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El Diario de Cantabria

Una bala para el lateral zurdo

Pablo Andrade, durante la eliminatoria de playoff contra el Mirandés en la que el Recreativo se jugó el ascenso el año pasado.
Pablo Andrade, durante la eliminatoria de playoff contra el Mirandés en la que el Recreativo se jugó el ascenso el año pasado.
Una bala para el lateral zurdo

El Racing ya tiene lateral izquierdo. Se llama Pablo Andrade, es brasileño y cuenta con experiencia en Segunda B tras su paso por el Rápido de Bouzas, el Recreativo y el Rayo Majadahonda, donde jugó la campaña pasada un total de veinte partidos. Se trata de un jugador rápido y con un cariz ofensivo que los técnicos entienden que se puede adaptar bien al fútbol que quiere poner en práctica Javier Rozada. Con él, ya son 16 los futbolistas que, a día de hoy, están llamados a completar el primer entrenamiento del curso el próximo lunes en las instalaciones Nando Yosu a las órdenes de Javi Rozada.

José María Amorrortu ya reconoció durante la presentación del entrenador el pasado lunes que las posiciones que más le preocupaban eran los laterales, ya que, a día de hoy, no tenían jugadores específicos para esa posición. Había alguna duda sobre Abraham Minero, pero él mismo se encargó de asegurar que el catalán no mantenía ningún tipo de relación con el Racing tras consumarse el descenso. De este modo, el único futbolista que se podría adaptar al lateral derecho era Iñigo Sainz Maza, que está entre los meritorios que va a tener Rozada a su disposición a partir del lunes, pero parece que el organigrama técnico del club va a apostar por él como medio centro, posición en la que ha acumulado muchos minutos en el filial. En cuanto al zurdo, el único de los jugadores que el conjunto cántabro tiene hoy a su disposición que se podría adaptar ahí es Simón Pérez, el joven talento fichado del Laredo. Éste es un todoterreno que puede jugar en muchas posiciones, entre las que está la del número tres, que ha compaginado durante su aún incipiente carrera con la de central, medio centro o interior. Con todo, su ficha será del filial aunque hará la pretemporada con los ‘mayores’.

Hacían falta laterales para que Rozada pudiera contar con alguno de ellos desde el primer día de trabajo y el primero en llegar no se hizo esperar. A última hora de la mañana de ayer, el Racing envió un comunicado con el que hizo oficial el fichaje de Pablo Andrade, que se ha comprometido con el club verdiblanco durante una temporada con la posibilidad de renovar automáticamente por un año más en el caso de que el equipo consiga el ascenso que va a salir a buscar desde el primer día.

Andrade tiene 26 años, por lo que llega en una edad de madurez total para un futbolista. En principio, le deberían quedar sus mejores años por delante. Más allá de su faceta defensiva, siempre ha destacado por su atrevimiento ofensivo, por su capacidad de doblar por fuera, de ejercer de carrilero y de llegar por sorpresa hasta el área rival. En principio, es algo que se puede adecuar al juego ofensivo que, en principio, va a instaurar el Racing a partir de la próxima temporada. Javier Rozada ya advirtió de que los suyos iban a salir a ganar a todos los campos pero el problema es que para ganar no sólo hay que atacar, sino también defender.

Sin suerte. No son pocos los laterales que han pasado por el Racing en los últimos tiempos con la vitola de atrevidos y ofensivos. Y lo cierto es que no han terminado de dejar un gran recuerdo. En concreto, en ese puesto de lateral izquierdo sólo se ha llegado a asentar en los últimos tiempos Julen Castañeda, a quien Chuti Molina no quiso para Segunda División. A cambio, trajo a Moi Delgado y a Abraham Minero, cuyos rendimientos consiguieron que se añorara al tolosarra. A éste le quisieron poner competencia en su último curso en el Racing con Rulo pero no dio el nivel y se tuvo que marchar en enero. Por él llegó Redru cedido por el Betis, pero su aportación fue todavía menor. Cuatro laterales izquierdo fichó Chuti Molina y ninguno le funcionó.

Fue precisamente un lateral el penúltimo jugador americano que había tenido el club verdiblanco en sus filas. Se trató de Leonel Bontempo, a quien fichó el Racing para cubrir la baja de Castañeda por lesión. Sin embargo, su rendimiento no pudo ser más decepcionante. Fue de más a menos de manera drástica y ni siquiera terminó la temporada a pesar de haber llegado con ésta empezada. Tras él, llegaría un año después el uruguayo Franco Acosta, que fue otro fiasco importante, y antes que todos ellos el delantero argentino Facundo Pumpido. Lo cierto es que el Racing no ha tenido suerte con los jugadores americanos que ha reclutado en Segunda División B pero ahora confía en cambiar esta tendencia con la llegada de Pablo Andrade, que da el turno, en esta ocasión, a un brasileño.

A Andrade nadie le está regalando nada en el fútbol español, a donde llegó con 22 años. Antes, había pasado por clubes de enorme prestigio de su país como Gremio, Flamengo y Botafogo. Sin embargo, este futbolista nacido en Río de Janeiro un quince de febrero de 1994 no se terminó de asentar en ninguno. Así, cansado de no tener demasiadas oportunidades y tras una campaña en el Bangú Atlético, decidió hacer las maletas y fugarse a España con la intención de comenzar desde abajo.

Su primer equipo fue el Silva Sociedad Deportiva gallego. Allí gustó y terminaría fichando por el Ourense, con el que participó en la campaña 2017-18 en Tercera División. Allí destacó desde el primer día y eso hizo que aquella misma campaña la terminara ya en Segunda B, en las filas del Rápido de Bouzas. Fue entonces cuando comenzó este baile de cesiones que le han impedido elegir su futuro con libertad porque su ficha siempre ha estado en poder del club ourensano. Fue éste quien le cedió durante la temporada 2018 - 19 al Recreativo de Huelva, donde firmó una gran campaña quedando campeón del grupo IV. El nuevo jugador del Racing jugó 36 partidos y disputó también un playoff de ascenso del que no salió ganador perdiendo el partido clave contra el Mirandés, que sí consiguió el premio gordo.

Una vez terminada la cesión en el club onubense, el Ourense alcanzó un acuerdo para que jugara el curso pasado en el Rayo Majadahonda, que acababa de bajar de Segunda División.  En total, este defensor de 1,79 y 73 kilos cuenta con una experiencia de 68 partidos en la categoría de bronce del fútbol español. Sabe, por lo tanto, dónde ha caído y viene a aportar calidad y rapidez a ese carril zurdo. Por ahí no había nada que rascar desde las categorías inferiores porque en las últimas temporadas ha sido un puesto que ha ocupado Chus Puras, a quien Chuti Molina renovó hace dos temporadas con la sensación de que iba a confiar en él. De hecho, pocos meses después contó el canterano con media docena de partidos consecutivos en los que rindió a un gran nivel. Sin embargo, aquella prometedora historia se convirtió en uno de esos misterios inexplicables de los últimos tiempos porque Puras desaparecería a partir de ahí del primer equipo. Tanto es así, que el director deportivo incluso prefirió fichar a un joven jugador cedido por el Betis que demostró que no tenía nivel para jugar en el Racing, como fue Redru. Es precisamente con ese tipo de medianías que sólo sirven para tapar el paso a los jóvenes jugadores de la casa con las que, al parecer, pretende acabar el nuevo organigrama deportivo del Racing.

Andrade pasa a ser el primer jugador con experiencia contrastada en Segunda B que ficha el conjunto cántabro para su nueva aventura. Hasta ahora, sus movimientos habían sido las incorporaciones de Saúl García, procedente de la Gimnástica y la de Álvaro Mantilla la del ya citado Simón Pérez, que llegan procedentes del Laredo. A estas tres incorporaciones habría que sumar también la renovación de Javi Siverio para formar parte con todas las consecuencias del primer equipo tras dos campañas en el filial. Lo demás, los jugadores que acompañarán a Figueras, Cejudo, Jon Ander, Óscar Gil y, probablemente, Iván Crespo, llegarán del equipo filial.

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