día de europa

¿Qué se celebra realmente el 9 de mayo? La historia que dio forma a Europa

Bandera de la Unión Europea, en la plaza de Cibeles, por el Día de Europa. / EP
Hoy, 75 años después, Europa celebra su origen... con más preguntas que respuestas

El 9 de mayo no es un día cualquiera en el calendario europeo. Es la fecha en que cada año celebramos el Día de Europa, una jornada que conmemora la Declaración Schuman de 1950, considerada el germen de la actual Unión Europea. Y este 2025, la efeméride adquiere una dimensión especial: se cumplen 75 años desde aquella visión fundacional que puso en marcha el proyecto de integración continental tras dos guerras devastadoras en apenas tres décadas.

Un continente marcado por la guerra

Apenas cinco años antes de la Declaración, en 1945, Europa vivía el final de la Segunda Guerra Mundial, el conflicto más mortífero de la historia, con más de 60 millones de muertos. Esa guerra, como la anterior (1914–1918), nacía de los nacionalismos extremos, el imperialismo agresivo y la pugna por la hegemonía económica y política. El continente estaba devastado, física y moralmente. La pregunta era: ¿cómo evitar una tercera catástrofe?

La visión de Robert Schuman

La respuesta comenzó a tomar forma en palabras del ministro francés de Asuntos Exteriores, Robert Schuman, quien el 9 de mayo de 1950, en el Salón del Reloj del Quai d'Orsay en París, propuso un modelo inédito: una cooperación real y supranacional entre antiguos enemigos, empezando por lo esencial para la guerra: el carbón y el acero.

Así nació la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero), que pronto incluiría a Alemania Occidental, Francia, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. La idea era tan revolucionaria como sencilla: si compartimos la producción clave para la industria bélica, ninguna guerra entre nosotros será posible. La CECA fue la semilla de lo que años después sería la CEE (Comunidad Económica Europea) y finalmente la actual Unión Europea, hoy compuesta por 27 Estados miembros, entre ellos España, que se unió en 1986.

Celebrar Europa: más que una fecha

El Día de Europa no es solo una efeméride histórica. Es una llamada a la conciencia ciudadana europea, una oportunidad para recordar que la paz y la prosperidad que hoy disfrutamos no son casualidad, sino el resultado de una construcción política valiente. Una Europa unida en la diversidad, con instituciones democráticas comunes, un mercado interior compartido, moneda única para muchos, y derechos fundamentales garantizados por encima de las fronteras nacionales.

A pesar de que no es un día festivo oficial en la mayoría de países, cada año se organizan actividades educativas, culturales y simbólicas, especialmente entre jóvenes y escolares, en un esfuerzo por transmitir el espíritu europeísta a las nuevas generaciones.

Desafíos de hoy: unidad bajo presión

Pero este 9 de mayo de 2025 no se celebra en un contexto fácil. La Unión Europea afronta retos internos y externos sin precedentes.

En lo interno, el desencanto ciudadano, el auge del euroescepticismo y los nacionalismos populistas erosionan el proyecto europeo. El Brexit fue una señal de alarma. El reto de mantener la cohesión, la solidaridad entre norte y sur, este y oeste, sigue presente, especialmente en tiempos de crisis económicas, migratorias o energéticas.

En lo externo, la presión geopolítica es creciente: Rusia, China y hasta Estados Unidos, en ciertas etapas, miran a Europa con recelo, a veces como rival, otras como obstáculo. La guerra en Ucrania ha devuelto el horror del conflicto a las puertas del continente, y ha subrayado la necesidad de una Europa fuerte, unida y capaz de defender sus valores: democracia, derechos humanos, libertad y Estado de derecho.

Una Europa que mira al futuro

Recordar la Declaración Schuman es recordar que Europa no se construye de una vez, sino con pasos concretos, como afirmaba el propio Schuman. No es un edificio terminado, sino una obra en evolución. Cada generación tiene la responsabilidad de continuarla.

Hoy, más que nunca, necesitamos una Europa con solidaridad de hecho, no solo de palabra. Una Europa que, sin olvidar sus raíces cristianas, filosóficas y humanistas, sepa también ser inclusiva, innovadora y socialmente justa. Una Europa que mire hacia dentro con espíritu crítico, pero también hacia fuera con liderazgo moral y responsabilidad global.

Una celebración que nos compromete

Por todo ello, el 9 de mayo no es solo motivo de celebración, sino también de reflexión y compromiso. Defender Europa hoy es defender la paz frente a la guerra, el diálogo frente al odio, la cooperación frente al conflicto, y la dignidad humana frente al autoritarismo.

Que este Día de Europa sea no solo una conmemoración del pasado, sino una renovación del pacto entre los pueblos que un día decidieron caminar juntos. Porque, como dijo Schuman, la paz no se impone: se construye.