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El Diario de Cantabria

RACING

En paz con Hacienda

Alfredo Pérez aseguró ayer que saldaron la deuda con la agencia tributaria el pasado viernes. La deuda del Racing con Pitma, cuyos propietarios reconocen que sólo recuperarían el dinero en primera, se acerca a los 14 millones

Alfredo Pérez, hablando ayer por teléfono antes de su comparecencia de prensa. / J.R.
Alfredo Pérez, hablando ayer por teléfono antes de su comparecencia de prensa. / J.R.
En paz con Hacienda

El Racing le llegó a deber a Hacienda casi trece millones de euros. Hoy ya no le debe nada. El club está en paz con las administraciones públicas porque los máximos accionistas, Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, decidieron el pasado jueves, hoy hace una semana, poner la cuenta a cero. Al día siguiente lo hicieron efectivo y, de esta manera, en el caso de que el equipo verdiblanco consiga el ascenso el próximo domingo o bien dentro de un mes, no tendrá que sudar la gota gorda como tuvo que hacer hace cinco años, después del último salto a la LFP que el club cántabro ha dado hasta la fecha. El aterrizaje en Segunda División sería inmediato y sin suspense. Mejor para todos.

Ese dinero que adeudaba la entidad santanderina al Fisco no ha desaparecido, sino que ha cambiado de piel. Ya no se debe a la Agencia Tributaria y a la Seguridad Social, sino al grupo Pitma, que es quien ejerce de prestamista y, en el fondo, el que está permitiendo asear las arcas del club, que no tendría acceso a ninguna otra fuente de financiación si no fuera por la decisión y el compromiso que están demostrando los máximos accionistas. A éstos se les debe ya, según reconoció ayer el mismo Alfredo Pérez, cerca de catorce millones, a lo que habría que sumar los ocho que faltan por pagar correspondientes al concurso de acreedores. En total, la deuda total de la entidad sería de poco más de veinte millones, que puede parecer mucho (y lo es), pero que se hace más pequeña teniendo en cuenta que llegó a ser de 38.

Fue el mismo presidente del Racing quien ayer, tras convocar a los medios de comunicación, contó cómo había sido el desarrollo de los acontecimientos: «El jueves se tomó la decisión, que hicimos realidad al día siguiente, de pagar toda la deuda con Hacienda. Por lo cual, el viernes se hicieron 35 cartas de pago que suponen una cifra de 3.188.449,31 euros que fueron transferidos directamente a las cuentas de Hacienda». Con este movimiento, se puso fin a una penosa fase de la historia del club que ha durado diez años, que es el tiempo que llevaba siendo «deudor con la hacienda pública y la Seguridad Social».

«El Racing puede decir ya públicamente que no debemos un euro a la hacienda pública y a la Seguridad Social y que somos un club, como muchos otros, que está al día con las obligaciones fiscales», resaltó el máximo dirigente verdiblanco. Hoy en día es algo que se puede interpretar como un simple paso más de los muchos que se llevan dando  en los últimos años para devolver la salud a la entidad, pero lo cierto es que, hace apenas un lustro, parecía una losa de la que el club no se podría desprender nunca. De hecho, lo adeudado con la Agencia Tributaria ha estado en más de una ocasión a punto de matar a la sociedad y de impedirla crecer deportivamente. Aún hoy es difícil de entender cómo Juanjo Uriel, junto a González Pescador, lograron que la LFP les permitiera salir a competir en Segunda División en el verano del 2014 con la enorme carga de deuda pública que arrastraba la entidad. En más de una ocasión lo vieron imposible y les cerraron la puerta protagonizando viajes de vuelta desde Madrid cargados de drama, pero finalmente te encontraron la llave. 

El Racing no ha sido, ni mucho menos, el único club en deber dinero a Hacienda. Tampoco ha sido de los que más deuda ha acumulado, pero el gran pecado estuvo en romper el acuerdo al que había llegado con la Agencia Tributaria para poner el contador a cero. Había un calendario de pagos establecido y unas obligaciones a cumplir que Ángel Lavín ‘Harry’ rompió cuando vendió a Jairo al Sevilla. El 25% de la operación debía haber ido dirigido a saldar la deuda con el Fisco pero no cumplió. De este modo, la Agencia Tributaria ya se cerró en banda a renegociar la deuda una vez que el club había demostrado no tener palabra. Ni siquiera el cambio de dirigentes y la buena fe demostrada les permitió cambiar de opinión porque, directamente, no podían hacerlo. Tenían estipulado que, a quien no cumple, ni agua. Y a la vista está que la fórmula les ha dado éxito. 

Tras el paso dado el pasado viernes, día que Alfredo Pérez calificó de «histórico» por lo que supuso para la entidad, quedan 1,3 millones por pagar al Fisco pero ya corresponde a 

intereses, por lo que no cuenta como deuda. La viabilidad del club está garantizada y, como recordó el presidente verdiblanco, se ha conseguido gracias al «equipo de gestión y la gente que cree en este proyecto desde el consejo de administración, los accionistas, los responsables de llevar la parte deportiva o los demás empleados que comparten este proyecto». El paso se dio incluso antes de que comenzara la fase de ascenso y se ha dado a conocer días antes de la dura prueba que le espera al equipo el próximo domingo. Con todo, el presidente no se cansó de repetir ayer que está seguro de que no habrá que esperar más para alcanzar el objetivo y que volverán de tierras baleares con dos grandes motivos para celebrar una gran fiesta: el ascenso y la paz con Hacienda. 

«Futuro garantizado». «Los jugadores se dejaron la piel el otro día durante los noventa minutos y lo volverán a hacer el domingo porque hacen lo que haga falta para que suba este club», recordó Alfredo Pérez. En ese sentido, tiene claro que harán lo mismo los accionistas y quienes gestionan la entidad para «asegurar el futuro de este club». En su opinión, «con esas tres partes empujando y con los medios de comunicación trasladando a la sociedad lo que este club está haciendo y lo que puede hacer, el ascenso y el futuro de la sociedad está garantizado», añadió el máximo dirigente del Racing. 

Recordó Alfredo Pérez que, en el caso de conseguir el ascenso y ganarse el derecho a jugar en Segunda División, resultaba «imprescindible» pagar la deuda con Hacienda. En ese caso, admitió que el paso dado el pasado viernes lo iban a tener que dar antes o después en las próximas semanas en el caso de que la pelota entre donde tiene que entrar. Lo lógico quizá habría sido esperar a ver si se consigue el objetivo de dar el salto a la LFP porque, de continuar en Segunda B, el club podría haber seguido trabajando como hasta ahora y no tener que pagar más de tres millones de una tacada. Sin embargo, quiso dejar bien claro el presidente racinguista que quedar en paz con las administraciones públicas va más allá de cumplir con una exigencia. «Garantiza la imagen que este club tiene de solvencia, de proyecto y de la posición que queremos ocupar», precisó. 

A parte de esa mejora de la imagen y de dejar de aparecer en esas listas de grandes morosos que de vez en cuando se hacen públicas, no deber dinero a Hacienda permite poder acceder «a ese dinero que, a lo largo de los próximos meses, llegará en forma de pagos de la Federación o del Consejo Superior de Deportes». Se trata de cantidades que, al no estar en paz con la Agencia Tributaria, el Racing no ha podido cobrar en los últimos años como sí lo han hecho otros. En principio, también debería servir para que las administraciones públicas, como pueden ser el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria, pudieran participar del proyecto, ya que no podían meter dinero hasta ahora por la condición de moroso que arrastraba el club, pero los dirigentes del mismo no creen que la nueva situación vaya a cambiar nada al respecto. 

Lo que tampoco va a cambiar el gran paso dado el pasado viernes es el condicionante de los ratios para cerrar el presupuesto de la próxima temporada. «No afecta porque simplemente se pasa de un deudor a otro», precisó Alfredo Pérez. Éste admitió que, cuando toque «analizar el presupuesto con la Liga, tocará empezar a hacer ingeniería financiera para ampliar lo máximo ese presupuesto deportivo». Ahí tendrán un papel importante la figura de los patrocinadores y también la de los acreedores y proveedores y la posibilidad de firmar «carencias a un año» para poder sacar sus deudas de las cantidades manejadas para el próximo curso. La clave, en definitiva, es convertir deudas a corto plazo en deudas a largo plazo. «Hay muchas empresas en Cantabria que son acreedores del Racing desde hace años y a las que hay que agradecer el esfuerzo que hacen de dar patadas hacia delante con esa deuda porque creen en el proyecto», reconoció el máximo dirigente del Racing. 

Una vez que el grupo Pitma ha cumplido ya con el pago de toda la deuda, la misma con los máximos accionistas está cerca de los catorce millones. Entienden los mismos que prestan ese dinero que es una deuda que sólo podrá recuperarse en el hipotético caso de «subir a Primera División». No antes. «Es la única manera de eliminar la deuda, ya que en Segunda puedes conseguir unos números positivos, pero mínimos», explicó. El salto de calidad es llegar a lo más alto, algo que saben que se puede dilatar en el tiempo. Si así sucede, tienen claro que ellos se mantendrán al frente de la nave porque, en el fondo, es la única manera de garantizar que el club sigue siendo solvente y de que hay esperanzas de recuperar el dinero. 

«Pitma no se metió al Racing para estar dos o tres años, sino para dar viabilidad al proyecto y acompañarle hasta el punto final y hasta que el Racing esté estable y no necesite a nadie porque sea viable por sí mismo», aclaró Alfredo Pérez. «Hasta ese momento, estaremos acompañando al club», añadió. Concluyó, de hecho, recordando que si, finalmente, pierden todo el dinero que están poniendo, será sólo porque el club habría desaparecido. Y, según dijo ayer, tanto a él como a su socio les dolería más esto último que perder esas enormes cantidades que, por ahora, están en los catorce millones. Son las ventajas de tener mucho dinero. 

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