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El Diario de Cantabria

FRANCISCO PERNÍA

Bedoya echa un cable a Pernía

  • Le pareció «correcta» la indemnización a campos porque, además, contó con su asesoramiento 
  • La exgerente del club se mostró dura con el acusado, a quien contradijo: «Jamás se pagaba nada sin que lo autorizase el presidente»
Francisco Pernía fue ayer el único acusado en la sala. / pedro puente hoyos
Francisco Pernía fue ayer el único acusado en la sala. / pedro puente hoyos
Bedoya echa un cable a Pernía

Roberto Bedoya fue la mano derecha de Francisco Pernía. Aún hoy, es su amigo. Al menos, así lo reconoció en la segunda sesión del juicio contra el expresidente verdiblanco que se celebró en la mañana de ayer. Y, visto cómo se desarrollaron los acontecimientos y por dónde fueron las respuestas de los testigos que se pusieron delante del micrófono, se puede decir que su compañero de aventuras también se ha convertido en el primer hombro sobre el que sostenerse en un momento complicado. Porque la Fiscalía pide para él seis años de cárcel. Se juega mucho y su amigo, que estuvo junto a él durante todos esos años de gestión que han sido investigados y que ahora están siendo juzgados, no cree, a la espera de lo que termine estipulando la jueza, que su presidente actuara de manera delictiva.

Bedoya mantiene su estilo habitual. Mostró esa forma de hablar precipitada y embarullada que da cien vueltas a las cosas. Sus respuestas fueron largas y, en líneas generales, fueron dirigidas a defender la gestión de quien fuera su presidente. En el fondo, era él quien presentaba las cuentas del club anualmente y quien las vendía como propicias en las juntas de accionistas. Siempre estuvo ahí hasta que se abrió el proceso concursal y entraron los administradores judiciales a gestionar la entidad.

Campos presenta un justificante médico para no tener que ir hoy a declarar

Hoy se celebrará la tercera sesión del juicio, en la que debarán seguir pasando testigos propuestos por cada una de las partes. Entre los llamados hoy está José Campos. Sin embargo, éste ha enviado un justificante de un médico de Torrelavega que le aconseja no acudir a declarar por un cuadro de ansiedad. De hecho, aunque sí respondió a las preguntas que le plantearon durante el periodo de instrucción, no se le espera hoy en las Salesas. Tampoco se espera a otros dos testigos que están a muchos kilómetros, como son el padre de Brian Sarmiento y un brasileño que, en teoría, estuvo relacionado con el Racing Primavera. Esto puede hacer que la jornada de hoy sea mucho más breve que las dos primeras.

 

Quien fuera director judicial y secretario del consejo de administración que presidió Pernía echó un cable a éste en el caso en el que, al menos desde fuera, se antoja más complicado de defender su inocencia. Se trata de la indemnización de cien mil euros que pagó a José Campos cuando decidieron prescindir de sus servicios. No había contrato alguno pero se le finiquitó como si lo hubiera. El día anterior, el expresidente ya había explicado que la ‘contratación’ del hostelero cántabro la había llevado a cabo Javier Montalbo, padre de Jacobo y entonces presidente de Silver Eagle, dueño de las acciones del club. Ayer Bedoya reconoció que no fue un contrato escrito pero sí uno «perfectamente válido». Y fue, además, por seis años. En concreto, hasta que se celebrara el Centenario del club para intentar que la masa social fuera creciendo hasta entonces.

Precisó ayer Bedoya que Campos cobraba por sus servicios ocho mil euros al mes. Y fue esa alta cifra la que conllevó esa alta indemnización. Dijo el día anterior el acusado que el abogado del hostelero estaba dispuesto a exigir una reclamación de trescientos mil euros y que por eso le pareció una buena resolución dejarlo en una cantidad tres veces menor. Da miedo pensar cuál habría sido si llega a pedir más. Reconoció Bedoya que la cifra final la tomó el presidente pero siempre bajo su asesoramiento jurídico y teniendo siempre en cuenta lo que cobraba y la duración de ese supuesto contrato verbal. «A mí me pareció correcto», dijo.

Además de Bedoya, declararon ayer el exmáximo accionista Jacobo Montalvo, el exconsejero Santiago Gilarranz, el exdirector deportivo Jesús Merino, cuyo finiquito también fue puesto en cuestión por la Asociación de Exjugadores cuando presentó la querella, y Ana María Castanedo, quien fue la directora administrativa y gerente del Racing cuando Pernía llegó al cargo. También había sido llamado José Emilio Criado, actual consejero del Racing, como propietario de Autogomas con el fin de confirmar que el club ya disponía de cinco vehículos cuando el expresidente se compró el Audi S8 y, en concreto, de un DS para uso exclusivo del máximo dirigente. Con todo, su ausencia tampoco fue importante porque todo eso ya lo había reconocido el mismo Pernía el día anterior.

Del mismo modo que Bedoya le echó un cable a Pernía, Castanedo le echó encima una losa que desmontó todos los planes de huida que había elaborado el día anterior. Se había dedicado a echar balones fuera intentando convencer al juez de que no tenía control de las facturas que se pagaban o de las que no y que la fiscalización de todo el dinero que se movía era una labor que recaía en el personal de la administración. Y a este último pertenecía la testigo que ayer se puso a disposición de las partes, la cual negó la mayor y afirmó que era Pernía quien hacía y deshacía. Incluso le preguntaron si, como decía el exdirigente de Cóbreces, eran ella y sus compañeros de sección quienes controlaban la facturación y lo negó. De hecho, aseguró que, de haber sido así, no habría permitido que se adquirieran a cargo del club zapatos con precios de cuatro dígitos u otras compras similares.

«Jamás se ha pagado absolutamente nada sin que estuviera registrado y contabilizado ni se daba un paso sin que lo autorizase el presidente». Así de claro se expresó Castanedo, toda una veterana de las oficinas racinguistas porque, de hecho, ha tenido cinco presidentes por encima de ella. De las primeras cosa que hizo Pernía al alcanzar la poltrona fue ascenderla, pero eso no sirvió para que ayer hablara en su favor. Siempre fue una profesional respetada y ayer dio algunas pistas de por qué.

El único con tarjeta. Declaró Castanedo que las transferencias que se realizaban a otras cuentas no siempre respondían a facturas o tenían un «respaldo» documental y, de hecho, reconoció que se enviaron más de 400.000 euros a una de las dos cuentas que se crearon en Brasil cuando se constituyó la escuela Racing Primavera para formar a jugadores. Asimismo, insistió en que los mandatos de pago eran «órdenes directas» del presidente e indicó que, durante los 30 años que trabajó en el Racing, Pernía -para quien la Fiscalía pide seis años de cárcel- fue el único directivo que utilizó una tarjeta de crédito con cargo al club, con la que pagaba «gastos de hoteles, aviones, restaurantes, gasolina», etcétera.

Aunque hubo algunas contradicciones entre los testigos que pasaron a declarar ayer, todos coincidieron en que «quien manejaba los dineros era Pernía», ya que «la facultad para autorizar el gasto la tenía el consejero delegado». En relación al Racing Primavera, uno de los tres casos por los que se juzga al expresidente y por lo que también están acusados Juan Vergara e Iñaki Urquijo, la antigua gerente corroboró parte de la versión que dio el día anterior el expresidente, que indicó que Urquijo había adelantado dinero para el proyecto a través de su empresa Sport Rent Consulting y que por ello después giró las facturas al equipo. Sin embargo, dijo que no sabe «nada de Brasil» porque no recibía los justificantes de los gastos y que «lo único» que archivó en relación a la escuela fue el documento de su creación. «Lo único que vi fueron unas fotografías de unos jugadores», dijo.

Sobre esto habló también Jesús Merino, que consideró la escuela brasileña como algo «interesante» si se gestionaba bien. Sin embargo, en su opinión, «no fue el caso». De entrada, ya le pareció extraño que nadie le hablara del proyecto a él como director deportivo. No tuvo conocimiento del mismo ni le pidieron asesoramiento de ningún tipo. Tampoco la visitó ni le pidieron que valorara a los jugadores que supuestamente manejaban, por lo que se desentendió de la idea. «Si la intención era la de llevar jugadores al Racing, tendría que haber pasado por secretaría técnica», sentenció.

Uno de los que sí viajó a Brasil fue Javier Montalvo, padre de Jacobo, que declaró ayer. Éste reconoció que la idea le parecía «muy interesante». Incluso veía «clarísimo el retorno de la inversión». «Yo le dije, Francisco, con que salga un jugador medio bueno, hemos triplicado la inversión», afirmó. Sin embargo, también indicó que Urquijo, que se encargaba de la escuela en el municipio de Indaiatuba, le dio a entender que «alguno se había llevado el dinero por el camino porque no llegaba lo que tenía que llegar».

En cuanto a la compra del Audi S8, algunos testigos afirmaron que fue decisión de Pernía y que, al contrario de lo que éste había declarado el día anterior, no fue decidido en el consejo de administración. Declararon que el expresidente lo usó «desde el minuto uno». Aún así, también hubo quien dijo que había sido adquirido para Zigic y que luego lo heredó el exdirigente de Cóbreces. Lo que se había dicho el día anterior, en cambio, era que el que había usado el delantero serbio era el que después se le había parado dos veces al presidente.

En relación al vehículo, las acusaciones (el Racing, los exjugadores y Aupa) les han preguntado por la situación económica del club y todos ellos coincidieron en que, durante toda su historia, «siempre ha sido difícil». En ese sentido, Castanedo señaló que el Gobierno de Cantabria se hizo cargo en 2006 de la deuda bancaria del club mediante el préstamo de 17 millones de euros y, en junio de 2008, había ya un desfase del fondo de maniobra de 14 millones de euros.

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