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El Diario de Cantabria

RACING

El techo de las siete victorias

El racing enlazó el domingo una quinta jornada liguera consecutiva ganando, algo que no había logrado ni este curso ni el anterior

David Barral, celebrando uno de sus tres goles con sus compañeros durante el partido del pasado domingo. / J.R.
David Barral, celebrando uno de sus tres goles con sus compañeros durante el partido del pasado domingo. / J.R.
El techo de las siete victorias

Todo son alegrías en el Racing. Felicidad. Las cosas marchan bien, su camino parece estar adornado de rosas y avanza al ritmo que más le conviene sobre una alfombra roja que parece llevarle directamente a su destino. Sonríe por mucho que tampoco se fíe, ya que su equipo está plagado de jugadores que saben bien que el fútbol es traicionero y que no necesita demasiado para teñir de negro lo que hace nada era blanco. Sin embargo, ahora toca disfrutar del momento mientras Ania aprovecha esta inercia positiva para ir perfeccionando al grupo y administrando esfuerzos. Los números le respaldan, tiene nueve puntos más el golaveraje de renta respecto al segundo clasificado y el quinto está a 19 puntos. Esto último puede parecer un dato anecdótico y prescindible porque todo el mundo da por hecho que el Racing terminará entre los cuatro primeros, pero siempre es importante no olvidar de dónde viene uno. Y el equipo cántabro viene de quedarse fuera de juego el curso pasado. Dicho recuerdo ha de servir, al menos, para disfrutar aún más de lo que está viviendo.

El Racing es el que más puntos suma de la categoría, el mejor equipo en casa, el que más goles marca y el que, además, cuenta por victorias todos sus partidos de la segunda vuelta. Está lanzado y el segundo clasificado se mantiene como un punto en el horizonte. Por ahora, desde dentro aseguran no sentirse campeones porque hace bien poco vieron cómo el Mirandés les recortaba siete puntos en tres partidos, lo que puede volverse a repetir en cualquier momento, pero pocos dudan de hacia dónde se dirige el equipo de Ania. La ambición se mantiene intacta y ahora tiene la posibilidad de ponerse pequeños objetivos que le ayuden a no bajar el listón y a mantenerse con las orejas pinadas. Y en mantener y aumentar esta racha de victorias puede estar uno de ellos.

Fue el propio Iván Ania quien recordó el domingo que la victoria que acababa de consumar su equipo contra el Vitoria le había permitido enlazar la mejor serie de victorias ligueras consecutivas de esta temporada. Hasta el fin de semana pasado, se había quedado en cuatro. Sí había llegado a cinco uniendo los triunfos de la primera vuelta ante el Vitoria, la Cultural de Durango, el Barakaldo, el Langreo y el Logroñés en Copa, pero no ciñéndose al torneo de la regularidad exclusivamente. De hecho, fue después de ese envite copero que le permitió disputar los dieciseisavos de final cuando encajó su primera derrota del curso cortando así esa racha de cuatro victorias consecutivas que, hasta el pasado domingo, era la mayor de la presente campaña.

Logrando ese quinto triunfo consecutivo, ha roto el Racing una barrera que también se le resistió el curso pasado, cuando tampoco fue capaz de sumar más de cuatro seguidas. Alcanzó éstas sólo una vez porque la campaña fue particularmente convulsa. Entre el 1 de noviembre, justo cuando Ángel Viadero fue puesto en cuestión por vez primera tras perder en Amorebieta, y el 18 de ese mismo mes, enlazó los triunfos ante el Burgos, el Caudal, el Lealtad y Osasuna B. No pasó de ahí.

Con todo, es el Racing de Ángel Viadero quien mantiene el récord de victorias consecutivas del equipo verdiblanco en su etapa moderna. Fue en el arranque de su primera temporada al frente del equipo, cuando todo, al igual que ahora, parecía ir rodado y quien más y quien menos ya se frotaba las manos. Entonces, el conjunto cántabro alcanzó los siete triunfos ligueros consecutivos, una marca ciertamente complicada de igualar. Tras comenzar la temporada ganando en casa al Palencia y empatando en Barreiro contra el Celta B, el equipo verdiblanco ganó de manera consecutiva al Pontevedra, Racing de Ferrol, Burgos, Lealtad, Valladolid B, Osasuna B y Tudelano. Además, en medio de esta racha incluso sumó dos triunfos coperos contra el Llagostera y el Amorebieta, por lo que la cifra total aumenta a nueve.

el peligro. Aquel equipo que salió disparado hacia su propio destino quedó roto por las lesiones acumuladas de César Díaz, Borja Granero y Julen Castañeda. Aunque mantuvo el tipo y terminó batiendo el récord de puntos, no se rehizo hasta el mercado invernal. Es un peligro que, a no ser que se empiecen a acumular las desgracias de manera continuada, parece no correr el equipo hoy en día por las muchas bazas que tiene el entrenador verdiblanco a su disposición y la profundidad de plantilla que tiene.

Con todo, lo que está claro es que tiene en su mano la posibilidad de alcanzar ese récord que está en poder de aquel equipo de Ángel Viadero, el mismo que contaría sus partidos en casa por goleadas en la segunda vuelta. El equipo de Ania ya ha sumado cinco tras dejar en la cuneta a Real Sociedad B, Mirandés, Arenas, Izarra y Vitoria. Nunca es fácil enlazar victorias en ninguna categoría pero el conjunto cántabro se puede marcar el objetivo de superar esa barrera de las siete, para lo que le quedan dos. Y parece un buen momento porque el próximo sábado le toca visitar el campo del colista mientras que después le tocará volver a El Sardinero, donde se está mostrando prácticamente intratable porque sólo ha dejado escapar dos puntos de allí hasta la fecha. Y ya es febrero.

Lo cierto es que superar esa racha sería todo un logro pero tampoco garantiza nada. De hecho, el equipo de Viadero lo consiguió y batió el récord de puntos y se quedó a las puertas del ascenso. Mientras, el equipo de Paco Fernández ni siquiera se acercó a esas cifras de victorias porque sumó muchos empates a domicilio y logró subir con cierta solvencia. Al final, por muchos triunfos seguidos que enlace un equipo durante la fase regular, cuando se corta el verdadero bacalao es en la fase de ascenso. Y es ahí donde hay que ganar y enlazar victorias. Lo demás, es carrerilla.

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