"Los goles dan igual"

Andrés Martín lloró, abrazó a los suyos y dejó la frase más racinguista de la noche

Andrés Martín, todavía emocionado y con lágrimas en los ojos, atiende a las cámaras sobre el césped de El Sardinero tras culminar el ascenso del Racing a Primera División con una temporada histórica de 22 goles.

Andrés Martín rompe a llorar abrazado a su familia sobre el césped de El Sardinero tras culminar una temporada inolvidable con 22 goles decisivos en el regreso del Racing de Santander a Primera División.

Hay futbolistas que marcan goles y otros que terminan marcando una época. Andrés Martín pertenece ya a la segunda categoría. El extremo verdiblanco, autor de 22 tantos en una temporada histórica, dejó una de las imágenes más emocionantes de la noche del ascenso al fundirse entre lágrimas con su familia sobre el césped de El Sardinero.

Con la voz quebrada, todavía sin asumir del todo lo que acababa de suceder, Andrés resumió el alma de este Racing en una frase que ya pertenece al imaginario racinguista: «Si no se sufre, no hay Racing». Una sentencia pronunciada entre abrazos, emoción y alivio tras noventa minutos que devolvieron al club cántabro a la máxima categoría del fútbol español catorce años después.

El atacante quiso dedicar el ascenso a sus padres, a su pareja y a todos aquellos que le han acompañado durante el camino. «Sin ellos no es posible», reconocía mientras las lágrimas seguían cayendo sobre el escudo verdiblanco. También tuvo palabras para una afición entregada que convirtió El Sardinero en una caldera durante toda la temporada.

Sus 22 goles han sido fundamentales en el regreso del Racing a Primera División, pero anoche, más allá de las cifras, Andrés Martín simbolizó algo todavía más importante: el sentimiento de una plantilla que entendió desde el primer día lo que significaba devolver la ilusión a toda Cantabria.

Mientras la fiesta continuaba en el estadio y miles de aficionados invadían el césped para celebrar una noche histórica, Andrés seguía emocionado, rodeado de los suyos y disfrutando de ese instante con la felicidad serena de quien sabe que acaba de entrar para siempre en la historia del Racing.