Suena la Fuente de Cacho y la afición contiene la respiración ante una tarde que puede cambiarlo todo
El partido ya ha comenzado. Y antes del pitido inicial, El Sardinero volvió a estremecerse con uno de esos momentos que ponen la piel de gallina incluso a los más veteranos. «La Fuente de Cacho» sonó con fuerza en un estadio completamente entregado, mientras más de 22.000 gargantas acompañaban el himno mirando al césped con nervios, emoción y esperanza.
La imagen era impactante. Bufandas al cielo, aficionados abrazados y una sensación colectiva difícil de explicar para quienes no entienden lo que significa el Racing en Cantabria.
La afición contiene la respiración ante una tarde que puede cambiarlo todo. Porque no se trata solo de un partido. Se trata de catorce años esperando volver a sentirse entre los grandes.
El ambiente en El Sardinero es sencillamente espectacular. La grada no ha dejado de cantar desde mucho antes de que comenzara el encuentro y el recibimiento al equipo ya dejó imágenes históricas alrededor del estadio.
Ahora, con el balón ya en juego, cada pase y cada carrera se viven con una tensión enorme en un estadio que late al ritmo de su equipo.