El divertido momento

La cara de Fran Escribá cuando le dicen que el Racing acaba de ascender: puro cine

El técnico del Valladolid protagonizó uno de los momentos más surrealistas de la noche al descubrir en plena rueda de prensa que el Racing ya era matemáticamente equipo de Primera División.

Fran Escribá reacciona con sorpresa en rueda de prensa al enterarse de que el Racing acababa de sellar matemáticamente su ascenso a Primera División.
Fran Escribá reacciona con sorpresa en rueda de prensa al enterarse de que el Racing acababa de sellar matemáticamente su ascenso a Primera División.

La noche del ascenso del Racing de Santander dejó imágenes históricas, lágrimas, invasión de campo y una ciudad completamente entregada a la locura verdiblanca. Pero también dejó una escena tan inesperada como viral: el desconcierto de Fran Escribá al enterarse en rueda de prensa de que el conjunto cántabro acababa de sellar matemáticamente su regreso a Primera División.

Mientras El Sardinero ya era una fiesta desatada, con miles de aficionados invadiendo el césped tras el 4-1 ante el Valladolid y pendientes del milagro que terminaba de llegar desde Almería gracias al triunfo de Las Palmas, el entrenador pucelano todavía no era plenamente consciente de que el ascenso ya era oficial.

La escena se produjo durante la comparecencia posterior al encuentro. En medio del análisis del partido, Escribá fue informado de que el Racing ya era matemáticamente equipo de Primera División. Su reacción sorprendió inmediatamente a todos los presentes:

—“Ah, ¿ya lo tienen? ¿Qué ha pasado?”

El técnico vallisoletano desconocía en ese instante el resultado definitivo del Almería-Las Palmas, partido del que dependía el ascenso racinguista. La incredulidad fue inmediata tanto en la sala de prensa como en redes sociales, donde el momento comenzó a circular rápidamente acompañado de miles de comentarios.

Y es que costaba entender cómo, con todo lo que estaba ocurriendo alrededor, alguien podía no haberse dado cuenta todavía de que Santander acababa de volver a Primera catorce años después. El césped ya estaba tomado por aficionados, sonaba música a todo volumen, los jugadores lloraban abrazados y la ciudad entera había comenzado una celebración histórica.

Sin embargo, el lapsus de Escribá terminó convirtiéndose casi en una anécdota simpática dentro de una noche completamente desbordada por la emoción. Porque lo que estaba sucediendo en El Sardinero trascendía cualquier rueda de prensa o cualquier análisis futbolístico.

El Racing acababa de cerrar una de las historias más emocionantes del fútbol español reciente. Y en medio de semejante tsunami emocional, hasta un entrenador rival podía quedarse completamente desubicado.

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