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El Diario de Cantabria

El Racing abre camino

El comunicado de los jugadores y técnicos verdiblancos cayó bien tanto en su entorno como entre sus compañeros de profesión  recipitó los acontecimientos y la liga acabó suspendiendo los tests que pretendía realizar el martes

El Racing abre camino

Fali fue el primero en alzar la voz con contundencia y, a partir de ahí, fueron muchos los jugadores que le siguieron y le apoyaron de manera individual. Faltaba una verdadera acción colectiva y el primero en dar un paso hacia delante en ese sentido fue el Racing a última hora de la tarde del jueves, cuando sus futbolistas y técnicos enviaron un comunicado conjunto con el que recalcaban que no entendían apropiado someterse al test del coronavirus cuando, como recordaron, «no hay suficientes para las personas que trabajan en primera línea para frenar la pandemia». A partir de ahí, se aceleraron los acontecimientos, por fin se puso encima de la mesa el debate sobre por qué iban a tener los deportistas unas herramientas que necesitarían otros colectivos más expuestos e incluso llegó a referirse al asunto el ministro de Sanidad Salvador Illa. Y la consecuencia de toda esta catarata de acontecimientos fue la suspensión del test que Javier Tebas y La Liga pretendían realizar a todos los jugadores de Primera y Segunda División el próximo martes. Era el primero de los tres que tienen previstos antes de que el balón eche a rodar y ahora no tiene fecha.

El comunicado de los futbolistas y técnicos del Racing fue, en general, bien recibido por parte de los integrantes de otros equipos. En algunos medios de comunicación de Madrid no cayó tan bien y fue criticado. De hecho, se venía a acusar a los jugadores verdiblancos de actuar en interés propio y buscar simplemente que no se retomara la competición porque, de esta manera, salvarían la categoría, algo que tendrían muy complicado de conseguir sobre el terreno de juego. Sin embargo, la plantilla racinguista dejó bien claro en su comunicado que su «prioridad es disputar los once partidos que restan» por jugar para acabar la temporada. Eso sí, sin correr nunca «ningún riesgo» para su salud ni para la de los suyos.

Hubo otro equipo que, apenas unas horas después de que el Racing diera un puñetazo encima de la mesa, tomó ese mismo camino. Fueron los futbolistas de un club vecino como el Oviedo, que enviaron otro escrito con el que también rechazaban «los tests facilitados por la Liga solicitando que éstos sean puestos a disposición del Gobierno en aras de que sean utilizados por el personal sanitario». Poco después, el Ejecutivo Asturiano salió al paso de esta declaración y se mostró tajante sobre la posibilidad de realizar tests tanto al equipo ovetense como al Sporting, que también milita en Segunda División. «No entran dentro de los criterios de trabajadores esenciales», recordó. Y los criterios de Sanidad y de las comunidades autónomas son fundamentales para hacer los test que pretendía hacer la Liga, como tuvo que recordar ayer de nuevo el ministro de Sanidad. Recordó que cualquier empresa ha de comunicar a las autoridades competentes que dispone de dichas pruebas médicas y que éstas han de hacerse siempre bajo prescripción y criterios médicos en el orden que establezcan las autoridades sanitarias. Y, por ahora, el fútbol no está el primero en la fila.

Los dirigentes de La Liga habían mantenido una reunión esta misma semana con los médicos de los clubes en la que les habían confirmado que el primer test se iba a realizar el próximo martes. También el Racing recibió esta comunicación pero ayer se echó para atrás el organismo dirigido por Javier Tebas. Quizá, porque veía que se le iba a venir todo encima y que iba a haber muchas voces críticas al respecto. Las primeras, como se ha ido viendo, las de los propios futbolistas, que son conscientes de que forman un gremio que a menudo es mirado con cierta antipatía por considerar que son unos privilegiados. Si, además, se ponen ellos por delante de sanitarios, transportistas o trabajadores de supermercados u otros comercios de primera necesidad, la sensación podía empeorar considerablemente. Por eso no les gustaba la idea. Por eso, en el fondo, según reconocen muchos tanto en privado como en público, agradecieron el comunicado racinguista.

Ésta fue una piedra importante para el paso atrás de La Liga, que a eso de las tres de la tarde de ayer envió un comunicado a los clubes donde se expresaba lo siguiente: «Desde La Liga queremos anunciaros la decisión de posponer la realización de los test a los jugadores, cuerpo técnico y servicios médicos dado que se va a retrasar el inicio de los entrenamientos en espera de la aprobación del protocolo del Consejo Superior de Deportes (CSD), al cual se acoge el de La Liga, por parte de las autoridades sanitarias». Y añadió que las nuevas fechas estarán «vinculadas a la reanudación de los entrenamientos, dado que su finalidad es garantizar la seguridad de todos y, por tanto, deben hacerse próximas a la citada fecha de reanudación».

En el primer protocolo diseñaron, pensaron que el confinamiento iba a terminar mañana y que el lunes se podrían iniciar los entrenamientos individuales, pero desde la semana pasada ya se conoce que, como mínimo, la actual situación se prolongará hasta el diez de mayo. Sin embargo, aunque justificó su movimiento por esta prolongación del estado de alarma, no lo hizo hasta que se le vino todo encima en el día de ayer.

«Nuestra obligación para con vosotros y con el mundo del fútbol es tener prevista la vuelta a la actividad con todas las garantías y eso hemos hecho con la creación del Protocolo de Vuelta a los Entrenamientos que habéis aprobado. Consideramos que estamos hablando de un retraso menor desde el convencimiento de que la vuelta a la actividad deportiva y en especial en el fútbol es una prioridad para todos los implicados en esta decisión», concluía el comunicado firmado por Javier Tebas. Admitía, con este escrito, que la vuelta a los entrenamientos estaba condicionada a la autorización del Ministerio de Sanidad. En el fondo, es lo que pidió la plantilla del Racing en su escrito del jueves por la noche, que decía así: «Para fijar la vuelta a los entrenamientos y a la propia competición, es preciso someterse al criterio del ministerio de Sanidad. Entendemos que lo autorizarán cuando pueda desarrollarse de forma segura, pues el fútbol no se trata de una actividad esencial y por sus características obliga al continuo contacto entre las personas que lo practicamos».

Un punto importante para los jugadores y técnicos del Racing que enviaron ese comunicado era conocer la reacción del racinguismo, y ésta fue muy positiva. Al menos, fue el clima que se respiró en las redes sociales, que, en época de confinamiento, es casi la única manera de testar la temperatura que manda en el ambiente. Se habló de orgullo por la empatía que estaban demostrando ante una situación que, por mucho que dé la sensación de estar relajándose, sigue siendo dramática con unas cifras que asustarían fuera del actual contexto.

Y de esa empatía habló ayer José Luis Oltra cuando le pidieron que valorara en la cadena Ser el escrito al que él y sus compañeros en el cuerpo técnico se habían adscrito. Entendió que era «un acto de responsabilidad y solidaridad con la sociedad». Con todo, insistió en que ellos no se van a «negar a nada» porque su deseo es «jugar los once partidos que restan para apurar las opciones que tenemos en el terreno de juego y defender así nuestros intereses». Cree que es sobre el campo donde «hay que ganar o perder las cosas» porque, además, entiende que es necesario jugar «desde el punto de vista económico y deportivo». Sin embargo, también cree que hay que tener en cuenta «una parte social» que tiene mucho que ver con la salud y que él siempre ha pedido que se tenga en cuenta e incluso que se priorice.

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