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El Diario de Cantabria

El aliciente más triste

  • El Racing juega esta noche contra el Extremadura, que es penúltimo y que es uno de los únicos cuatro equipos al que ha ganado  
  • Una victoria dejaría al conjunto cántabro a un punto de abandonar el farolillo rojo
Jugadores del Racing trasladando una portería en las instalaciones Nando Yosu. / la liga
Jugadores del Racing trasladando una portería en las instalaciones Nando Yosu. / la liga
El aliciente más triste

El partido de esta noche es el encuentro de dos perdedores que aprovechan para contarse sus penas, para narrar sus peripecias pasadas, el tiempo en el que fueron los mejores y los amores que dejaron por el camino. Saben que no volverá a amanecer, pero quieren darse un último homenaje. Por los buenos tiempos; por los amigos perdidos. Quieren caer con dignidad. Su derrota ya no será una derrota romántica y lo saben, pero su intención es lanzar su último brindis.

No se puede caer más abajo de donde están el Racing y el Extremadura. Decir que el envite de esta noche será un duelo por todo lo bajo es un tópico que responde a una pura realidad. De hecho, medirse al conjunto azulgrana le regala al de Oltra una motivación por la que salir con ambiciones renovadas al terreno de juego. Se sabe perdido y es consciente de que es posible que ni ganando todos los partidos que le quedan por delante salvará su cabeza, pero ganar hoy le dejaría a un solo punto de abandonar el farolillo rojo. Y eso ha de motivar a los jugadores verdiblancos porque la estética es importante. Dejar para la historia una última posición en Segunda División no queda bonito. Menos aún, cuando es algo que nunca ha hecho el Racing. Hace un par de temporadas firmó el conjunto cántabro su peor clasificación histórica en Segunda B y ahora está a las puertas de hacer lo propio un piso más arriba. No se puede hacer sufrir más a un aficionado.

Si ganar esta noche al penúltimo le dejaría al conjunto cántabro a un punto del mismo, perder le dejaría a siete. Y no es lo mismo descender y ni tan siquiera hacerlo quedando último que terminar a casi una decena de puntos del siguiente. Eso ya afectaría a la dignidad de un escudo que se ha manido mucho en las últimas semanas para anunciar que el equipo va a pelear hasta el final. Es cierto que con partidos como el de Ponferrada o el del pasado sábado en casa contra el Albacete logró al menos competir el cuadro de Oltra y demostrar que no ha bajado las manos, pero bueno sería regalar de vez en cuando una victoria al aficionado.

No es fácil pedir una victoria a un equipo que ha ganado sólo cuatro partidos de los treinta y seis que ha disputado, pero quizá sí teniendo en cuenta que uno de esos cuatro es el Extremadura, que será su rival de hoy. El equipo de Almendralejo se fue con un 3-0 de El Sardinero. Fue aquella la única victoria que logró Cristóbal Parralo. Su antecesor en el cargo, Iván Ania, también se tuvo que conformar con una, que fue contra el Mirandés. Oltra es el que más ha conseguido porque ha sumado dos, pero también está acumulando un mayor porcentaje de derrotas. Con todo, es a domicilio donde mejor está funcionando el conjunto cántabro con el valenciano al frente, ya que ninguno de los dos encuentros que ha ganado han sido en El Sardinero. En ese sentido, hay motivos para confiar en una alegría con nocturnidad, ya que el encuentro volverá a comenzar a las 21.45 horas.

De nuevo se vislumbran muchos cambios en la alineación que presente José Luis Oltra. De partida, el delantero será otro porque Jon Ander ni siquiera viajará. No por lesión, sanción o decisión técnica, sino porque ayer estaba a la espera de ser padre por vez primera. La madre de la criatura salió de cuentas ya la semana pasada y, teniendo en cuenta que no hay nada en juego, le han concedido ese permiso que le permita disfrutar de un día tan especial. De esta manera, quien puede tener más opciones de situarse como jugador más adelantado del equipo es Guillermo, que el pasado fin de semana saltó a escena antes que David Rodríguez. Lo cierto es que el jugador criado en Lezama está prácticamente inédito tras el confinamiento y ya sabe que su paso por el Racing va a ser saldado con una decepción. Eso no quiere decir que no tenga motivaciones porque, tras el descenso del equipo verdiblanco, le va a tocar buscar nuevo equipo en verano y para eso le hace falta sumar goles.

De este modo, de las pocas cosas seguras que se saben sobre la alineación de esta noche es que Iván Crespo repetirá de nuevo bajo palos. No sólo porque Oltra se decidió a dar el paso el pasado fin de semana, sino porque, además, Luca ha dicho adiós a la temporada al confirmarse ayer una lesión que, en caso de necesidad, le habría permitido elegir si quería arriesgar o no pero que, con todo ya perdido, supondría un riesgo sin mucho sentido.

Ha de valorar el entrenador valenciano si la motivación de intentar acabar con la cabeza alta, de conseguir por fin una nueva victoria o incluso de quedarse a un solo punto de abandonar el farolillo rojo va a ser suficiente para un grupo de futbolistas que, en su amplísima mayoría, saben que no seguirán aquí la próxima temporada. Si cree que no, deberá buscar a los que sean capaces de encontrar una motivación añadida a jugar un partido intrascendente en Almedralejo. Lo bueno es que, por ahora, no parece que haya muchos que se hayan bajado ya del barco por mucho que el treinta de junio, el día en el que se comen las uvas en el mundo del fútbol, fuera ayer.

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