a figuras como Riki, que no tienen sentido cuando uno apuesta por correr detrás del balón y esperar a que la historia cambie en el segundo tiempo. No parece lo aconsejable, pero es mejor ser coherente y no vender algo que después no queda traducido en el terreno de juego.

El Racing ha demostrado ser poderoso si es capaz de hacerse con el dominio de la posesión. Y tiene argumentos para ello porque cuenta con una sala de máquinas que ha demostrado funcionar bien, entenderse bien y tener ideas con la pelota en los pies. Delante no va a tener un equipo con tantas variantes tácticas como el de hace seis días, sino que es un poco más normal. Pero eso no quiere decir que sea peor. De hecho, ya le dio un buen meneo a la Real Sociedad B en el Stadium Gal hace unas pocas semanas

Tanto el conjunto cántabro como el irundarra meten a tres futbolistas por dentro. Ahí, en principio, se puede librar una pugna que puede resultar clave para el devenir de los acontecimientos. Se antoja improbable que Aritz Solabarrieta cambie su sala de máquinas pero se puede dar por seguro que no va a repetir el mismo once. Puede haber novedades. Después de varias semanas, el entrenador tendrá más alternativas para el centro de la retaguardia porque recupera tanto a Matic como a Lars Gerson. Y es probable que entre el segundo en la alineación. Así, su primer partido en prácticamente tres meses sería toda una final. Le tocaría subirse en marcha a una locomotora que ya va a mucha velocidad, lo que tiene sus peligros. Sin embargo, el Racing está con ganas de utilizarle porque le está pagando y ya sabe que no podrá jugar en Amorebieta por estar convocado con la selección, por lo que urge justificar su contratación.

Cabe la posibilidad de que el damnificado no sea uno de los dos centrales que han venido jugando, sino el lateral derecho. Este puesto ha sido de Diego Ceballos durante todo el curso pero es posible que el entrenador elija a Mantilla para jugar ahí en los dos desplazamientos que restan en la primera fase. Y esa banda derecha podría tener más novedades porque al técnico verdiblanco se le ve con ganas de meter a Traver de inicio. Y quien perdería su sitio sería Soko, un jugador que venía siendo imparable en el último mes y medio. El pasado domingo le costó aparecer porque el partido o, mejor dicho, la manera que tuvo su equipo de plantear el mismo no estaba para él.

Con todo, se antojaría arriesgado que Solabarrieta sacrifique a uno de los dos extremos que tanto le han dado en los últimos dos meses. Lo bueno es que tiene donde elegir porque la única baja que tiene por lesión es la de Marco Camus, por lo que ha tenido que dejar a dos jugadores en tierra, que han sido Martín Solar y Pablo Andrade. Es probable que en punta de ataque también vuelva a comenzar el partido Jon Ander, que perdió su sitio en las últimas jornadas por culpa de una lumbalgia que le dejó fuera de juego dos semanas en las que Cedric marcó otros tantos goles, por lo que también se ganó la titularidad contra la Real Sociedad B. 

El encuentro es, en definitiva, toda una reválida para un Racing que necesita demostrar que también es capaz de ganar a buenos equipos, algo que es fundamental para conseguir el ascenso. Si vuelve a morder en hueso, le tocará aceptar su realidad y afrontar lo que resta de campeonato con el objetivo de asegurarse un sitio en Primera RFEF, ya que no estar ahí la próxima temporada resultaría dramático. Pero ya habrá tiempo de pensar en eso. A falta de ver lo que suceda hoy, el Racing mantiene opciones de seguir peleando por lo máximo y está obligado a explorarlas. No puede ser de otra manera.

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