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El Diario de Cantabria

Un descenso con beneficios

El Racing aprobará el sábado las cuentas del curso pasado, que presentan un balance positivo de 340.000 euros | El presupuesto para esta temporada es de 3,8 millones | 2,3 millones de supuestos ingresos están sin especificar

Alfredo Pérez, presidente del Racing. / ALERTA
Alfredo Pérez, presidente del Racing. / ALERTA
Un descenso con beneficios

Al accionista del Racing le iban a privar de ir a la misa del domingo para acudir a la junta general, pero finalmente podrá seguir con sus planes dominicales rutinarios, ya que la cita se ha adelantado 24 horas. En lugar de celebrarse en segunda convocatoria, se celebrará en primera para cumplir con esa extraña costumbre de celebrar la asamblea el mismo día que hay partido en Los Campos de Sport. Alfredo Pérez y Pedro Ortiz, que son quienes ostentan el sesenta por ciento del accionariado, se presentarán el sábado para presentar unas cuentas que ilustran de manera inmejorable la diferencia entre formar parte de La Liga de Fútbol Profesional y caer al agujero, una vez más, de la Segunda B. Más aún, cuando parecen dispuestos a ser mucho más austeros que hace dos años, cuando Chuti Molina prácticamente tuvo un cheque en blanco para formar el proyecto que le diera la gana.

Esta apuesta por no disparar los gastos se ha puesto, por lo menos, como punto de partida por mucho que el presupuesto oficial sea superior al de hace dos campañas. En concreto, el sábado presentarán a los abonados uno que asciende a 3,8 millones para el actual curso mientras que el de la 2018-2019 se quedaba en 3,5. Eso, al menos, quedó por escrito, ya que, finalmente, se dispararon los gastos aunque, por otro lado, también los ingresos, a lo que ayudó la superación de las eliminatorias coperas hasta encontrarse con un rival de competición europea como el Betis. Aún así, aquella temporada terminó con unas pérdidas en el balance final presentado a los accionistas de 2,02 millones.

Fue una cantidad que, a pesar de significar casi el 58% del presupuesto que se había aprobado, fue aceptada sin reparos. Todo ello, gracias a haber alcanzado el objetivo final. No fueron pocas las veces que se repitió desde la dirección deportiva (Chuti Molina) y el consejo de administración que la plantilla que habían reunido se interpretaría como cara o barata en función de si subían a Segunda División o no. El argumento no podía ser más tramposo. Tanto que recordaba a Francisco Pernía cuando justificaba grandes gastos en el mercado invernal o grandes pérdidas en el balance de cuentas porque «más caro sería bajar a Segunda División».

La fortuna que tuvo el Racing fue que sí logró el ansiado ascenso. Y eso permitió que los presupuestos y las fuentes de ingresos se multiplicaran hasta rondar los seis millones de euros. De hecho, el balance que va a presentar el consejo de administración el próximo sábado muestra un beneficio de 340.000 euros. Se pasó de tener unos ingresos de 2,38 millones en Segunda B a tener otros de nueve el curso pasado, lo que ilustra a la perfección la distancia que hay entre una categoría y otra, entre un fútbol y otro. Son mundos completamente diferentes y de ahí la necesidad que tiene el club verdiblanco de volver cuanto antes a donde estaba el curso pasado para regularizar sus cuentas y convertirse por fin en una entidad que pueda sobrevivir por sí misma y afrontar sus propios gastos sin necesitar el maná de los máximos accionistas, con quienes se mantiene una deuda, a treinta de junio, de 16.091.475 euros, cantidad que se incrementará de manera importante el próximo mes con el siguiente pago del convenio de acreedores. Cabe la posibilidad, incluso, de que tengan que poner 5,7 millones.

devoluciones sin contar. Ese beneficio de 340.000 euros que arroja el balance de resultados del curso pasado es una cifra un tanto viciada porque no contempla las devoluciones que hubo que hacer para compensar a los abonados por los partidos en Los Campos de Sport que no pudieron disfrutar por culpa de la pandemia, el confinamiento y demás medidas. No fue algo baladí. Según las cuentas que han estado a disposición de los accionistas desde hace prácticamente un mes, los ingresos por abonos ascendieron a 1.626.969 euros, pero de esa cantidad se ha perdido casi un cuarenta por ciento por esos seis partidos no disfrutados. Los racinguistas con carné dispusieron de varias opciones como compensación que han venido a suponer una cantidad cercana a los 650.000 euros, que es mucho dinero. Como esto se produjo en pleno verano y con el balance de la temporada 19-20 ya cerrado a treinta de junio, son cifras que sumarán a las cuentas de este nuevo curso, cuando, por otro lado, ya no hay un control estricto como el que exige La Liga. El resultado real de todo este perjuicio es que los ingresos por abonos en Segunda División en relación a lo ingresado en la campaña 2018-19 en Segunda B fue de menos de 150.000 euros. Se pasó de los 843.581 euros en la temporada del ascenso con Iván Ania a los 980.000 de la campaña pasada restando a lo contemplado en las cuentas lo que ha habido que devolver.

A pesar del daño que hizo a las arcas no sólo del Racing, sino de todos los clubes, el parón de la competición y la necesidad de jugar sin público, las cuentas se han podido cuadrar gracias a los ERTE que se aprobaron. En concreto, la entidad presidida por Alfredo Pérez calcula que se ahorró 300.000 euros con esta herramienta legal. A esto hay que sumar también el millón de euros que ingresó el club verdiblanco por la venta de Yoda y la incapacidad de Chuti Molina de encontrar un delantero centro en septiembre y en enero para gastarse todo el dinero que tenía disponible.

La cifra de negocio del curso pasado ascendió a 9.020.548 euros, de los cuales 6.060.443 euros ascendieron a ingresos por derechos televisivos. La cifra es mareante de por sí y más aún lo es comparado con lo que recibió el Racing en el curso 18-19 en Segunda B, que fue de 52.000 euros. A 60.000 llegará este año, pero, como se ve, son cifras prácticamente anecdóticas. Son universos completamente opuestos.

Concretamente, el presupuesto para la actual temporada que ya está en marcha asciende a 3.796.000 euros. En las cuentas aportadas a los accionistas, apenas se detalla de dónde va a llegar todo ese dinero, ya que el gran montante se engloba en una partida que, sencillamente, se llama ‘otros ingresos’. En este apartado hay incluidos 2.310.000 euros. En teoría, ahí estaría incorporada la ayuda al descenso aunque no está concretado a cuánto asciende.

Para todo club en Segunda B, la principal fuente de ingresos suele estar en la venta de abonos y entradas, pero lo que se ha presupuestado es medio millón de euros, que son 343.000 menos que lo recaudado en la última temporada del equipo en Segunda B. Es lógico teniendo en cuenta que, a día de hoy, los partidos hay que disputarlos a puerta cerrada y que no se vislumbra en un futuro cercano la posibilidad de acoger en Los Campos de Sport a todo racinguista con carné. Además, a día de hoy tiene el club algo más de 7.600 abonados, que son bastantes menos de los 12.000 que llegó a tener en la campaña 2018-19 y se antoja difícil pensar en un lleno o en explotar económicamente los playoff.

En cuanto a los gastos se refiere y, como era de esperar, la mayor partida se la lleva la primera plantilla. En principio, es la misma cantidad presupuestada hace dos años. Es decir, 1,8 millones. Sin embargo, entonces se terminaría disparando no sólo con los fichajes invernales, sino también con las rescisiones que hubo que hacer de jugadores como Antonio Tomás, Juanjo o Raúl. Tanto es así, que en la plantilla se terminó gastando casi 3,2 millones, algo que van a intentar no repetir.

En los presupuestos no se contempla el pago que hay que hacer al concurso de acreedores. Queda por abonar 5,7 millones que, en principio, habría que pagar antes de que termine el año. Sin embargo, el club se ha aferrado a un decreto ley del Gobierno que permite aumentar el plazo cinco años a las empresas a las que les ha cogido la pandemia en pleno pago del concurso. Para ello, han de tener el sí de la mayoría de los acreedores y, en el caso del Racing, necesita el sí de la Liga. Éste va a responder el día uno de diciembre, por lo que la junta se celebrará sin saber a ciencia cierta si el club va a recibir ese balón de oxígeno.

En el caso de que así sea, el nuevo calendario propuesto comenzaría este próximo mes con el pago del veinte por ciento, que sería 1,14 millones. Y así sería cada mes de diciembre hasta el 2024, cuando quedaría saldada la deuda con los acreedores aunque se aumentaría la que se mantiene con los máximos accionistas, ya que el dinero va a salir de sus bolsillos. Sin ellos, el club no habría encontrado la manera de pagar porque los bancos no le abren las puertas. De ahí que ni mucho menos esperen Alfredo Pérez y Pedro Ortiz la más mínima oposición en la junta que se celebrará el próximo sábado. Como las últimas, irá como una balsa de aceite, aprobando punto por punto de manera prácticamente unánime.

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