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El Diario de Cantabria

AMOREBIETA 1-2 RACING

Cedric da al Racing un buen colchón para la segunda fase

Un golazo de Riki y otro de Cedric al borde del noventa permiten al equipo cántabro iniciar la segunda fase con un buen colchón
Soko minutos antes de comenzar el partido contra el Amorebieta.
Soko minutos antes de comenzar el partido contra el Amorebieta.
Cedric da al Racing un buen colchón para la segunda fase

En Urritxe no se gana fácil ni jugando contra un Amorebieta mermado. Allí no se regala nada ni apenas se disfruta. Es difícil sentirse cómodo y mucho menos superior. El Racing no lo hizo a pesar de conseguir lo que había ido a buscar. Tuvo que remontar para ganar y, de hecho, el gol definitivo lo marcó en el descuento y aprovechado una serie de calamidades sufridas por el equipo local que, en el fondo, supusieron la culminación a su semana más caótica. No quería jugar y tuvo que hacerlo alineando de partida a un delantero del filial, que juega en Regional, y acabando con sólo siete futbolistas del primer equipo. Los semáforos se habían puesto en verde para el conjunto cántabro y lo aprovechó para iniciar la segunda fase con cierto colchón.

Fue ese jugador de Regional que comenzó el partido el que estuvo a punto de tumbar al Racing. Éste apenas sufrió en todo el partido y, de hecho, el único lanzamiento entre palos del Amorebieta fue su gol, pero poco después incluso tuvo una oportunidad de oro para haber finiquitado la contienda y convertirse en el hombre de moda del momento. Sucedió en un segundo tiempo en el que el Racing dejó de tener el juego bajo control. De sentirse dominador en el primer tiempo, comenzó a dejarse llevar por un juego más habitual a lo que se suele ver en Urritxe. El equipo local se encontró más cómodo, se jugó más en campo racinguista y, de pronto, un largo centro de Etxaburu desde su banda izquierda llegó al segundo palo, donde el joven Juan lo remató de primeras haciendo que el balón golpeara en Óscar Gil para desorientar a Lucas Díaz, que vio cómo la pelota se le escapaba casi de las manos.

El golpe fue duro para el Racing. Solabarrieta, que había aparecido con un 4-4-2, reaccionó en seguida y metió al terreno de juego a Íñigo y Pablo Torre para recuperar el centro del campo y profundizar en el juego que más le convenía a su equipo. Fue un acierto porque haber perdido la cabeza en ese momento habría sido como regalarle al Amorebieta un plácido fin de partido. El equipo cántabro pasó a jugar con tres defensas y a punto estuvo de pagarlo caro con otro centro de Etxaburu, rematado esta vez de cabeza por Juan en el corazón del área, que se fue alto. Podía haber sido el segundo del debutante en poco tiempo pero perdonó. Y aquello lo acabaría pagando su equipo.

Ese devenir del segundo tiempo le cogió un tanto por sorpresa al Racing, que había salido bien al partido y con verdadera intención de hacer lo que muchos dicen que es imposible hacer en Urritxe, que es jugar a fútbol por abajo. No quería ir a la guerra con las mismas armas que el Amorebieta porque sabía que ahí tenía las de perder. Con todo, Solabarrieta apareció con el mismo dibujo que ya había utilizado en Irún, con dos delanteros y un hombre menos por dentro. La gran novedad es que uno de los puntas fue Luan Capanni, que todavía no había sido titular nunca con la camiseta racinguista. Y, al igual que en sus anteriores apariciones, se mostró incapaz de ser protagonista del juego. Se fue sin hacer demasiado ruido. Ni está aportando saliendo desde el banquillo ni tampoco apareciendo en el once.

Para intentar contrarrestar el juego aéreo de los vizcaínos, Solabarrieta dejó en el banquillo a Iñigo para colocar a Villapalos por delante de la defensa. El madrileño ha pasado prácticamente desapercibido durante toda la segunda vuelta de la primera fase pero ayer completó un buen primer tiempo, ganando duelos y, sobre todo, dando continuidad al juego por bajo que intentó su equipo. Se convirtió en una pieza fundamental para buscar el ansiado equilibrio que buscaba su entrenador y donde podía estar localizada la clave del encuentro. Se pegó de lo lindo con Orozko y, a su vez, fue capaz de dotar de cierto criterio a la salida del balón. Tuvo minutos de inspiración pero volvió al partido tras el descanso un tanto desorientado, perdió un par de balones y, aunque poco a poco fue recuperando el tono,, su entrenador le apartó del terreno de juego en cuanto su equipo recibió el gol. En el fondo, había percibido cómo el partido había cambiado y quería recuperar la posesión y, en la medida de lo posible, incluso la pausa.

Quiso el Racing de partida jugar de manera paciente y moviendo la pelota de lado a lado. Alguno le llamaría conductor suicida por intentar hacerlo, pero fue lo que le llevó al éxito. La presión del Amorebieta no era asfixiante y dejaba jugar hasta prácticamente el círculo central. Ir más allá de ese punto costaba pero cuando el conjunto cántabro era capaz de hacerlo consiguió generar peligro. De hecho, se pudo considerar a sí mismo dominador del encuentro en los primeros 45 minutos porque suyas fueran las mejores acciones para haber roto la igualada inicial antes del descanso. De hecho, el equipo local sólo se llevó la boca hasta ese momento un cabezazo de Orozko que se fue alto.

Buena parte del peligro del conjunto cántabro se construyó por banda izquierda, por donde empezó Traver aunque Bustos ya comenzó a calentar poco antes del descanso. Sin embargo, la gran ocasión del Racing para haberse adelantado la tuvo Soko en el único contragolpe claro que tuvo el equipo durante el primer tiempo. El camerunés corrió como si estuviera escapando de una jauría de galgos, ganó la espalda a los defensores que le perseguían y se coló en el área en buena disposición para utilizar su pierna derecha, pero el remate le salió demasiado cruzado. Con todo, la jugada continuó y la finiquitó Isma López con una penetración en la zona prohibida que culminó con una parada del portero.

Saizar ya había tenido que intervenir media hora antes, a los ocho minutos de juego, cuando un cabezazo de Óscar Gil obligó al portero vasco a estirarse como si en la base del palo hubiera un billete de cincuenta euros. Más allá de eso, un peligroso saque de falta de Traver y una buena maniobra de Jon Ander dentro del área que culminó con un fuerte y malintencionado zurdazo completaron la lista de acercamientos peligrosos del Racing durante los primeros 45 minutos. Y no se puede decir que fueran pocos teniendo en cuenta dónde estaban jugando.

Lo malo fue que la cosa cambió en el segundo tiempo. El Racing perdió el control del partido y permitió que se abriera un melón que no sabía cómo podía salir. Solabarrieta comenzó a mover ficha para meter a Bustos, pero no sacrificó a un jugador de banda, sino a un Capanni que no conseguía aportar nada. De este modo, le quedó al equipo cántabro un ataque raro con Bustos en la derecha, Traver en la izquierda y Soko actuando como delantero junto a Jon Ander. Fue en ese contexto que impedía adivinar hacia dónde podía ir el partido cuando llegó el gol del Amorebieta, lo que hizo al entrenador verdiblanco mover ficha para recuperar el control del juego. Tocaba volver a conseguir una asociación de sus hombres en torno al balón y, de hecho, fue así como llegó el gol del empate, tras una buena combinación entre Pablo Torre y Bustos que culminó Riki dando forma a un golazo para enmarcar. Desde la frontal, confundió a todos los defensores con un amago que le abrieron la puerta para sellar la acción un derechazo que unió potencia y colocación.

Solabarrieta terminó de reordenar su equipo con el último doble cambio que devolvió a Soko a la derecha y que sumó una baza más para construir juego. Hacía mucho tiempo que no coincidían en el campo Cejudo y Pablo Torre y ayer volvieron a hacerlo. El partido entraba en su recta final y era el momento de dar el último golpe porque el paso de los minutos iba en contra del equipo local, que tuvo que ir dando entrada a esos jóvenes jugadores de las categorías inferiores a los que tuvo que llamar para completar la convocatoria. Sin embargo, no logró el Racing meter a su rival en su campo. De hecho, el gol definitivo fue también una acumulación de desgracias del equipo zornotzarra.

Robó el Racing el balón en campo propio gracias a que Larruzea quedó tendido en el campo. Arrancó Cejudo y dio la impresión de que su intención inicial fue parar el juego para que su rival fuera atendido, pero le pidieron que siguiera y él siguió. El balón pasó por Pablo Torre que, llegando al área, asistió a Bustos para que se la jugara por banda izquierda. Debía dejar atrás al lateral y, cuando comenzó el duelo y ambos estaban desenfundando, éste se cayó al suelo dejando el camino libre al asturiano, que quiso finiquitar la jugada con un potente zurdazo. El balón golpeó en el palo y el rechace lo cazó Cedric, cuyo remate pasó por debajo de las piernas de Saizar. Todo ese golpe de fortuna tuvo que suceder para que el conjunto cántabro ganara en Urritxe. Allí no gana fácil nadie. Ni siquiera con el equipo local recién salido de un confinamiento.

Amorebieta: Saizar, Leiza, Garro, Mikel Álvaro (Arroita, min. 76), Seguin, Etxaburu (Castilla, min. 90), Larru, Irazabal, Orozko (Miran, min. 90), Aimar, Juan (Unzueta, min. 69)

Racing: Lucas, Ceballos (Pablo Torre, min. 58), Mantilla, Óscar Gil, Isma López, Villapalos (Iñigo, min. 58), Riki, Soko, Traver (Cedric, min. 73), Capanni (Bustos, min. 51), Jon Ander (Cejudo, min. 73)

Árbitro: Peña Varela (colegio andaluz). Amonestó a Riki por parte del RAcing.

Incidencias: Partido disputado en el campo municipal de Urritxe entre el Amorebieta y el Racing perteneciente a la última jornada de la primera fase. Los jugadores del Amorebieta aparecieron con mascarilla y nada más sacar se sentaron durante un minuto en señal de protesta por hacerles jugar el partido de ayer a pesar de la situación sanitaria que ha atravesado el equipo.

Goles: 1-0: Juan (min. 57); 1-1: Riki (min. 66); 2-1: Cedric (min. 89)

Cedric da al Racing un buen colchón para la segunda fase
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