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El Diario de Cantabria

«Ania me ayudó mucho a volver a tener ganas de seguir jugando»

  • Figueras reconoce que el técnico asturiano es uno de los tres más importantes de su carrera  
  • Sobre oltra destaca, sobre todo, la «gran gestión de grupo» que está  demostrando tener desde su llegada
Jordi Figueras durante un entrenamiento. / Cubero
Jordi Figueras durante un entrenamiento. / Cubero
«Ania me ayudó mucho a volver a tener ganas de seguir jugando»

Jordi Figueras es un futbolista con un largo recorrido detrás que, obviamente, ha estado en manos de muchos entrenadores. Como todos, los ha tenido mejores o peores y, si le piden que se quede con uno, él se queda con tres que, desde su perspectiva, han sido fundamentales en su trayectoria. El primero fue Eusebio Sacristán, con quien coincidió en el Celta de Vigo, el segundo fue Paco Jémez, para quien jugó en el Rayo Vallecano, y el tercero ha sido, a pesar de su trayectoria, el técnico con el que se encontró cuando aceptó bajar al sótano de la Segunda B. Se trata de Iván Ania, un hombre que entonces venía del Villanovense extremeño pero sobre quien asegura que le ayudó «muchísimo a recuperar las ganas por el fútbol» después de volver de su aventura en la India un tanto desencantado con todo.

«Creo que Iván (Ania) tiene un futuro muy prometedor como entrenador», aseguró Jordi Figueras en un largo vídeo de algo más de media hora en el que responde a algunas de las casi doscientas preguntas que le enviaron los racinguistas mediante las redes sociales. Es el segundo integrante del equipo que se somete a este cuestionario después de que lo hiciera José Luis Oltra la semana pasada. Ambos, como los demás, están pasando el confinamiento en su casa junto a los suyos y, a la vez de distraerse ellos mismos poniéndose a disposición de sus aficionados, éstos también han encontrado una buena manera de mantener contacto con un Racing al que, seguramente, echen de menos.

No se cortó el central catalán a la hora de lanzar halagos a quien fuera su primer entrenador en el Racing. Destacó de él el hecho de ser «exigente al máximo» pero también su ideario futbolístico: «Le gusta tener la pelota, saber lo que quiere cuando su equipo tiene el balón y, sobre todo, también cuando no lo tiene, ya que le gusta ir a presionar arriba nada más perderla». Habla de esa presión tras pérdida que tanto caracterizó al equipo cántabro en sus mejores momentos con el asturiano al frente. Tiene claro que cuenta con un «gran potencial» y, además, está personalmente agradecido por lo que hizo. «Cuando me fui a la India, al volver estaba un poco decaído y tuve un pequeño bajón, pero él me hizo ver que todavía tenía mucho fútbol dentro», explicó el defensor catalán. «Me hizo ver otra vez la luz y volví a tener ganas de seguir jugando a fútbol», añadió. Es por todo ello que no duda en afirmar que se trata de «un entrenador muy importante» en su carrera.

Lo que sucede es que Ania ya no está. A éste le sustituyó Cristóbal y después llegó Oltra, sobre quien también tiene buenas palabras el central ilerdense. Del valenciano, destaca ante todo su «gran gestión del grupo». «Hace un trabajo espectacular en ese aspecto porque es muy dialogante con nosotros», subrayó. En su opinión, su actual técnico «sabe diferenciar cuándo hay que hacer bromas y cuándo hay que entrenar en serio dentro de que es un entrenador duro». Él le da mucha importancia a todo eso porque considera fundamental contar con un técnico que sea «cercano y que haga que el jugador se sienta a gusto».

«Él sabe todo eso y lo lleva a cabo perfectamente», destacó el central del Racing. Con todo, más allá de sus virtudes sociales o de gestión de grupo, Figueras también pone en valor las puramente futbolísticas. En este sentido, destacó que es un entrenador que, «tácticamente, tiene las ideas muy claras». Recordó que llegó al equipo «con una idea que ahora, por diferentes motivos, ha cambiado». Se refiere a la apuesta por una línea de cinco atrás con tres centrales que utilizó el Racing en sus dos últimos partidos antes del parón: «Nos explicó qué quería con ese cambio de sistema». Y lo cierto es que el resultado fue bueno porque el conjunto cántabro empató contra el Zaragoza mereciendo más y ganó en Soria.

Figueras es un seguidor acérrimo de ese nuevo dibujo que utilizó el Racing en sus dos últimas apariciones. En su opinión, les ha permitido estar «más arropados defensivamente» para, de esta manera, «poder salir con más libertad al contragolpe». De hecho, aunque a veces se pueda ver como un sistema más defensivo, destacó que están teniendo «más llegada a nivel ofensivo» mientras que atrás están «mejor». «El equipo está más junto, defendemos con más jugadores y eso se ha visto beneficiado a nivel defensivo porque estamos más sólidos y recibimos menos ocasiones», recalcó el jugador ilerdense, que está completando su segunda temporada vestido de verdiblanco.

arropado. No cree Figueras que la mejoría que tuvieron en la retaguardia sea sólo gracias al buen momento de forma que está mostrando él mismo desde que se inició la segunda vuelta o al sorprendente rendimiento de Manu Hernando. De hecho, recordó que Olaortua también estaba rindiendo a un gran nivel antes de la lesión y, por lo tanto, «no es gracias a un nombre o a otro». «Se debe a que el equipo se siente más arropado, más cómodo y más junto en defensa porque defendemos con más gente», precisó. A ello hay que sumar un grado de implicación que está siendo «una de las claves» por las que los rivales ya no lleguen con tanta asiduidad a su propia área. Él lo tiene claro en el caso de que se retome la competición: «Es la línea a seguir».

En el caso de que se cumplan las optimistas predicciones de La Liga y de su presidente Javier Tebas y se pueda reanudar la temporada, Figueras seguiría creyendo en la salvación a pesar de que tendría que remontar siete puntos en once partidos. «Si no creemos nosotros, sería imposible que el equipo se salvara», afirmó el defensor verdiblanco. Éste tiene claro que el parón llegó cuando el Racing estaba «en un buen momento y en una buena dinámica de juego y de resultados». Sin embargo, si de nuevo vuelve a rodar el balón, dicha dinámica ya será historia y cada equipo será una incógnita. «Lo más importante es que nosotros vamos a pelearlo y vamos a lucharlo hasta que las matemáticas digan que no podemos porque, para empezar, es para lo que nos pagan». A partir de ahí, lo que tenga que suceder, sucederá.

No cabe duda de que la posibilidad de perder la categoría está presente y eso, según reconoció, no iba a condicionar su futuro como jugador verdiblanco. Le preguntaron si él estaría dispuesto a seguir en el Racing en el caso de volver a caer a Segunda B y él tiene muy claro que sí. «Yo tengo un año más de contrato ya sea en Segunda o en Segunda B», precisó. Además, afirmó que está «muy a gusto» tanto en Santander como en el club verdiblanco. De este modo, reconoció que «no tendría ningún problema para estar el año que viene aquí». De hecho, le preguntaron por dónde le gustaría retirarse y, aunque aseguró que es algo que todavía no contempla porque entiende que le quedan «años de fútbol» porque se encuentra «bien y, sobre todo, con muchas ganas», reconoció que le «encantaría» hacerlo en el Racing. «Han sido dos años que, a nivel personal, he estado muy a gusto y, sobre todo, el año pasado con el ascenso, que para mí fue increíble». Entiende que ahora las cosas están yendo «de diferente manera» pero sigue estando «igual de a gusto». Con todo, también afirmó que, en el caso de que la opción verdiblanca no pueda ser, también le gustaría colgar las botas en el Lleida: «Es donde empecé este sueño de ser futbolista y, para mí, sería un orgullo poder retirarme en mi casa y con mi gente porque cuando tuve que marcharme del club, lo hice sin haber podido debutar en el primer equipo. Y eso para mí sería un honor».

Ese ascenso del que hablaba se consumó en Son Malferit, donde Figueras no sólo vivió su mejor momento como racinguista, sino también uno de sus mejores vivencias como futbolista. «El nombre de ese campo no se me va a olvidar nunca», reconoció. «Es donde pasé los treinta o cuarenta minutos mejores de mi vida futbolística después del pitido final del árbitro por lo que suponía el ascenso y por poder celebrarlo allí con los jugadores, el cuerpo técnico, los familiares... Fue algo maravilloso», explicó. En concreto, puso el acento en «compañeros, trabajadores del club, utilleros, delegados, fisios o el doctor, que llevaban cuatro años intentando subir y no habían podido y verles llorar de esa manera...» «Fue inolvidable», insistió.

Figueras ha sido un líder natural desde que llegó y uno de los capitanes. Para él eso es «un orgullo» porque considera que tanto él como persona como el club comparten unos mismos valores. Son los de «no dar nunca nada por perdido, la lucha, la garra, la intensidad con que la afición lo vive todo...» Con todo, recordó que el gran capitán es Iván Crespo, que, en su opinión, «es el mejor que puede tener este equipo por todo lo que representa para el racinguismo y todo lo que aporta al vestuario».

«Ania me ayudó mucho a volver a tener ganas de seguir jugando»
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