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El Diario de Cantabria

«Un equipo muerto no hace esto»

Aritz Solabarrieta. / Hardy
Aritz Solabarrieta. / Hardy
«Un equipo muerto no hace esto»

Aritz Solabarrieta respiró tranquilo cuando el árbitro pitó el final de la contienda. Era consciente de que su equipo se jugaba mucho, pero él también se jugaba su continuidad. Su rostro le delató cuando por fin se acabó el sufrimiento. No inquietó tampoco demasiado el Portugalete pero la experiencia dice que, cuando a un equipo le sale todo mal, cualquier balón perdido por el área propia puede acabar en gol. Sucedió muchas veces así la temporada pasada pero también entonces había delanteros de Segunda División. Ayer ya no estaban los del Girona, el Tenerife o el Zaragoza, sino los del Portugalete. Y eso se nota.

El entrenador verdiblanco presumió de haber conseguido que el equipo hiciera el partido que tenía que hacer para llevarse el botín de La Florida. «Sabíamos a dónde veníamos, qué tipo de rival nos íbamos a encontrar y qué tipo de partido teníamos que hacer y así lo hemos hecho», resumió Solabarrieta, que tenía claro que no era un lugar donde hacer florituras. Al Racing le había costado ganar o incluso sacar algo positivo de campos como el del equipo jarrillero y ayer lo consiguió con un fútbol sobrio, nada vistoso pero, como dice el resultado, sí efectivo.

«La victoria era importantísima», recalcó el entrenador de Ondarroa. No podía ser de otra manera cuando el equipo afrontó la contienda habiendo sumado un solo punto en las cinco jornadas anteriores. No ganaba el Racing desde el 28 de noviembre y ayer fue 16 de enero. Eso era mucho tiempo. Era fácil concluir, con semejante trayectoria, que hubiera quien pensara que el conjunto cántabro estaba entregado, pero quiso Solabarrieta hacer uso del partido de ayer para vender lo contrario. «Un equipo que está muerto no hace esto», dijo en referencia a su actuación en La Florida. Afirmó que dentro del vestuario son «conscientes de que la situación no es la más idónea» y precisamente por eso el entrenador verdiblanco dio especial valor a los tres sufridos y trabajados puntos cosechados en Portugalete.

Solabarrieta se mostró «muy orgulloso de los jugadores». Y les felicitó porque habían sido capaces de hacer «el partido que se tenía que hacer, ya que no es fácil jugar en este campo contra un rival bueno que juega muy bien a ese balón largo y esas segundas jugadas». En ese sentido, puso en valor que apenas diez días antes al Levante «le costó horrores ganar» su eliminatoria de Copa del Rey en La Florida.

«Había que ponerse a trabajar y la verdad es que estoy encantado y orgullosísimo de los jugadores», insistió Solabarrieta, que había visto cómo prácticamente todos ellos se habían vaciado para cortar de una vez por todas esa mala racha que les estaba hundiendo en la clasificación. La de ayer fue la primera victoria del Racing con el entrenador vizcaíno a los mandos pero éste recordó que «nadie dijo que esto fuera a ser fácil». Y como la primera victoria, y más aún en las circunstancias en las que lo consiguió ayer el equipo, a menudo es la más celebrada, Solabarrieta se mostró «contento por los jugadores, por Pedro (Menéndez), por mi mujer... No queda otra que seguir». No habría estado de más, quizá, que también se hubiera acordado de los sufridores aficionados que se están teniendo que tragar una temporada llena de miedos y preocupaciones.

Le cuestionaron al entrenador del Racing sobre si había sentido que el partido era un plebiscito para sí mismo. Y no respondió, sino que se fue por la tangente como se hace tantas veces. «Los partidos se prepararan al máximo siempre», afirmó. «Todo lo que no dependa de mí, intento que me quite la menor energía posible mientras que lo que yo sí puedo hacer lo hago al cien por cien y estoy siempre con mis jugadores a muerte», apuntó.

En cuanto al cambio de Ceballos, que fue sustituido al poco de la reanudación, explicó Solabarrieta que el jugador se había torcido el tobillo en la primera parte. Estudiaron la situación en el descanso y el lateral santanderino había dejado claro que podía seguir, por lo que continuó en el encuentro. Sin embargo, el técnico percibió pronto que el motor no iba bien: «En el primer balón largo que le han echado, he visto yo, y en el banquillo también tenían esa sensación, de que iba un poco mal. Él en caliente se siente bien pero luego se ha ido enfriando y ya está cojo. Esperemos que pueda estar bien para el fin de semana que viene». Será el domingo contra el Bilbao Athletic, un rival que podría permitir al Racing meterse de nuevo en la pelea por los tres primeros puestos.

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